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La historia de hoy en El Espectador es la de un emprendimiento con menos de diez años de vida y valorado en más de US$ 1.000 millones. Sebastián Noguera, uno de los cofundadores de Habi, bienvenido.
Muchísimas gracias por la invitación. Muy honrados de estar acá y muy emocionados.
Nosotros buscamos con este espacio contar historias, sobre todo contarle a la gente el paso a paso en el proceso, porque todo el mundo siempre se fija en el resultado. La gente tiende a criticar sobre el resultado, sea crítica positiva o negativa, pero nunca conocen el proceso. Y yo creo que lo más valioso es el proceso. Entonces vayamos atrás, escarbamos en la memoria y usted nos decía algún día que era emprendedor desde pequeño. Comencemos con esa historia. ¿Cómo el emprendimiento y el camino del emprendedor y el de Sebastián se encontraron en un solo lugar?
A ver, digamos que yo he crecido en una familia donde mi papá y mis tíos y la gente más cercana siempre fue independiente, emprendedora y con ganas de construir empresa y apostarle como a construir cosas nuevas. De chiquito he tratado de hacer diferentes negocios, con lo poco que uno entiende esto y más como con las ganas de aprender, construir, tratar de hacer un negocio, soñar.
Y, bueno, en el colegio hacía negocios pequeños, de venta de cualquier cosa, más adelante, en la universidad, también. Después de trabajar un rato en el sector agrario, conseguimos un proyecto para sembrar caucho, entonces compramos un edificio como entre 60 jóvenes, que arrendamos, y como con la idea de que la gente pudiera construir patrimonio, que es una de esas constantes en las que yo he creído.
Años después de trabajar, aprender a trabajar y saber cómo se hacen las cosas, salí a montar Merqueo. Creo que fue un reto enorme emprender, de construir canales de distribución, de llegarle a la gente con su primera experiencia y nuestro propósito ahí era cómo entregamos un mercado a un precio competitivo y sin la necesidad de que la gente se vaya y recorra una hora de tráfico y pierda su sábado o domingo en una ciudad como Bogotá, donde no hay tiempo.
Y fue una experiencia muy muy apasionante. Después pasé al Banco Bogotá. Y hace poco más de seis años construyendo Habi, donde creo que estoy encontrando como mi misión de vida y mi propósito.
Entonces vamos por partes. Cuéntenos la historia de Merqueo, que es una marca muyy recordadad. ¿Cómo nació, cómo la planeó, como la pensó y también porque la vendió.
Nosotros en Merqueo, la fundamos con otros tres socios, y el gran propósito era cómo la tecnología estaba habilitando para que las personas pudieran utilizar servicios de mejor calidad, estar empoderadas y, de alguna manera, con un menor costo, tener una mejor calidad, una mejor experiencia.
Entonces, para nosotros la coyuntura fue: se han transformado industrias enormes como la de viajes, como la financiera, como la de restaurantes y en una tarea tan importante y compleja y tan relevante dentro gasto de las familias, como decía, hacer mercado, parecía que la tecnología no había tocado este este espacio. Y nuestro propósito era construir un supermercado de precios bajos con acceso a un portafolio interesante donde la gente, sin salir de casa, pudiera tener los mejores productos al mejor precio.
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Y ese fue como el gran propósito de Merqueo, y logramos ser por muchos años esta compañía que ofrecía los mejores productos a los mejores precios y a domicilio. Fuimos la primera experiencia de e-commerce o de compra en línea de muchísimas familias. Eso fue creo que muy apasionante, y los usuarios pues valoraban mucho porque como le decía hace un momento, si uno con las horas que trabaja en Bogotá y con las horas de transporte que tiene esta ciudad y aquí en esta ciudad o en Medellín, por ejemplo, la gente no tiene carro, pues perderse todo el sábado yendo a hacer mercado para comprar productos a una tasa no tan competitiva porque no puedes llegar a todos los supermercados, era para nosotros como una gran oportunidad y un lugar donde podíamos tener mucho impacto.
Y eso es lo logramos hacer y nos enfrentamos a retos muy interesantes, como por ejemplo que la gente pues no tenía medios de pago para comprar en línea. Había que construir una red para recoger efectivo con todas los retos de seguridad.
Eso es interesante porque todo el mundo cree que es como hoy en día que uno pone la tarjeta de crédito o incluso PSE, y ya, y resulta que hay mucha gente que ni siquiera está en el sistema financiero, que no tiene un plástico, no tiene una tarjeta, Entonces dice: bueno, yo quiero comprar, pero y en dónde le pongo el efectivo.
