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La guerra en Irán no termina de resolverse. Los precios del petróleo bailan al vaivén de anuncios de tregua y resolución que al día siguiente se diluyen. El Niño puede hacer estragos en sistemas alimentarios a nivel global. La Reserva Federal de EE.UU. podría efectuar un alza de tasas de interés. Y el presidente Donald Trump insiste en seguir jugando con los aranceles al capricho de una voluntad más bien desprovista de datos duros.
Y, en medio de un panorama marcado por la volatilidad y las amenazas de que todo puede ser un poco más malo, 85 % de las compañías que cotizan en el S&P 500 han superado las proyecciones de utilidades por acción, una medición que, como su nombre lo indica, calcula cuánto es la porción del beneficio neto de una compañía que corresponde a cada acción en el mercado.
El índice S&P 500 agrupa algunos de los pesos pesados en la bolsa de Nueva York. En otras palabras, mide el desempeño financiero de algunas de las compañías más importantes a nivel global, muchas de las cuales están expuestas a las presiones de los factores enumerados anteriormente.
Y aún así, todo marcha sobre ruedas. ¿Por qué?
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La respuesta corta es porque a las empresas les está yendo bien, especialmente en el mercado estadounidense, que sigue mostrando señales de fortaleza a pesar de la presión introducida por el alza en los precios del petróleo, que se traducen en mayores costos para el combustible de ciudadanos y compañías.
Buena parte del ánimo en Wall Street ha estado arrastrado por las inversiones y el optimismo acerca de los avances de la inteligencia artificial (IA), concentrada especialmente en las grandes empresas de tecnología (algunas de las cuales no cotizan en bolsa aún, pero lo harían este año o el próximo, como Anthropic y OpenAI).
Y, si bien hay miedos (con algún fundamento, vale decir) de que se esté gestando una burbuja alrededor de la IA, los buenos resultados de las empresas de gran calado parecen ser el motor actual del optimismo en el mercado. Un analista de Wall Street lo puso de esta forma: “Las ganancias serán el verdadero motor de los incrementos en las acciones este año”.
Este martes, el S&P 500 ganó 1,79 %, lo que elevó el indicador hasta los 7.736,52 puntos, por encima de su anterior récord a comienzos de junio. Goldman Sachs, JPMorgan y Citigroup elevaron sus proyecciones acerca del comportamiento del índice para finales de año.
El panorama económico en EE.UU. también ha contribuido a la salud de algunos indicadores, a pesar de presiones inflacionarias que no terminan de resolverse del todo (especialmente en el renglón de combustibles). Por ejemplo, para el final de julio, la confianza de los consumidores en ese país alcanzó su nivel más alto en cinco meses, gracias a la mejora de las perspectivas y a que los precios de la gasolina se mantuvieron por debajo de los máximos registrados durante la guerra.
El índice final de confianza del consumidor de la Universidad de Míchigan cerró julio en 55,2 puntos, según la encuesta publicada el viernes, una cifra por encima de la estimación preliminar de 54,4.
Tanto el subíndice de condiciones actuales como el de expectativas subieron frente al mes anterior. La mejora se dio en todos los grupos de la encuesta, sin importar nivel de ingresos, edad, educación o afiliación política, y las expectativas sobre la economía a largo plazo llegaron a su punto más alto en un año.
Los supuestos avances que hay para llegar a fin negociado de la guerra en Irán también le han ido restando algo de oxígeno a los precios del petróleo. Y esto, a su vez, permite que el mercado en general se centre más en lo que está pasando con las empresas.
Y, según Art Hogan, analista de B. Riley Wealth Management, “hasta ahora hemos registrado resultados trimestrales espectaculares, una de las mejores temporadas que hemos vivido en años, pese a unas expectativas muy elevadas”, dijo el experto en declaraciones a la agencia AFP.
Si hay una empresa que resume ese optimismo por la inteligencia artificial y que acaba de entregar buenos resultados, es SpaceX.
El reporte de SpaceX
Wall Street también esperaba con ansias los primeros resultados de SpaceX desde su entrada récord en la bolsa en junio.
Tras el cierre del mercado este martes, la empresa de Elon Musk anunció que sus ingresos aumentaron 92 %, duplicando los del segundo trimestre con respecto al año anterior. Estas cifras superaron las expectativas de analistas en unos USD 1.000 millones.
Guerra, petróleo, aranceles, tasas de interés: la lista de riesgos sigue intacta. Pero mientras esos titulares compiten por la atención del mercado, las empresas simplemente están reportando ganancias mejores de lo esperado. Por ahora, esa es la única noticia que a Wall Street le importa.
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