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Unos decían que, tras un aumento del salario mínimo de más del 20 %, se vendrían despidos. Otros aseguraban que no, que al contrario, al elevar la cantidad de plata que recibe un trabajador, este dinero se trasladaría en forma de consumo al resto de la cadena económica. Todavía es muy temprano para saber qué sucederá en 2026, pero lo que sí es más que cierto es que ya se pagó la primera mensualidad con el ajuste y es hora de mirar por dónde se está labrando el camino.
Sin embargo, la noticia que agitó a todo el país este viernes fue que la Sección Segunda del Consejo de Estado suspendió de manera provisional el decreto que el gobierno Petro emitió en diciembre del año pasado para aumentar el salario mínimo, nos contaron los colegas de la redacción Judicial.
¿Eso qué quiere decir? Que la suspensión solo empezará a regir luego de que el Ejecutivo expida un decreto en el que deberá calcular un nuevo salario mínimo pero teniendo en cuenta las variables tradicionales como la meta de inflación fijada por la Junta Directiva del Banco de la República, la productividad certificada oficialmente, además de datos más que valiosos como la inflación real del año anterior, el crecimiento del PIB, la contribución de los salarios al ingreso nacional y la especial protección del trabajo.
¿Cuánto valgo y por qué va siendo hora de hacerse esa pregunta más que personal?

En medio de la incertidumbre alrededor de esta decisión, le preguntamos a varios expertos recomendaciones para que los emprendedores sepan cómo deben maniobrar tras este primer “descuadre de caja” ahora mismo y hacia el resto de 2026, comenzando con un poco de contexto.
Sin apelar a los argumentos del gobierno y de los gremios empresariales, que han estado enfrentados desde que comenzó esta administración, preferimos preguntarles a tres emprendedores de gran escala cómo manejarían este tema salarial. Eso fue el pasado 9 de enero. Palabras más, palabras menos, dijeron que muchas pymes estaban ajustando números tratando de aguantar, pues las ventas y la productividad no crecerían desde el día uno al mismo ritmo (a 23 %), razón por la cual mucho emprendedor se estaba viendo forzado a moverse hacia la informalidad o incluso a despedir.
Uno de ellos dijo que se estaba poniendo en riesgo la relación comercial con muchos de sus proveedores, pues todos buscaban ajustar tarifas y precios, por supuesto, tomando como referencia ese 23 %: la única forma de atender este aumento creciente en el costo es “sacrificando margen”, advirtió.
Y uno más apeló a lo que en el mundo de la administración se llama el tanque de oxígeno, que es el flujo de caja: “Aunque habíamos proyectado incrementos salariales por encima de 10 % basados en los históricos de negociación y proyecciones económicas, el ajuste de 23.7 % ha generado un ‘descuadre de caja’ significativo que no estaba presupuestado”. Es decir, el flujo de caja se vio impactado de manera inmediata.
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Esos tres emprendedores son Andrés Fernández, cofundador y CEO Puppis Colombia, Juan José Mesa, fundador y CEO de Glüky Group, y Tatiana Arcila, cofundadora de SOS Asistencia, todos catalogados negocios de alto impacto, que ofrecen empleo de calidad y con tendencia creciente.
Y con esa base, pero ya después de haber terminado enero, cuando por obvias razonas se pagaron las dos quincenas o el mes completo, y tras la noticia que saló del Consejo de Estado, aquí van las recomendaciones para que se pueda enfocar hacia el resto de 2026.
Mauricio Reyes Giraldo, director de formación en emprendimiento de a Universidad Ean, dijo que, entre las ideas a corto plazo, está, por ejemplo, que “los emprendimientos deben partir de un análisis realista de su estructura de costos. El importante aumento del salario mínimo impacta directamente el flujo de caja, por lo que es clave ajustar presupuestos, priorizar gastos esenciales y mejorar la planificación financiera. También es un buen momento para revisar turnos de trabajo, procesos estratégicos y cargas operativas, buscando pequeñas eficiencias que ayuden a absorber el incremento sin trasladarlo de forma inmediata al precio final. La comunicación clara con el equipo es fundamental para alinear objetivos y cuidar la estabilidad del negocio”.
Juan Fernando Castro, profesor del Rosario, y quien cuenta con una experiencia de más de 25 años emprendiendo, liderando compañías en Colombia y en el exterior y participando en fusiones y adquisiciones empresariales, aseguró que “como primera medida, no deben desesperarse y deben poner por encima de todo, el propósito de su emprendimiento, para así tomar una decisión inteligente que no vaya en contravía del esfuerzo que hasta el momento han hecho. Con este enfoque, hacer un ejercicio financiero juicioso y entender cómo impacta este aumento de salario en su cadena de valor y así saber hasta dónde puede hacer ajustes sin afectar la operación y su rentabilidad”.
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Por otra parte, Carlos Andrés Yanes, del departamento de Economía Uninorte, recomienda una máxima que parece obvia pero a veces no la cumplimos: “No entrar en pánico ni pensar que la única salida es subir precios. Este primer pago sirve para sentarse, mirar la caja con calma y ajustar el orden de los gastos. Priorizar nómina y obligaciones básicas, revisar inventarios, renegociar plazos con proveedores y poner freno a gastos que no son urgentes. Muchas microempresas no tienen un problema de ingresos, sino de desorden financiero, y este momento obliga a ordenar la casa”.
