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Una jugada maestra acaba de hacer Carrefour: invertirá $5.000 millones en sus empacadores, los contratará directamente —antes lo estaban a través de una cooperativa de trabajo asociado (CTA)— y se favorecerán de las capacitaciones y podrán crecer dentro de la compañía.
El 27 de mayo, el Gobierno, la Confederación General de Trabajadores (CGT), la Confederación de Pensionados de Colombia (CPC) y la Andi firmaron un acuerdo que busca garantizar los derechos de los trabajadores y los sindicatos del país. Según Julio Roberto Gómez, presidente de la CGT, “esto contiene una campaña de fondo para acabar con la intermediación de las cooperativas de trabajo e impedir que los pactos colectivos acaben con los sindicatos”.
El acuerdo hace parte del Plan de Acción liderado por el presidente Santos, que tiene como objetivo que el Congreso estadounidense apruebe el TLC con Colombia, el cual no ha tenido trámite por la situación laboral y sindical del país.
Ahora las compañías se está poniendo a tono con lo que desea el Gobierno y sus empleados desarrollan estrategias para sus negocios basadas en el recurso humano: “un empleado que sea bien remunerado, es un trabajador feliz”.
De esta filosofía empresarial se contagió Carrefour, empresa que, después de implementar durante un año una prueba piloto en la que se contrataron 40 personas, entendió que la atención al cliente y el clima laboral en sus tiendas mejorarían cualitativamente al contratar en forma directa a los 600 empacadores que tienen en todos sus formatos en el país. Esta gran superficie entendió que al no ser empleados directos, carecían de sentido de pertenencia y cultura organizacional —en otras palabras, amor por el trabajo y por la empresa—.
Marie Claude Joachim, vicepresidenta de gestión humana y asuntos corporativos de esta gran superficie, explica que “cinco años atrás nosotros empezamos con un cooperativa de trabajo asociado, siguiendo con una práctica del mercado. Pero definitivamente, muchos de este personal no tenían actitud de servicio, elemento fundamental para nosotros. Antes estos empleados eran auxiliares de piso y tenían distintos oficios. Ahora se dedican a una sola labor”. Con esta nueva medida, Carrefour aumentó su nómina en un 6% en el formato hipermercado, lo que representa un incremento anual de $5.000 millones.
Claudia Alonso Méndez, de 21 años, desde hace tres años trabaja como empacadora en Carrefour, pero no como empleada directa, sino a través de una cooperativa de trabajo asociado (CTA). Siempre quiso terminar su carrera de auxiliar bancaria y asesora comercial en el Sena , pero sus condiciones laborales no le permitían continuar con su proyecto de vida. “Aunque la cooperativa pagaba lo justo, no contaba con muchos beneficios que sí da la contratación directa con una empresa. Ahora podré estudiar y dedicarle más tiempo a mi hijo”.
Según la Confederación de Cooperativas de Colombia (Confecoop), “las cooperativas de trabajo asociado son organizaciones empresariales que vinculan el trabajo personal de sus asociados para la producción de bienes, la ejecución de obras y prestación de servicios”. Pero los detractores de este modelo argumentan que es una manera de evadir sus compromisos fiscales y parafiscales (Sena, ICBF y cajas de compensación). Aún así, en Colombia existen más de 4.000 cooperativas de este tipo.
Ricardo Andrés Echeverry López, viceministro de Trabajo, asegura que en Colombia se han abierto 4.000 investigaciones por indicios de anomalías en las cooperativas y que en dos años se han liquidado más del 50% de éstas por no cumplir con los derechos de los trabajadores.
Ahora el sueño de Claudia Alonso podrá concretarse. Ya es empleada directa de la multinacional en la que trabaja desde hace varios años. Accederá a préstamos con bajas tasas de interés. Pertenecerá a un fondo de empleados y a través de éste, con tasas competitivas, disfrutará de una casa y completará sus estudios.
Además, tendrá prestaciones sociales, más días de vacaciones remuneradas y bonos de descuentos en sus compras. Y su hijo, un niño de tres años, recibirá periódicamente kits escolares, regalos de Navidad y tendrá a su mamita en la casa a partir de los dos de la tarde. Ella está feliz y considera que “trabajo en un lugar donde los jefes nos quieren y se preocupan por nuestras familias. Mi jefa siempre nos dice: ‘muchachos, estudien, estudien’”.