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Que en las calles y tiendas haya comida disponible para comprar es posible gracias al trabajo de los productores y de la industria que está detrás. El sector del agro es esencial para garantizar la seguridad alimentaria de las personas en el mundo.
Se estima que el 7,8 % de la población mundial padeció hambre en 2025, lo que representa alrededor de 645 millones de personas, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por su sigla en inglés).
Además, a medida que crece la población también lo hace la demanda de los alimentos. Se espera que la población mundial pase de 8,3 mil millones de personas a unos 9,7 mil millones para 2050. Ello implica también un mayor esfuerzo y aumentar las capacidades tecnológicas del sector para garantizar el abastecimiento y ser cada vez más productivos en menores áreas.
La seguridad alimentaria va más allá de que esté la comida, debe ser también de calidad y satisfacer la demanda nutricional. En este asunto es esencial el papel de un subsector: el de la proteína animal, que abarca carnes de res, cerdo, pollo, huevo y leche. No solo por su contribución sino también porque sus productos son insumos para otras industrias, como la farmacéutica y cosmética.
Durante el Salón Internacional de la Proteína Animal (SIAVS 2026) realizado en Sao Paulo, Brasil, el sector de la región y el mundo se reunió para exponer sus desarrollos en los diferentes eslabones de la cadena. Estos son los principales frentes de innovación y la perspectiva hacia la que va el sector en la región.
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Granjas con tecnologIA
Lo primero que hay que decir es que se trata de una cadena amplia y compleja que comienza en los cultivos de granos como el maíz y la soya. Después alimentan a los animales cuya carne es procesada y distribuida por las empresas hasta llevarlas a los supermercados, tiendas y carnicerías.
Por eso se trata de una cadena extensa que precisa de innovación en muchos puntos: nutrición de los animales, bioseguridad frente a las enfermedades, desarrollo de productos a buen precio y acordes a las necesidades de los consumidores en los diferentes mercados.
Gonzalo Moreno, presidente de la Federación Nacional de Avicultores de Colombia (Fenavi), considera que el sector en Colombia y el mundo va en búsqueda de la sostenibilidad en tres ejes: social, ambiental y económica para darle mejores resultados a los avicultores y consumidores. Parte de esas estrategias son el uso de la gallinaza y pollinaza (residuos orgánicos y excrementos de las aves) que son usados para crear biocombustibles como el gas.
Lo mismo ocurre en el sector bovino, pues buscan aprovechar todas las partes de los animales cuando se faenan y darles un adecuado uso a los residuos, para lo que se necesita tecnología, cuenta Óscar Cubillos, director de Planeación y Estudios Económicos de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán). Y añade que se debe avanzar en temas de transporte, para que se cumplan los estándares y le dé mayor bienestar a los animales.
En esa misma línea, otro asunto clave es el del uso eficiente de los recursos. Son varios los esfuerzos que ha liderado Luciana Dalmagro como directora de avicultura de “Vida de granja”, un predio mediano dedicado a dicha actividad en el Estado de Sao Paulo, Brasil. Ella destaca el uso de la construcción inteligente que ofrece alternativas mejores y más rápidas, según las necesidades. En su caso, necesita una temperatura alta para el galpón en el que se encuentran los pollitos, por lo que buscó materiales que le permitieran conservar la temperatura y ahorrar costos en calefacción.
Además, la productora asegura que la inteligencia artificial (IA) ya está llegando a la industria, pero que todavía están entendiendo para qué sirve en cada parte del proceso y cómo se puede apoyar, pensando siempre en el costo vs beneficio. Entre tanto, en su propiedad ya están aplicando sistemas con IA para calcular las raciones de comida para los animales y controladores de ambientes en los galpones que son muy precisos con los parámetros ambientales.
Cubillos coincide en que la tecnología se requiere para definir la ración de comida que requieren los animales para su engorde y también puede ayudar a tener información geográfica para el monitoreo de los animales. Incluso el desarrollo puede llevar a mejorar los sistemas silvopastoriles. “El punto crítico es la masificación del acceso a la tecnología. Todavía hay políticas agropecuarias que no lo permiten, como importaciones de maquinaria o dificultades para producir esas herramientas”, agrega.
Desde Fedegán aseguran que Colombia tiene inmensas posibilidades, pese a las condiciones adversas en términos de tasa de cambio y de interés que ha llevado a aplazar las inversiones en desarrollo y tecnología.
Sanidad y consumo
Otro punto álgido en la producción animal es el de garantizar la bioseguridad, según Ricardo Santin, presidente de la Asociación Brasileña de Proteína Animal (ABPA). Por eso los desarrollos deben estar encaminados hacia ese aspecto, ya que para los productores es más económico prevenir que curar las enfermedades como gripe aviar. Un brote de ella en cualquier país puede llevar al cierre de mercados internacionales y al sacrificio preventivo de un lote entero de animales.
Moreno destaca que en Colombia ya se certifican con el sello de Granja Avícola Biosegura (GAB) por parte del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) por cumplir estrictos requisitos de infraestructura, manejo sanitario y bioseguridad destinados a prevenir el ingreso y la propagación de enfermedades como la influenza aviar y la enfermedad de Newcastle que pueden traer aves migratorias. “Esta norma constituyen una herramienta fundamental para proteger la sanidad animal, garantizar la inocuidad de los alimentos y mantener la competitividad del sector avícola colombiano”, dice.
Y es que ahora los consumidores buscan productos saludables y seguros. Pero que a la vez le traigan beneficios nutricionales a él y sean responsables con el medio ambiente, apunta Carlos Ronchi, jefe del servicio técnico global de la empresa OLMIX de Brasil.
Todo ello hace que el reto de las empresas como MBRF (una de las principales compañías de alimentos en Brasil y el mundo) esté en ser relevante para los compradores y ello incluye toda la cadena, mejorar el sabor y calidad de la carne, tener snacks listos para consumir y hasta mejorar el empaque.
Otro elemento importante para las comercializadoras es tener sabores que se adapten a las preferencias de los consumidores de cada país, que sean prácticos y económicos.
Garantizar la disponibilidad de proteína animal para la población, con todo lo que ello implica, no es un reto menor para la industria. Para que esto sea posible es fundamental que haya mayor acceso a la tecnología y la innovación en los diferentes puntos de la cadena.
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