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Entre las ruidosas máquinas y los pasillos que huelen a flores y aromas dulces de una fábrica ubicada en la Zona Franca, de Bogotá, se producen miles de labiales, rubores, pestañinas y polvos. La empresa detrás de la magia es Creative Colors, que desde hace 29 años hacen maquillaje de marca blanca para reconocidas compañías como D1, Yanbal, Masglo, entre otras.
Aunque no es un término muy conocido, las marcas blancas (Private labeling o Third Party Manufacturing) están presentes en muchos productos de uso diario, como los alimentos, la ropa y el maquillaje. Se trata de empresas que se dedican a crear productos para otras.
Por ejemplo, si usted quiere crear una línea de maquillaje, pero no sabe cómo, estas compañías traducen sus ideas en cosas tangibles, a su gusto y con el logo y nombre que usted desee. Además, con este proceso se puede ahorrar los costos de fabricar un producto desde cero.
Según las cifras de la Cámara de la Industria Cosmética y de Aseo de la ANDI, en Colombia 7 de cada 10 consumidores prefieren marcas que ofrezcan productos innovadores a precios competitivos.
En esa línea, estas marcas también están teniendo una mayor relevancia, pues hace unos años los hogares colombianos adquirían productos tradicionales, ahora las nuevas generaciones quieren comprar el maquillaje que lanzan sus creadores digitales favoritos o, por economía, se dejan seducir por los precios que ofrecen en los hard discount.
“El segmento de cosméticos y cuidado personal se ha venido impulsando gracias a las generaciones que crecieron en la era digital y a las redes sociales que promueven el consumo de estos productos, visibilizando diferentes marcas emergentes, que compiten con las que llevan muchos años en el mercado”, explica el informe del Observatorio de Moda de Inexmoda.

La empresa Creative Colors fue creada por el químico industrial Eduardo Chaves hace 29 años. “Trabajé para Laboratorios de Cosméticos Vogue (empresa creada en 1955 por su madre María Cortés de Chaves) y quería ser el gerente, pero la verdad es que nunca me dieron la oportunidad. Mi madre fue muy clara, dijo que el día que se retirara, la empresa iba a ser manejado por terceros. Como yo quería ser el gerente general, tomé la decisión de crear mi propia empresa”.
Comenzó haciendo lápices, pero luego se asoció con la empresa alemana Schwan Cosmetics. “Arranqué con tres máquinas, 10 empleados y unos créditos. A pesar del contexto que vivía Colombia hace tres décadas, ellos creyeron en mí”.
Después, exploró el mercado en Venezuela y un importante cliente le hizo un gran pedido, que le dio flujo de caja y le permitió ampliar el negocio. “Ahora, tenemos 230 empleados, la mayoría mujeres y cabezas de familia, y una línea completa de cosméticos”.
Chaves cuenta que comenzó con lápices, pero identificó que con solo ese producto “no iba a ser un éxito”, así que le fue agregando “compañeros”. Al lápiz, se sumaron los plumones, los polvos compactos y los rubores. “Tomamos la decisión de ir desarrollando productos con diferentes formulaciones y empaques para ofrecerle a todos los clientes cosas diferentes para que así pudieran diferenciarse en el mercado”.
Pero, cómo funciona las marcas blancas para que los clientes no tengan los mismo productos. Vale la pena mencionar que la empresa combina tecnología alemana con talento local para ofrecer un producto diferencial y alineado con las tendencias.
Según cuenta el químico, “no todas las fórmulas son iguales. Algunas van de acuerdo a lo que pide el cliente. Por ejemplo, si algún cliente quiere que su producto tenga ácido hialurónico, aceite de argán, cualquier tipo de de aditivo o algún componente adicional para diferenciar el producto, se ajusta la fórmula”.
Sin embargo, menciona que sí tienen unas fórmulas bases, los cambios se hacen “dependiendo lo que quieran o lo que estés dispuestos a pagar”. Lo mismo ocurre con los empaques, tienen variedad y el cliente es el que elige.
Sobre los mitos relacionados con estos productos, pues algunas personas desconfían por los precios o el reconocimiento que tienen, mencionó que son de muy buena calidad y puso el ejemplo del maquillaje del D1: “las cifras son sorprendentes”.
La marca le fabrica maquillaje a más de 120 empresas locales, 1.500 internacionales, exporta a más de 15 países (Estados Unidos, Centroamérica y el Caribe) y produce 6 millones de unidades de maquillaje al año.
Aunque le producen a muchas marcas de la industria cosmética, no tienen una marca propia, porque “no competimos con nuestros clientes. Hacemos productos para la industria cosmética o para la gente que quiera tener su propia marca y ellos distribuyen, comercializan y mercadean a su gusto. Nosotros sencillamente fabricamos el producto”, cuenta Chaves.
El gerente enfatiza en que le ofrecen los servicios a todo tipo de clientes, desde pequeños hasta grandes cadenas. “Tengo un cliente en República Dominicana que empezó comprándome hace como 18 años lápices y hoy en día compra toda la línea, más de 300.000 unidades al año”.
Tras casi tres décadas en el mercado y de estar tras bambalinas, la empresa se encuentra trabajando en la automatización de algunos procesos para hacer productos más económicos manteniendo los estándares de calidad. “Queremos automatizar procesos para sacar más unidades y ser más productivos”.
Sus productos diferenciados e innovadores también se comercializarán este año en importantes cadenas de Estados Unidos. “Le doy gracias a mis padres por quién soy y lo que he hecho en mi vida. Desde los 13 años estoy en esta industria y he estudiado en muchas universidades, pero la verdad es que la enseñanza de mis papás, la disciplina y la responsabilidad, se la debo a ellos”, puntualizó.
Chaves tiene un poco más del 50 % de la compañía y el otro porcentaje le pertenece a su socio alemán. Sin embargo, todavía no sabe si sus hijos seguirán con su parte del negocio.
La industria cosmética en Colombia
Durante 2024, en promedio cada colombiano gastó cerca de $250.000 en productos de belleza y cuidado personal, lo que significaría que en 2025 el gasto per cápita de estos artículos sería cercano a los $265.750, según los cálculos de la ANDI.
Las proyecciones indican que las categorías que más crecieron en ventas durante el 2024 fueron: protección solar, con una variación del 12,7 %; maquillaje, con una variación del 10,4 %; líneas premium, con una variación del 8%; cuidado facial, con una variación del 7,2 % y cuidado personal de consumo masivo, con una variación del 4,7 %.
Adicionalmente, se calcula que el tamaño del mercado colombiano de productos cosméticos y cuidado personal al cierre del 2024 fue de aproximadamente US$2.884 millones, lo que habría significado un crecimiento del 4,6 % frente al 2023.
“Estos datos reflejan un aumento continuo en la demanda de productos de calidad, que responden a la creciente preocupación de los consumidores por la eficiencia y el ahorro de tiempo en sus rutinas diarias”, explicó Inexmoda.
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