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Regeneración es una de las palabras de moda en la industria textil colombiana. Se trata de un concepto con el que se busca transformar el sistema moda a través de procesos más transparentes e implementación de fibras naturales y recicladas para tener una industria más consciente y responsable con los recursos que utiliza. Es decir, lo que se pretende es devolverle al entorno lo que le corresponde.
“La regeneración nos invita a pensar en qué queremos entregar, retornar y legar después de nuestro paso por un lugar. Por ejemplo, en el agro pensar en cómo recuperar la tierra y los terrenos para que vuelvan a ser fértiles y en los textiles hacernos preguntas sobre la basura que generan. Finalmente, es dejar el planeta y nuestros lugares mejor de lo que los encontramos”, dijo Carolina Agudelo, experta creativa en cultura material, consultora y desarrolladora de materiales para diversas áreas creativas.
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“Es una invitación a que se puedan regenerar todos esos sistemas a los que les hemos hecho daño. También es una invitación al autoconocimiento, saber quiénes somos y cuál es el rol que tenemos en la comunidad y hacia el medio ambiente”, dice Juan Fernando Loaiza, especialista en investigación económica de Inexmoda.
El término también invita a todos los actores de la cadena textil a entender que, si no se atienden los cambios que se están presentando, como el calentamiento global, el levantamiento de los mares y los cementerios textiles, como el del Desierto de Atacama, en Chile, será imposible vivir.
Así las cosas, la regeneración busca la unión entre la sostenibilidad económica de la industria y las nuevas iniciativas ambientales atendiendo las nuevas demandas del consumidor. La palabra, que resonó durante la reciente edición de Colombiatex, también va en línea con la normativa de la Unión Europea (UE), que busca que los consumidores conozcan el impacto medioambiental de sus compras y que los productores se responsabilicen por las prendas que sacan al mercado.
La estrategia pretende que para 2030 los textiles que se comercialicen en la Unión Europea “sean más duraderos, reparables, reutilizables y reciclables” para luchar contra la moda rápida, los residuos textiles y la destrucción de los productos que no se venden. Además, busca que la producción respete los derechos laborales, especialmente de las mujeres, pues son las que más componen el sector.
José Luis Quintana Cortés, experto en sostenibilidad y speaker internacional invitado la feria, explicó en su conversatorio, “Un futuro circular: claves en sostenibilidad para el sector textil”, la normativa de la UE y las oportunidades que tiene el mercado colombiano si las aplica.
El conferencista mencionó que cada segundo en el mundo se deposita en un vertedero un camión lleno de residuos textiles y que se estima un aumento de 62 % en el consumo de ropa.
Para países como Colombia competir con los precios del mercado asiático no es una opción, en cambio ofrecer productos duraderos y hechos con fibras y materiales reciclados sí lo es. “Es el camino para competir y exportar a Europa o tendré un producto diferenciado”, dijo el experto.
Así las cosas, Quintana les recomienda a las marcas pensar en circularidad y ecodiseño desde que se idea la prenda, así como en un pasaporte digital que permita la trazabilidad de la ropa. Sin embargo, reconoce que muchas de las empresas del sector son micro, pequeñas y medianas, por lo que implementar la normativa resultaría complejo. “Cada uno tiene una responsabilidad. La emergencia climática está en el presente. O hacemos algo o no habrá planeta”.
La industria de la moda colombiana justamente está trabajando en procesos e innovaciones que aportan a la transición hacia la sostenibilidad. Estos fueron algunos de los proyectos que encontramos.
Cuero hecho con cáscaras de café
“Piel de café” es un textil creado a partir de cáscaras de café por Nuvant, empresa colombiana de textiles recubiertos con más de 55 años y presencia en 16 países, el emprendimiento BioHunters y el Club Emperatriz, un grupo de mujeres cafeteras de Pitalito, Huila.
El proceso para crear el textil duró más de 1 año. “Este es el primer producto en el mundo hecho con cáscara de café y nos pone como industria colombiana a la vanguardia. Piel de café es nuestro producto más sostenible, tiene 10 % de cáscara de café, 20 % de poliéster reciclado y 64 % de productos biobasados, es decir, que ya no extraemos materias primas del petróleo, sino de fuentes naturales que son renovables”, dijo Diego Armando Barragán, gerente global de marketing de Nuvant.