Pero, más allá de los números y de todos los asuntos financieros, Castro recordó un tema muy valioso: “Cualquiera que sea la decisión que tome, es clave ser transparente con el equipo: debe dejarle en claro las circunstancias que la compañía está viviendo debido al contexto y los esfuerzos que se hacen para poder continuar sin impactarlos a ellos. Debe motivarlos a que no bajen la guardia y así impulsarlos a que sigan dando lo mejor de ellos y un poco más, puesto que son pieza fundamental en la ecuación y el emprendimiento termina siendo un medio de crecimiento para ellos también”.
En el largo plazo, esto recomiendan
Entonces, como el camino no se tranza para un mes o dos -y, claro, esperando qué respuesta va a entregar el Ejecutivo tras la decisión del Consejo de Estado, pedimos recomendaciones de largo plazo: “El ajuste salarial debe verse como una señal para transformar e innovar en el modelo de negocio, no solo para resistir el impacto. Los emprendimientos necesitan invertir en productividad, tecnología y capacitación, de manera que el crecimiento no dependa exclusivamente de más horas de trabajo o más personal. Hay que pensar en modelos de negocio escalables, esto implica que se puede crecer en ventas sin que los costos y gastos lo hagan en la misma proporción, el principal habilitador para la escalabilidad es la tecnología. Por otro lado, es clave avanzar hacia propuestas de mayor valor agregado, marcas más sólidas y clientes menos sensibles al precio: en otras palabras, competir con diferenciales y no con precios. Un negocio sostenible es aquel que puede pagar mejores salarios porque produce más y mejor, no porque sube precios de forma constante”, aseguró Reyes Giraldo, de la Ean.
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Yanes, del departamento de Economía Uninorte, cree que en “el largo plazo, el reto es dejar de apagar incendios y empezar a pensar el negocio con cabeza fría. Eso implica mejorar la forma de trabajar (aumentar productividad), no solo trabajar más. Tener claridad en roles y hacer los procesos más simples, algo de tecnología básica y, sobre todo, no depender de un solo producto o cliente (diversificar). El salario mínimo va a seguir subiendo con los años, así que el negocio tiene que crecer en productividad, no sólo en esfuerzo”.
Sobre esa mirada de largo alcance, es decir, para el resto de 2026, Castro cree que “es importante que (el o la emprendedora) sea prudente con las decisiones que vaya a tomar, ya que siempre debe estar listo para escenarios volátiles y complejos. Debe buscar alternativas para mejorar procesos, propender por reducir costos de producción o ejecución, así como ser eficiente apoyándose en tecnología. Todo esto debe redundar en la protección del componente financiero y fiscal, para que en ningún caso el reto se vuelva mayor”.
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Tres consejos para elevar la productividad y no recargar todo en las ventas
Esta, de acuerdo con los que dicen los tres expertos, podría ser la parte más difícil de todas, así que también les pedimos tres consejos a cada uno, porque lo sencillo es decir: eleven la productividad, pero lo complicado es lograrlo. Como reza el dicho: del dicho al hecho hay mucho trecho.
Estos son los de Mauricio Reyes Giraldo, director de formación en emprendimiento de a Universidad Ean:
- Optimizar procesos internos: reducir tiempos muertos, duplicidad de tareas y errores operativos.
- Invertir en tecnología y capacitación: automatizar lo repetitivo, en esto es clave la IA y profesionalizar y capacitar al equipo para producir más con los mismos recursos, pero sin tener que trabajar más horas.
- Enfocarse en valor, no solo en precio: mejorar la experiencia del cliente, la calidad y la diferenciación para sostener ingresos sin depender exclusivamente de aumentos de precios.
Estos son los de Carlos Andrés Yanes, del departamento de Economía de Uninorte:
- Hacer más eficiente (productivo) el trabajo diario, invertir en habilidades (capacitación) del equipo aunque sea con capacitaciones cortas y prácticas, y usar mejor la información del negocio.
- Saber qué productos realmente dejan margen, dónde se pierde tiempo y qué tareas no aportan valor hace una diferencia enorme.
- Subir precios es fácil; mejorar cómo se trabaja es lo que sostiene el negocio.
Y cerramos con las tres de Juan Fernando Castro, profesor del Rosario:
- Para elevar la productividad, primero debe reforzar la seguridad psicológica de su equipo, aterrizando y validando el contrato psicológico del mismo.
- Segundo, elevar los estándares de servicio de los clientes actuales, para así garantizar su permanencia, lo cual permite continuar el crecimiento orgánico del emprendimiento.
- Tratar de innovar para tener un diferencial frente a la competencia.
Al final de todo esto, de la realidad que vivimos en materia empresarial en Colombia, de lo que está pasando con los contratos laborales, de los ajustes, de los tiempos de campaña, de los que quiere y los que no quieren al gobienro actual, de la decisión del Consejo de Estado, todo se vuelve a resumir en lo que nos enseñan cuando comenzamos la formación de negocios desde la educación: tener un producto que logre ser diferente a los de la competencia, poder ajustar al máximo los números para operar con la mayor productividad posible y, claro, tal vez una de las más importantes, que el servicio al cliente esté en el primer nivel de la empresa, porque los clientes que ya tenemos son el activo más importante en tiempos de turbulencia, todo esto con un tatuaje en la frente que debería ser determinante para todo en la vida: el propósito.
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