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Colombia necesita más gas. El lunes, el Grupo Ecopetrol hizo un anuncio clave para suplir el déficit que enfrenta el país: se pondrá en marcha un proyecto de regasificación en Coveñas.
El país importa gas desde 2016 para respaldar a las plantas térmicas, pero desde diciembre de 2024 también se necesita traer este hidrocarburo del exterior para atender la demanda. Actualmente, la importación se realiza por medio de una terminal de regasificación ubicada en Cartagena, SPEC LNG. Esta infraestructura tiene una capacidad de 450 millones de pies cúbicos de gas natural por día; de esa cifra, 40 millones de pies cúbicos están disponibles porque las plantas térmicas no los necesitan. Esa es la cantidad que se está usando para hogares, comercios e industrias.
Evidentemente, el gas importado es más caro que el que se produce a nivel nacional. Además del precio de la molécula, los costos aumentan por la logística: para traer el hidrocarburo desde la fuente, que puede ser Estados Unidos o Trinidad y Tobago, es necesario comprimirlo para que sea líquido (se conoce como GNL), y así transportarlo en buques especializados. Luego hay que regasificarlo para inyectarlo a la red nacional.
Para este punto es evidente que el país seguirá necesitando importar y cada año más (todavía hay debate sobre las cifras), al menos hasta que entre al mercado el gas del pozo Sirius. En el primer trimestre del año, tras los cuestionamientos del presidente Gustavo Petro a Ecopetrol por no importar, Ricardo Roa, presidente de la petrolera, dijo que luego de la eliminación de barreras regulatorias que le impedían a la compañía hacer el proceso, se pondrían en marcha varias iniciativas.
La primera solución fue la regasificadora del Pacífico, con la contratación de servicios de recibo y almacenamiento en Buenaventura y regasificación en Buga, con capacidad de 60 millones de pies cúbicos por día. Los contratos ya están firmados y este gas entrará al mercado en el segundo trimestre del próximo año.
Roa también había informado que la empresa estudiaría opciones para desarrollar proyectos de regasificación en el Caribe colombiano para traer gas, aprovechando las infraestructuras disponibles. Desde el principio se pusieron sobre la mesa dos opciones: importación desde Ballenas, en La Guajira, o por la terminal marítima de Coveñas.
Este lunes, en rueda de prensa, Roa confirmó que el proyecto de regasificación se adelantará en la terminal marítima de Coveñas, que “ofrece ventajas competitivas en tiempos de entrada y viabilidad técnica” frente a la otra alternativa de importación, Ballenas.
Las razones de Ecopetrol
TGI, filial de Grupo Energía de Bogotá, ha insistido en que la mejor opción es desarrollar el proyecto de regasificación en Ballenas, con capacidad de 300 millones de pies cúbicos por día en el primer año. “El país enfrenta un déficit serio de gas sin alternativas realistas en los próximos cinco o seis años. Por eso, la única opción viable en el corto plazo es el desarrollo de un proyecto de regasificación en Ballenas, que podría estar listo en año y medio, y garantizar el suministro que hoy pone en riesgo a la industria nacional”, dijo el presidente del GEB, Juan Ricardo Ortega, la semana pasada.
Este lunes Roa defendió en rueda de prensa que elegir esa opción implicaría sacrificar capacidad a largo plazo. De acuerdo con el presidente, a la hora de decidir ubicar la regasificadora en Coveñas se tuvieron en cuenta los resultados de los estudios técnicos adelantados por la empresa, en conjunto con expertos internacionales, que evaluaron la profundidad, las condiciones metaoceánicas, la configuración de los cuerpos de agua, la topografía del área, las condiciones de operación, entre otras variables.
Cenit, filial del Grupo Ecopetrol, ya obtuvo autorización de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) para desarrollar actividades de recibo e internación de gas natural licuado, usando la infraestructura “offshore” en la terminal marítima. El proyecto contempla el anclaje de una unidad flotante de almacenamiento y regasificación (FSRU, por su sigla en inglés).
Roa destacó que para el proyecto en Coveñas, además de la autorización complementaria de la ANLA, ya hay una concesión portuaria con la ANI (la que tiene la terminal marítima), la resolución de habilitación de zona primaria aduanera para carga y descarga de mercancía, y las autorizaciones marítimas. También está en proceso la autorización para el fondeo FSRU.
Como explicó Luisa García, gerente de gas de Ecopetrol, este puerto lleva casi tres décadas de operación con hidrocarburos. Para la primera fase, Cenit ajustará la infraestructura existente, la línea Ayacucho-Coveñas, para habilitar el recibo y manejo de gas natural. Estos ajustes permitirán incorporar 110 millones de pies cúbicos de gas por día desde principios de 2027. Para la segunda fase es necesario convertir el oleoducto de Colombia en un gasoducto, con ese cambio será posible incorporar 400 millones de pies cúbicos de gas por día.
Roa anunció que el 14 de octubre Grupo Ecopetrol abrirá el proceso para recibir ofertas de las empresas. En agosto, cerca de 20 compañías mostraron interés en el proyecto. “La que entre más rápido y a menor costo, esa será la alternativa que elegiremos”, afirmó el presidente de Ecopetrol, y agregó que el gas importado con este proyecto será más barato frente a las opciones actuales.
Desde ya, fuentes del sector, que pidieron no ser citadas, cuestionan si realmente la petrolera estatal logrará tener la infraestructura lista para 2027 y si los 110 millones de pies cúbicos por día serán suficientes.
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