¿Cómo se hizo? Mujeres recolectoras de café, agrupadas en el Club Emperatriz, gestionan los residuos y se los entregan a la empresa. Al café se le quita la vainilla o la cáscara, un residuo que usualmente va a los vertederos y que esta marca los está convirtiendo en una materia prima. Después, la cáscara, un subproducto del proceso cafetero, se seca, se tritura y luego se pulveriza.
“Una vez pulverizada se mezcla con los plastificantes, que son unos productos que se vuelven como un colbón y que a través de un proceso, se convierte en la piel. Se conoce como cuero vegano porque no tiene ningún componente animal”, explicó Barragán.
Para esta primera fase, esperan consumir aproximadamente 15 toneladas de cáscara de café y están impactando a una comunidad de 15 mujeres. Sin embargo, el proyecto en el mediano plazo tiene el potencial de impactar a 100 mujeres. El material se puede usar en muebles, tapicería automotriz y se están haciendo desarrollos para utilizarlo en calzado. Además, mantiene los tonos y el olor del café.
Hilos, telas y fibras naturales y biodegradables
Las más importantes textileras del país presentaron telas que incluyen en su composición cáñamo, algodón recuperado y tecnologías que activan la producción de ácido hialurónico.
Fabricato: esta empresa textil con más de 100 años, cuenta con telas hechas con fibra recuperada, que refuerzan su compromiso con la sostenibilidad. Ana Luisa Tettay, gerente de mercado de la marca, explica cuatro líneas con enfoque sostenible que maneja la marca:
La línea “Ecofabric son las telas que tienen fibra de algodón recuperado en tonos crudos o blancos, que se obtienen del proceso de reciclaje de prendas posconsumo. En Green trabajamos con telas que tienen fibra recuperada de indumentarias militares, ya que en Fabricato recibimos todos los uniformes del ejército. Los reciclamos y creamos nuevas telas gracias a una mezcla de algodón, poliéster y poliamida”.
Por su parte, Boreal es una línea que se obtienen al reciclar prendas de posconsumo de diferentes colores, generando tonos aleatorios y un toque único en las telas. Finalmente, trabajan con cáñamo, una fibra natural que posee diferentes beneficios debido a sus propiedades antibacteriales, biodegradables y transpirables, “además de beneficios ambientales como carbón neutro en sus cultivos, ayuda a regenerar la fertilidad de los suelos y disminuye significativamente la huella hídrica con respecto a los cultivos de algodón”, agregó.
Lafayette: esta empresa textil colombiana, con más de 80 años, presentó Green Bio, telas deportivas biodegradables. “Nuestros desarrollos ofrecen soluciones textiles que se adaptan a las necesidades cambiantes de nuestros clientes y del mercado global”, dijo Héctor Pérez, gerente de negocios de Lafayette.
Green Bio es un innovador desarrollo textil elaborado en Colombia con hilos biodegradables para la práctica deportiva, los cuales tienen la propiedad de desintegrarse y descomponerse por la acción de microorganismos que se encuentran en la naturaleza. De acuerdo con la marca, las prendas se biodegradan hasta en un 91 % en menos de 3 años en los vertederos. Este textil cuenta con tela para camisetas con propiedades antibacteriales, así como tela con elongación y secado rápido.
Protela: la empresa colombiana de textiles mostró su colección “Trayectos Urbanos”, diseñada para el mercado de ropa exterior y streetwear. Estas telas inteligentes ofrecen tejidos que se ajustan al movimiento del cuerpo y materiales repelentes al agua.
Además, Protela presentó Hialuron Lift, unas microcápsulas textiles que activan la producción de ácido hialurónico que, al entrar en contacto con la piel, estimulan la hidratación y combaten los signos de envejecimiento.
También mostró vital CBD unas microcápsulas con aceite de cáñamo y cannabidiol, que ofrecen propiedades antiinflamatorias, relajantes y terapéuticas, ideales para textiles en ropa deportiva y de descanso.
Ropa hecha con maíz
La empresa brasileña The Lycra Company presentó EcoMade bio-derivada, una tecnología patentada que tiene el potencial de reducir la huella de carbono de la fibra Lycra, elaborada con un 70 % de materia prima de maíz de campo cultivado.
Esta tecnología aplica para la confección de ropa íntima, jeans, prendas deportivas, medias y calcetería. Durante la feria, la empresa mostró el primer jean elaborado con hilo de maíz.