De acuerdo, mire, el 80% de las órdenes que nos hacían en Merqueo no las hacían con pago en efectivo. Y visa, y todos los bancos nos ponían incentivos para que la gente pagara con medios digitales, pero dado que era una solución para todo el mundo, muchos usuarios no tenían estos medios de pago digitales y eso era una fricción muy grande porque el usuario no podía capturar muchos de los valores de esta historia.
Y la segunda parte de esta historia es que el 50% de las órdenes no las hacían el día de pago de la quincena. Casi que de alguna manera la gente no tenía la liquidez para poder hacer su mercado y eso me hizo volver como a entender que ese acceso a la liquidez era un reto muy importante y por eso pues tomé algunas otras decisiones.
Pero bueno, yo creo que al final construir tecnología para que las personas puedan vivir mejor ha sido como ese gran propósito con el que montamos Merqueo, y es la constante de lo que después hice en el Banco Bogotá y lo que estoy tratando de hacer en Habi.
Ahora le quiero preguntar eso, porque el Banco Bogotá es uno de los más antiguos de Colombia, y recuerdo yo que también han venido haciendo un montón de cambios en temas de transformación digital, como montar un laboratorio gigantesco, si no estoy mal en su momento le invirtieron como 100 millones de dólares cuando anunciaron el lanzamiento, y usted hizo parte como de todo ese escenario. ¿Qué pasó ahí? ¿Qué pasó ahí? ¿En ese escenario de transformación digital de un banco muy antiguo?
Mire, yo creo que, como le decía, una de los oportunidades más grandes o retos más grandes que hay para las familias colombianas es el acceso a liquidez. Si usted no tiene medios de pago, si usted no tiene acceso a crédito, usted vive con un reto muy complicado. Y como le decía, lo viví en Merqueo de primera impresión.
Entonces pues ese reto se comenzó a volver una obsesión mía y un día una persona con la que ya había trabajado el pasado, que estaba liderando parte de ese proceso, me dijo: venga, si le parece tan importante ese reto y ese problema, porque no se viene al banco y nos ayuda. Tenemos una apuesta muy grande, estamos invirtiendo en construir toda esta capacidad digital para que los usuarios puedan acceder sin tener que ir a una oficina, con más acceso, mucho más fácil. Y a mí me pareció una oportunidad muy bonita.
Nosotros en el banco lanzamos la primera cuenta ahorros que se puede sacar en línea, la primera tarjeta de crédito que se puede sacar en línea, el primer crédito de consumo. Transformamos las aplicaciones y prácticamente en un año duplicamos la cantidad de clientes nuevos que tenía el banco.
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Lo que termina pasando es que en la medida en que uno simplifica estos procesos, en la medida en que uno le reduce el costo o la fricción al usuario de llenar 45 formularios, pues la demanda existe y hay un montón de gente interesada en poder acceder a estos servicios. Y esa fue la historia del banco, que fue pionero de muchas de estas historias. Pero hoy uno ve lo que está haciendo Nubank, que es completamente increíble en acceso a productos financieros, lo que ha hecho Rappi, que es como increíble también esta historia. Yo creo que las soluciones financieras de corto plazo, tipos de tarjetas de crédito, crédito de consumos o los medios de pago se han digitalizado con muchísimo éxito.
Y digamos que la siguiente gran frontera que yo encontré en el banco fue como lo que yo creo y eso es que una tarjeta de crédito le resuelve un problema de liquidez importante y es mejor que un gota a gota, sí, es un impacto bueno en la economía, pero pues también tiene sus retos. Pero si uno piensa un poco más adelante en cómo uno podría lograr hacer una transformación más impactante en las personas y las familias, creo que créditos de largo plazo son mucho más importantes, y a desbloquear el ahorro de largo plazo de las personas es mucho más importante.
Y nosotros en el banco comenzamos a trabajar en toda esta historia de originar créditos hipotecarios y soñábamos con originar un crédito hipotecario en cinco minutos como una tarjeta de crédito. Y nos enfrentamos a la realidad y es que el desembolso promedio de un banco en hipotecarios toma seis meses.
Wow. ¿Por qué?
Porque no hay datos. Porque el mercado está roto. Porque no hay información sobre la situación legal, Porque hacer un trámite notarial o de registro público requiere 60 documentos y un mes de del proceso.
