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Merinyer Duarte, Doris Torres, y Yisela Vargas son tres mujeres que viven en municipios diferentes, pero que tienen varias características en común: son caficultoras, emprendedoras y oriundas del Tolima. Cada una creó una marca de café, a su manera, una se inspiró en su hijo, otra le apostó a la asociatividad y la última resalta la constancia del colibrí. Estas son sus historias:
Diversidad e inclusión con sabor a café
Tener un emprendimiento era una idea que tuvo guardada Merinyer Duarte durante años. Hasta que en 2023 un reto familiar le dio el empujón que necesitaba para volver realidad su marca de café.
“Empecé a tener algunas complicaciones con mi hijo, de ocho años, en el colegio. Entonces, lo llevé a citas médicas y exámenes hasta que nos dieron el diagnóstico de trastorno del espectro autista. Eso era algo totalmente desconocido para mí y me tocó enfrentarme a todas las barreras y los prejuicios”, cuenta Duarte.
La realidad de Tahiel Duarte la impulsó a aprender sobre ese diagnóstico y se dio cuenta de que ella, como la mayoría de personas, tenía una idea equivocada de lo que era, pero que se podía cambiar. “Empecé a unir los pilares de mi vida: ser mujer campesina de Anzoátegui (Tolima), el amor por el café, mi hijo, el servicio y emprendimiento. Así surgió la marca de café Diverso”, dice esta caficultora de tercera generación.
En torno al grano sembrado en la finca de 2,5 hectáreas, Duarte no solo juntó lo que era más importante para ella, sino que también encontró la manera de generar ingresos para darle bienestar a su hijo, ya que es madre soltera.
“Aunque el café cambia de taza a taza su sabor, atributos y aromas; su esencia es la misma. Aunque nuestros cerebros tengan formas distintas de concebir el mundo, seguimos siendo seres humanos que merecemos el mismo respeto y las oportunidades. Ese es mi mensaje”, destaca.
El logo de Diverso lo hizo Tahiel y el diseñó del empaque tendrá los dibujos realizados por personas diagnosticadas con autismo, síndrome de Down, entre otros, de la zona rural de Anzoátegui.
Y para crear un mayor impacto, Duarte creó la fundación Somos Diversos, con la cual busca contribuir a la formación, capacitación y el desarrollo de habilidades y talentos de las personas con discapacidad para que tengan una inclusión laboral real, en especial en la cadena productiva del café.
Puede contactarse con Café Diverso al 320 459 5172.
Florecer en asociación
Doris Torres es una caficultora de cuarta generación que siempre se había dedicado a las labores de su finca, de seis hectáreas. Pero en 2013, en la sala de su casa, comenzó a brotar la posibilidad de un futuro distinto. Se juntó con otras 15 mujeres, pequeñas productoras, para crear la Asociación de Mujeres de la vereda Pavas de Villahermosa, Tolima (Asomupas). Todas tenían algo en común: “Queríamos hacer algo diferente, tener un porqué luchar”, comenta Torres.
El plátano, aguacate y cacao son el común denominador en la asociación, pero como lo que primaba era el café, en 2015 decidieron comenzar a transformarlo. Así crearon Florblanca.
“Tenemos ganas de hacer las cosas. Arrancamos con un proyecto con el Ministerio de Agricultura para materializar lo que queríamos hacer. Nunca habíamos hecho nada de eso; cogíamos el café y hacíamos el beneficio, que era lo que nos tocaba como mujeres. Pero nunca habíamos llegado a negociar nuestro producto”, relata la representante de Asomupas.
Ahora están a punto de cumplir 10 años con el emprendimiento, pero han tenido que superar varias dificultades, incluida la movilidad. Les ha costado sacar el producto transformado desde la vereda, que es donde tienen sus equipos, y que llegue a tiempo al comprador. A eso se le suma la falta de conectividad, no hay mucha señal de internet y eso complica la comunicación con los clientes y proveedores.
Otra preocupación que tiene Torres está relacionada con las generaciones que le siguen. “A nosotros nos gusta producir y recolectar el café. Ahora los jóvenes no quieren, a mí me preocupa eso porque nos estamos quedando solos en el campo los de más edad. Mis hijos estudiaron y ya se fueron, están metidos en otros cuentos”, expresa la caficultora. Aunque no siguieron los pasos de Torres en el café, ella sí les contagió su espíritu emprendedor.
De cara al futuro, el objetivo de Asomupas es mejorar sus procesos de beneficio para ofrecer un mejor producto. Y el sueño más grande de Torres para Florblanca es que llegue a otros países. “Nos faltan recursos económicos, porque somos una asociación pequeña. Tenemos que hacer que valga la pena comercializar el café en el exterior y creo que es el momento de hacerlo”, asegura Torres.
Puede contactarse con Florblanca Café al 313 496 2882.
Un café que da alas
Comenzar recolectando el grano desde niña y soñar con tener una marca propia hasta hacerlo realidad y llegar a ser una empresaria del campo ha sido el camino de Yisela Vargas. Es caficultora de tercera generación y creó Coffee Infinity en 2023, lo que le permitió llegar a Estados Unidos como una mujer rural emprendedora y exitosa que representa a Colombia.
“Poder tener el producto en mi bolso, saludar a alguien y decir que tengo mi propia empresa y que huela a café es muestra de que se puede soñar en grande, en infinito, hay que volar en todas direcciones y con constancia como el colibrí que representa mi grano”, narra Vargas.
Ella también lidera la Asociación de Productores Agropecuarios de la vereda La Loma, del municipio de Planadas, Tolima (Asoprolomat) y considera que el café es muestra de que “se puede impulsar y dinamizar la economía con la integralidad de la gente. Afros, indígenas, mujeres, jóvenes y firmantes de paz nos damos la tarea de demostrar que a través de la caficultura podemos transformar nuestras vidas y dejarles un legado a las próximas generaciones”.
Planadas es reconocido por haber visto nacer a las extintas FARC y ser un municipio PDET (Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial) tras la firma del Acuerdo de Paz. Allí, la familia de Vargas ha sido víctima de la guerra, “nuestros primos sufrieron reclutamiento forzado, tuve tíos que fueron asesinados y hace dos años mataron a mi hermano por una equivocación en el municipio. Somos de los innumerables que podemos decir que, en medio de las dificultades, nos vestimos de resiliencia, sin romantizarlo”.
El propósito de Vargas es representar la caficultura y sueña con generar sinergias entre mujeres, por eso su marca es aliada de otras 20 y anhela tejer una red de caficultoras que esté “a la vanguardia del mercado y demostrar que las mujeres tenemos grandes capacidades y potencialidades”, sostiene.
Puede contactarse con Infinity Coffee al 320 871 4903.
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