Pasaporte digital para las prendas
La empresa TraceSurfer lanzó un software que opera en la nube y que tiene la capacidad de crear un pasaporte digital de producto.
“El pasaporte digital de producto es un identificador que va en la prenda y permite su trazabilidad. Cada prenda tiene su propia cédula de identidad. Ese pasaporte digital tiene la capacidad de almacenar información a través de la plataforma sobre todo el ciclo de vida del producto, desde la cadena de suministro y su fabricación hasta el consumidor, pues este puede escanear el pasaporte digital en la prenda y acceder a toda la información de la pieza”, cuenta Mariano Piñeyrua, cofundador y CEO.
Así las cosas, el pasaporte digital se convierte en un canal de comunicación entre la marca y el consumidor. Sirve, además, para ofrecer información en procesos como la reparación, la reventa y la reutilización de producto o el reporte de fallas.
También funciona como un canal de comunicación con los clientes, “es una herramienta de fidelización, de mercadeo, porque dentro del pasaporte se pueden poner productos relacionados para que te derive a la página web o un ecommerce. Se pueden agregar videos, links a redes sociales y se accede a través de un código QR”, agregó.
El pasaporte ya funciona en Uruguay y Argentina, a Colombia llega de la mano de la diseñadora María Luisa Ortiz.
“La idea que tengo no es precisamente para mí marca, sino es para mí industria. Veo que es una oportunidad increíble. Los colombianos podrán saber en dónde fue hecha su ropa, quién la hizo, quién la fabricó, de dónde viene la fibra y los accesorios”, dijo la diseñadora.
Un jean talla única
En otra línea de la sostenibilidad se encuentra Trucco’s Jeans, una empresa que nació hace 30 años en el centro de Medellín, y que se ha dedicado a ofrecer soluciones para las mujeres desde el tallaje.
Su más reciente lanzamiento es un jean talla única. “Una prenda elaborada con una tela que tiene alta tecnología en su recuperación, lo que permite que tenga elasticidad y que se adapte al cuerpo”, explicó Melisa Gómez, directora de proyectos de la empresa.
El producto está disponible en azul medio y oscuro, en silueta skinny y bota recta y en el tallaje regular de la talla 6 hasta la 14 o en la línea de tallaje plus, desde la XL hasta la XXXL.
Según la marca, al trabajar con denim también están ejecutando planes en su producción para reducir su impacto ambiental, como máquinas de aspersión que disminuyen el consumo de agua, horno sin carbón para minimizar la huella de carbono y reutilización del agua.
“Desde hace un año estamos trabajando en este jean. Nuestro objetivo es que el producto se adapte a un cuerpo y no a una talla y así resolver una necesidad en el mercado de mujeres que cambian su talla, no saben cuál son o se sienten confundidas porque cada marca maneja un tallaje”, dijo Gómez.
El denim cuenta con elongación que se adquiere gracias a la mezcla de algodón con elastano. En Trucco’s creemos que hacer estas piezas es todo un truco de magia, exploramos los procesos artesanales con tecnología para lograr que no nos tengamos que definir por una talla», agregó.
Tecnología en la impresión textil
La tecnología también ha llegado a la impresión textil. Por ejemplo, Epson ha creado soluciones para optimizar el consumo de recursos clave como agua y energía, minimizando las emisiones de carbono en el proceso de producción.
Además, “utilizamos tintas base agua, que son menos contaminantes y eliminan la generación de residuos tóxicos. Esto no solo contribuye a la sostenibilidad del sector, sino que también permite a los diseñadores y fabricantes adoptar prácticas responsables alineadas con las nuevas demandas del mercado”, explicó Juanita Agudelo, gerente de mercadeo y ventas para la unidad Industrial en Epson Colombia.
La impresión directa, según Agudelo, sobre tejidos con tinta pigmentada puede reducir el consumo de agua en un 90 % (las imprentas analógicas consumen una media de 80 a 200 litros de agua por kilogramo de tejido impreso, mientras que la impresión digital, con tinta pigmentada, sólo utiliza 2 litros), y en un 40 % las emisiones de dióxido de carbono. “Estas tecnologías proporcionan una creación personalizada bajo demanda, eliminando los residuos y la acumulación de stocks de tejidos e impresiones”, agregó.
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