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Ya hemos estado allá muchas veces. Y entonces un poco con esa idea, con con mi socia Brynne, que venía desde Estados Unidos y había trabajado en estos negocios de tecnología con Real State o con o con bienes raíces y con hipotecas y todo esta historia, dijimos: No tiene sentido que esto esté tan roto, tenemos que ser capaces de construir tod oese sistema, toda esa operación, toda esa capacidad para que la gente pueda sacar un crédito hipotecario fácil. Y creemos que eso es un desbloqueador de oportunidades increíble porque uno, el grueso de los ahorros de los colombianos, están en viviendas
Porque el que tiene algo, el consejo de la familia es que tiene que terminar en ladrillos, es el consejo que le dan a uno siempre los papás.
Y en esa historia, desbloquear, o sea que la gente pueda sacar un crédito sobre su vivienda, para entonces es súper importante. Mire: el parque de vivienda, todas las casas sumadas valen algo así como 900 billones de dólares, mientras que todos los ahorros líquidos, todos los ahorros de las cuentas de ahorros, más CDT, y todas esas cosas, valen algo así como 70 billones de dólares.
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Es decir: El ahorro en vivienda es más de diez veces el ahorro líquido. Y eso, cuando nosotros comenzamos a meter en este problema, nos estrellamos contra una realidad y es: usted quiere vender una casa, o sea, sacar un crédito yo sabía que se demoraba cinco o seis meses. Si quiere vender su casa, se demora 18 meses desde que sale a venderla hasta que recibe la liquidez de esa vivienda. Y que la gente tenga esa liquidez bloqueada de esa manera es para mí el mayor limitante en la construcción de ahorros, en la construcción de riqueza, en la captura de oportunidades de las familias. Y eso eso es lo que hemos venido haciendo en Habi los últimos seis años. Hemos logrado hacer muchas cosas, pero es un reto enorme.
Sebastián, Listo. Entonces llegamos al punto. Me gusta esa expresión “roto”, que el mercado está roto. Quiero entonces ir al nacimiento de Habi. Su socia vivía en Estados Unidos. Tenía que venirse a Colombia a vivir, se mudaba y trató tal vez como hoy en día, que es muy fácil, de buscar una propiedad por Internet y no encontró, se dio cuenta que eso iba a ser un reto que le tocaba hacer personalmente acá. Usted que ya había estado ya en todo este negocio, conocía adentro el sistema financiero, ya había estado montando empresa, ahí encontraron el típico problema y ustedes pretendían ofrecerle una solución. Y ahí sí la pregunta es: ¿Cómo nacer Habi?
Creo que la describe muy bien. Llegamos desde dos lugares, pero los dos entendíamos que es necesario que haya un ecosistema para que la gente pueda capturar las oportunidades del mercado de vivienda y para que la gente pueda desbloquear ahorros. Ella lo vivió de la manera más práctica siempre, siempre cuenta que cuando llegó, tuvo que vivir con su suegra seis meses porque primero tenía que encontrar la casa, quería mucho a su suegra, pero definitivamente fue lo que tuvo que vivir en esa experiencia.
Y después yo no puedo creer que uno para sacar un crédito con lo que ha avanzado la tecnología uno se demorara seis meses desde que llega y conoce la casa que quiere. Entonces nos comenzamos a meter en este problema y cada vez que nos acercábamos más encontrábamos que todo estaba más roto. Entonces uno dice: bueno, si la vivienda es el 90-95% de los ahorros de una familia, cómo sabe la gente cuánto valen sus ahorros, es decir, el precio de la casa. Y usted le pregunta a una familia cualquiera en Colombia y dice: la manera en la que las personas saben es preguntándole al portero de su conjunto o al vecino.
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Uno dice: con el poder de los datos, con lo que eso representa para sus familias, que la gente no sepa cuánto vale su casa es completamente ilógico. Y entonces cuando cuando un banco quiere saberlo va un avaluador, un proceso que pareciera echarse 30 años para atrás. Son profesionales que saben hacer muy bien ese trabajo, pero no están utilizando el poder de los datos y de la tecnología para hacer muchas de estas cosas.
Entonces nosotros, como que nuestra misión ha sido, el mercado está roto, no hay datos. Después se va a ver cómo funciona un proceso notarial de un trámite de registro público y también es como devolverse 30 años en en un proceso muy complejo, lleno de documentos, lleno de fricciones, que el usuario no entiende, donde el usuario llega con una emoción enorme de comprar la casa y casi todo mundo termina aburrido diciendo pucha, yo porque me metí en esto. Es muy difícil.
Tercero, pues comercializar y llegar a un buen agente inmobiliario y conocer el inventario de viviendas es súper difícil. Hemos trabajado en esa construcción de redes comerciales. Y 4.º, pues no hay liquidez, no hay acceso a crédito. A los bancos les cuesta todo esto para poder originar un crédito y al que quiere vender solo tiene casi que la única alternativa, que es demorarse 18 meses en el mercado.
Y entonces nosotros como entendiendo que todo esto que estaba roto, dijimos: bueno, ¿cómo comenzamos a resolver este problema?
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Exacto. Y Habi ha sido una compañía que ha invertido muchísimo en esas capacidades, en tratar de resolver esos problemas grandes. Pero en la práctica ha sido una compañía que se enfoca en resolver los problemas del usuario y el problema que nos parecía más relevante es: no puede ser que la única posibilidad de vender una vivienda sea esperar 18 meses.
Yo soy un como un gran creyente de que hay diferentes maneras de construir riqueza y como avanzar como familia. Y que una de las principales: digamos uno puede hacerlo de dos maneras. Yo siempre creo o trabajando 50 años durísimo, madrugando, acostándose tarde y haciendo todo lo que uno puede, que en general, pues los colombianos somos muy buenos haciendo.
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Es el modelo más tradicional de Colombia… creo yo.
Y dos, como capturando las oportunidades que a uno le da la vida. Y cuando uno piensa las oportunidades, como que lo que nosotros pensamos en habi, para que se pueda capturar una oportunidad, la oportunidad tiene que llegar, pero usted tiene que estar preparado, y muchas de las oportunidades de la vida requieren de una inversión y yo he vivido esto en carne propia un montón de veces, usted se le aparece este negocio buenísimo, se le aparece esa oportunidad de decir sí, este otro lado, una siguiente casa que quiere comprar. Y esas oportunidades aparecen y duran un tiempo en las que usted las puede capturar o no. Y nosotros creíamos que sí todo el mundo tenía que esperar 18 meses para desbloquear el valor de su casa, pues iba a perder todas las oportunidades.
Y cuando usted se pone a ver. O sea, yo soy un apasionado del mundo de emprendimiento, cuando se pone a ver los emprendedores de Estados Unidos, de los países desarrollados, cómo construyeron sus compañías, un poco la historia es: encontraron una oportunidad de estas, hipotecaron su casa, sus papás hipotecaron para que los estudiaran y lo hicieran.
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Es el caso de Walmart, de Starbucks, de la compañía de casi todas, esa es la historia. Esa es la constante. En Latinoamérica hay muy pocas historias, en Colombia, de gente que logra hacer eso, porque primero venderla es demasiado tiempo y después casi que no le prestan sobre la casa o si le prestan se va a durar como un año para conseguirlo.
Entonces nos dijimos: tenemos que construir una solución para que la gente pueda vender su casa en diez días. Y me acuerdo que cuando pensamos eso, hablamos con todo el mundo y nos dijeron: están completamente locos. Eso no tiene sentido. Eso es imposible. Y es muy difícil eso. El mercado está roto, pero un poco en lo que hemos trabajado en estos seis años es en construir esa capacidad de que la gente pueda vender así de rápido. Y es muy difícil y a nosotros nos cuesta un montón, pero de alguna manera lo que creemos es que si nosotros somos capaces de darle esa liquidez al mercado, vamos a habilitar para que las familias puedan capturar un montón de oportunidades. Y ese es el propósito con el que trabajamos y es un poquito lo que estamos soñando y construyendo.
Yo he hecho el ejercicio, y esto es vida real. Tengo un apartamento que compré con mi esposa, cuando nació nuestra primera hija, acaba de nacer mi segunda hija, estamos muy felices. Y cuando nace ella, mi suegro dijo: coja esa plata, e invierta. Mi suegro es comerciante. Entonces yo dije: yo, ladrillos, y pensando en la universidad de mi hija, compramos un apartamento. Lo queremos vender y ya llevamos más o menos el promedio de tiempo del que habla Sebastián y no lo logramos. Entonces hice el ejercicio de entrar a la página web de Habi. Y ellos han capturado todos esos datos de los que hablaba Sebastián y uno pone ahí la dirección del apartamento, le piden ciertas descripciones y en un tiempo muy rápido le dan más o menos un valor estimado. Ya obviamente es libre uno de decidir si la vende o no. ¿Qué ha pasado ahí, Sebastián? Hay que tener plata para comprar propiedades, así de sencillo. ¿Por cuántas rondas de inversión han pasado ustedes? ¿Cuánta plata han levantado? Porque entiendo que es mucha, de verdad. Ustedes, yo creo, son el emprendimiento que levantó en rondas de inversión más rápido de Latinoamérica, mucho dinero, muchos millones de dólares. Háblenos de eso. ¿Cómo consiguieron la plata para pues para comprar tantas propiedades en Colombia y ya en México?
Pues voy a volver un paso y es: yo creo que como usted lo describe, nosotros creemos como en esta idea de que usted tiene una oportunidad, usted quiere vender esa casa porque seguramente quiere hacer otro negocio, y hay diferentes niveles de urgencia, y le voy a hablar un poco de las otras cosas que hemos venido construyendo.
Si usted la necesita inmediatamente, porque la oportunidad está ahí, usted tiene el poder de decidir si la quiere vender y claramente, y a nosotros nos cuesta un montón, es un servicio que cuesta, pero de alguna manera habilita que se pueda capturar esa oportunidad. Pero nosotros hemos seguido desarrollando otras líneas de negocio, entonces esa es una, pero la siguiente es: nosotros vamos a ayudar como una inmobiliaria y usted se apalanca en nuestras capacidades y vende tres o cuatro veces más rápido de lo que vende el mercado, no en diez días, pero se demora dos o tres meses.
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O si quiere, nosotros ayudamos a sacar un crédito para que usted pueda desbloquear parte de los ahorros que tiene en esa casa y de alguna manera poder capturar la siguiente oportunidad. Pero devolviéndonos, entonces como que casi que todas esas historias que le cuento, como usted dice, requieren de tener acceso a capital para que uno pueda hacer esto.
Y nosotros creemos que uno de los grandes problemas del mercado de vivienda es que no hay acceso a capital, que no hay liquidez, usted quiere vender su casa y no es que usted pueda ir a un lugar y ahí le compren la casa. El único lugar hoy en día existe es habi. Y para eso pues teníamos que convencer a un montón de inversionistas y un montón de bancos de que nosotros éramos capaces de ponerle bien precio a una casa en un mercado donde no hay información, de que íbamos a ser mucho más rápidos comercializando una casa y no nos íbamos a demorar 18 meses, de que íbamos a hacer los trámites de manera muy ágil, y aquí vamos a lograr que el comprador de esa casa pudiera sacar su crédito y no se demorara tanto en poder comprarla para que todo esto tuviera sentido.
Y ha sido un proceso. Llevamos seis años trabajando en demostrarle a inversionistas en Colombia, a bancos en Colombia y a bancos en internacionales, de que somos capaces de hacer que ese mercado funcione mejor. Y eso ha tenido muchísimas etapas, desde la primera línea que nos prestaron uno de esos bancos que son más chiquitos, un grupo financiero que hay ahí nos prestó y nos ayudó con una primera capacidad para poder comprar ciertas casas. Y después fuimos y conseguimos un banco más grande que nos prestó y conseguimos más inversionistas americanos que nos dijeron yo creo y apuesto porque ustedes son capaces de transformar esta industria.
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No, la primera ronda fueron unos fondos de capital semilla, fondos que invirtieron casi con la idea y con esta idea de deuda. Y ahí conseguimos una primera ronda de tres y medio millones de dólares de inversionistas y otros casi 2 millones de deuda. Y con esa comenzamos a demostrar esto y un poco eso no es como de un día para otro. De ese momento a la ronda de 100 y después de 200 millones de dólares tuvimos que hacer un montón de cosas bien para demostrar que éramos capaces de lograr esta eficiencia para el mercado y que éramos capaces de que un montón de clientes terminaran satisfechos. Porque una de las cosas que evalúan siempre estos fondeadores y nuestros fondeadores ya hoy en día son el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Mundial, es que uno fuera de hacer un buen negocio para la compañía y que el capital les retorne a ellos, claro, uno tiene que ser capaz de ofrecer una buena experiencia, porque eso es lo que le da a uno la capacidad de seguir creciendo y seguir desarrollando ese negocio.
Entonces en eso nos hemos enfocado en estos seis años y eso nos ha permitido pues a hoy levantar casi 300 millones de dólares de inversionistas de el extranjero, casi otros 300 millones de dólares que nos hemos dedicado a inyectar en el mercado de vivienda y hoy nosotros somos el mayor proveedor de liquidez para el mercado de vivienda y año a año estamos invirtiendo puntos muy importantes para que la gente pueda vender y comprar cuando necesite.
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Pues a mí me aterra, me aterra porque de verdad, yo también soy de la generación de familia en donde siempre decían los ahorros hay que meterlos en ladrillos, hay que comprar una casa, un apartamento y arrendar. Y eso es, Dios mío, un karma que yo he vivido. Tuve una arrendataria que duró un año sin pagarme. Me robó y se fue. Nunca pagó y dejó el apartamento vuelto nada. Así que esta es de esas historias que con la tecnología, base tecnológica, está modificando los negocios tradicionales.
Bueno, Sebastián, es momento de El pitch, en donde usted se va a enfrentar a la audiencia de El Espectador y en un minuto va a responder cada pregunta.
Sebastián tiene un minuto para convencer a la audiencia de El Espectador de confiar en ustedes y además de invertir en ustedes.
Miren, nosotros creemos que el mercado de vivienda está roto y que las personas no pueden capturar las oportunidades de sus vidas porque no tienen acceso a herramientas y a soluciones que les permitan tomar sus propias decisiones y capturar las oportunidades que les da la vida.
En la medida en que nosotros hemos construido un ecosistema de datos, un ecosistema comercial, una capacidad de acceder a liquidez, somos como el mentor, la compañía que puede acompañarlos a ustedes en la decisión financiera más importante de sus vidas: puede ser qué casa comprar, qué casa vender o cómo sacar un crédito, tomar esas buenas decisiones y ser capaz de construir riqueza con el mercado inmobiliario y hacerlo de manera más fácil y simple, sin pasar por todos los dolores que que todos hemos vivido en algún momento de nuestras vidas. Es la oportunidad más grande que vemos en esta región para ustedes como usuarios y en la medida en que nosotros logremos ayudarle a resolver o acompañar a estos usuarios en ese reto, vamos a poder construir una compañía muy interesante que tenga un impacto a nivel latinoamericano.
Sebastián, ¿Cuál ha sido su peor error pero del que más aprendió?
Buena pregunta. La verdad, muchísimos. Nosotros nos equivocamos todo el tiempo. De alguna manera creo que el proceso de emprendimiento es un proceso en el cual uno quiere hacer las cosas muy rápido porque la velocidad es muy importante, y donde cuando uno hace las cosas rápido pues se equivoca un montón de veces.
Nosotros en habi creemos en que nos tenemos que equivocar rápido y en la medida que nos equivoquemos rápido vamos a aprender y vamos a hacer lo siguiente. En Habi la vida nos equivocamos todas las semanas, todos los meses. Tal vez le diría que históricamente hemos fallado en saber contar la historia de lo que estamos haciendo y en asegurar una experiencia impecable donde comunicamos muy bien todo lo que hacemos. Y ya lo hemos logrado. Pero cuando uno tiene una compañía en la que tiene un propósito tan grande como el de ayudar o acompañar a las personas en este momento tan importante, uno tiene que ser implacable, implacable con la experiencia de usuario y con comunicar bien el propósito de lo que uno hace. Y en eso nos hemos equivocado y yo creo que de eso he aprendido mucho.
Interesante. Siempre el usuario en el centro, decía un profesor de la maestría que yo estudié. Sebastián, ¿Cuál es la regla de los negocios que le gustaría cambiar y por qué?
Yo creo que como con la evolución del mundo y de la tecnología, cada día hay más acceso a oportunidades para todo el mundo. Yo creo que hace 50 años montar un negocio era el que tuviera plata y punto. Con la evolución de la tecnología uno ha visto cómo eso ha comenzado a cambiar, y hay un montón de gente que puede construir compañías casi que solo desde su conocimiento. Y creo que lo que está pasando en inteligencia artificial triplica la oportunidad en esta historia, porque ya no se necesita tanta infraestructura, tantas personas, tanta especialización. Uno, apoyándose en diferentes herramientas, puede construir cosas increíbles. Y en la medida en que uno tenga todas esas capacidades como persona y de alguna manera es lo que yo he vivido, acompañado con el acceso a los ahorros que uno ya tiene, desbloqueando lo que uno tiene, ladrillos y demás, yo creo que cualquiera va a poder construir negocios increíbles y creo que ese acceso, es lo que a mí, es la regla que yo creo que está cambiando, que trabajamos para cambiar y que más impacto puede tener en una región o en un país como Colombia.
Sebastián, si su negocio fuera una serie de televisión, ¿a qué género pertenecería y cuántas temporadas tendría?
Buena pregunta. Yo creo que es drama. Todos los días tenemos un problema grande. Creo que tratar de resolver un problema tan complejo como simplificar una transacción inmobiliaria, tiene muchos más problemas de los que nos imaginamos. Entonces, esto es es un reto de trabajo duro, de muchísima intensidad, de muchísima resiliencia. Y la realidad es que la razón por la que lo hemos hecho es porque con Brynne hemos logrado construir un equipo de unas llaves maestras, que es un valor que tenemos en la compañía, de personas que se enfrentan estos retos todos los días, que con innovación y equivocando y corrigiendo son capaces de resolver muchos de estos retos y, de alguna manera ese drama constante, pero con con ese sueño hacia adelante, es la historia de nuestra película.
¿Y cuántas temporadas?
Pues esa es una buena pregunta. Yo creo que nosotros llevamos seis años construyendo esta compañía y hemos logrado tener un impacto en el mercado, pero creemos que estamos comenzando porque transformar un sector con tanta complejidad como este no es, no es un proyecto de uno o dos años, ya vamos seis. Nosotros creemos que un proyecto como de 20 años, entonces depende de cuánto dure la serie. Pero en general creemos que estamos en la primera temporada.
Y esta es la última de esta sección que se llama El Pitch, Sebastián, ¿que le da miedo?
Yo creo que nosotros tenemos una oportunidad única desde la credibilidad que hemos tenido con un grupo de inversionistas, desde la credibilidad que hemos tenido con un equipo completamente increíble para transformar una industria que no se ha logrado transformar en los últimos años, nunca. Esto sigue funcionando igual que hace 50 años. Y eso, creo, es una responsabilidad grande que a mí me apasiona un montón y me motiva mucho para trabajar todos los días. Pero cuando uno ha tenido tanta suerte y tantas oportunidades como las que hemos tenido nosotros, porque hemos tenido muchas oportunidades, pues me da miedo no ser capaz de capturar esas oportunidades y no ser capaz de construir esa compañía que redefina la categoría hacia adelante. Entonces, como desde la ilusión y también desde el miedo, eso nos motiva a todos, todos los días.
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Pues bueno, ahí está Sebastián. Volvemos al curso de la entrevista grande porque ya vamos terminando y le quiero hacer una pregunta que últimamente he empezado a incluir mucho en este espacio, porque creo que poca gente habla de eso. Sebastián, quiero saber cómo cuida su salud mental. Quiero saber cómo incluye a su familia en todo este proceso, porque se habla muy poco, de nuevo como lo dije en la presentación de la entrevista, todo el mundo habla del resultado, de cómo se encuentra el plato sobre la mesa, pero no saben qué hay detrás, que hay hacia atrás. Y para mí lo más valioso es el proceso. Entonces quiero saber cómo está su salud mental, cómo hace para cuidarla y cómo entra en todo esto su familia.
Lo primero, no soy un experto para nada en esta categoría. Yo creo que yo tengo una suerte de ser optimista por naturaleza. Yo me despierto todos los días y ya, creo que voy a resolver todos los problemas que uno no ha logrado resolver y que todos los problemas son más chiquitos de lo que son y y esa vaina, digamos, que tengo esa suerte. Y eso me me mantiene como feliz, independientemente de las complejidades en las que esté. Entonces, pues, eso me ha quitado mucho de ese peso. Después de eso yo siempre digo como que en esta etapa de la vida yo hago solo dos cosas bien: trabajar en Habi con toda la intensidad, la que pueda, y ser un buen esposo y un buen papá de mis dos hijos, y casi el 100% de mi tiempo la paso en eso.
Hago el resto de las cosas relativamente mal, hago menos ejercicio del que debería y creo que es una embarrada porque cuando hago ejercicio estoy mucho mejor mentalmente y demás, y le dedico menos tiempo a otros espacios que para mí son claves y que a lo largo de la vida uno debería dedicar, como la familia más grande, como a los amigos, como a otros espacios que son claves, pero creo que en la medida en que uno encuentra el lugar donde uno está cómodo y prioriza, logra mantenerse bien.
Sebastián, ¿qué es eso de la llave maestra?
Nosotros somos una compañía que cree mucho en su misión. Nosotros contratamos gente que crea que vamos a tener un impacto enorme en las familias latinoamericanas, y después somos una compañía que cree mucho en la cultura, y la cultura dicha como que nosotros creemos que hay un grupo de comportamientos que esperamos de la gente que trabaja en Habi y que son claves para que podamos trabajar bien como equipo y para que hagamos las cosas como con las mismas ganas, actitudes y comportamientos, estemos mirando algunos o no estamos mirando otros.
Y un valor que ha sido como el, tal vez, el más fundamental de esta compañía, es que creemos que somos llaves maestras, y ser llave maestra es uno ser capaz de abrir cualquier puerta, o sea, no quedarse en que yo soy experto en finanzas, entonces yo no puedo ir a hacer esta tarea de la operación. No, es que yo soy bueno en diseño, entonces yo no puedo resolver esto otro. Creernos capaces y empoderados de resolver cualquier problema, independientemente de que uno, hasta donde uno llegue resolviéndolo, ha sido ha sido una característica de nuestro equipo, y también, darle la oportunidad a otras personas que a veces más jóvenes, con menos conocimiento, de empoderarlos también para que sean capaces de abrir esas puertas.
Al principio ese valor era la única razón por la que avanzábamos, porque no había nada construido, en la medida en que hemos crecido la compañía, nos hemos dado cuenta que también hay que saber qué puertas es capaz de abrir cada uno. Porque ya las cosas más complejas y más estructuradas, pero somos fieles creyentes de ese nivel de empoderamiento, de agencia, de que uno es capaz. Y eso creo que es el elemento más importante de las personas que trabajan en Habi.
Y ahora sí, con esta pregunta terminamos que en otros tiempos de mi oficio periodístico era con la que arrancaba, porque era lo más importante: contar un número, hasta que logré entender que detrás del número también hay una historia y es, Sebastián, cuente Habi en números. ¿Cómo está hoy? Y yo solo les quiero dar un dato es el segundo unicornio colombiano, el primero fue Rappi y el segundo pues estoy acá con él, uno de los fundadores de ese segundo unicornio colombiano.
Es una compañía que viene creciendo muy rápido y con algunas cifras del contexto de lo grandes que somos: hoy, entre las compras y ventas de vivienda en Colombia, operamos en Colombia, en México.
Algunos datos de Colombia para contexto: debemos ser como el 7% de todas las transacciones de vivienda que ocurren en el país. En los últimos meses hemos sido el 10% en nuestro negocio de crédito de todas las hipotecas que se originaron en Colombia. Y somos una compañía que sueña con crecer este mercado muchos múltiples y órdenes de magnitud.
Este año esperamos invertir en Colombia cerca de 300 millones de dólares para seguir dándole liquidez al mercado inmobiliario. Cuando digo invertir es ayudando a que la gente pueda vender y comprar casas e inyectándole toda esta liquidez al mercado de vivienda. Y es una compañía que también de la otra manera decirlo es: lleva seis años invirtiendo en esta historia, recientemente estamos comenzando a volvernos rentables en Colombia, todavía no en México, y rentables es casi que punto de equilibrio.
Esa es noticia…
Es una noticia importante porque si uno no es autosostenible, entonces no vamos a cumplir con esos sueños que tenemos por cumplir. Entonces, pues de alguna manera hemos invertido cientos de millones de dólares en lograr resolver ese mercado inmobiliario que es como una rueda cuadrada que hay que ir limando. Y vamos a seguir invirtiendo porque creemos que invertir en ese sector es la oportunidad más grande que hay en Latinoamérica.
Pues aquí está, para Emprendimiento y Liderazgo, la historia de Sebastián Noguera, uno de los cofundadores de Habi, gracias por venir y por contarnos. Ya saben que la pueden ver en video. Hay un avance en redes sociales y también la dejamos almacenada en nuestra plataforma digital. ¡Nos vemos en la próxima! ¡Hasta pronto!

Si conoce historias de emprendedores y sus emprendimientos, escríbanos al correo de Edwin Bohórquez Aya (ebohorquez@elespectador.com) o al de Tatiana Gómez Fuentes (tgomez@elespectador.com). 👨🏻💻 🤓📚