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Fue hacia mediados de 2010. Para entonces, Diego Serebrinsky ya llevaba 12 años dirigiendo la operación del fondo de inversión Advent International en México, donde había liderado las negociaciones para transformar a una docena de empresas, principalmente del sector aeroportuario. Una carrera exitosa en la banca privada que estaba a punto de entrar en una nueva fase.
Gracias al buen crecimiento económico que en los últimos años han mostrado tanto Colombia como Perú, la firma decidió abrir una nueva oficina para enfocar su esfuerzos en ambos mercados además de Centroamérica. Y el candidato perfecto para dirigirla era él.
“Viajaba constantemente a Colombia y monitoreaba la situación en el país en conjunto con nuestra oficina en Buenos Aires, pero es muy diferente estar aquí”, confiesa este ejecutivo venezolano, quien ya lleva dos meses al frente de las operaciones de la firma en Bogotá.
Su principal responsabilidad es coadministrar el fondo de US$1.650 millones que Advent ha destinado para invertir en toda América Latina.
“Buscamos invertir en empresas medianas y grandes, típicamente con ventas o ingresos por US$50 millones y donde podamos adquirir una parte de su propiedad o aportar capital fresco para sus planes de crecimiento”, explica.
El modo de selección es sencillo. Tras una cuidadosa evaluación de los sectores claves para la economía, el fondo de inversión selecciona las compañías con la mejor perspectiva a largo y mediano plazo. De hecho, su estudio del mercado local les ha señalado el sector de los servicios para las industrias petrolera y minera.
“Mientras más claro tenga su plan de negocios a futuro, es más interesante para nosotros”, admite Serebrinsky, quien añade que la inversión en cada candidato ascenderá a US$50 millones.
La presencia de Advent en la región se remonta a 1996, cuando abrió sus primeras oficinas en Buenos Aires y México D.F., las cuales comenzaron operaciones con US$230 millones de la época. Desde entonces, han realizado más 400 operaciones en compañías de los sectores financiero, salud, retail, portuario, aeroportuario y de servicios.
De hecho, una de las operaciones más importantes se dio en enero pasado, al adquirir el 50% de la brasileña TCB (que administra el tercer puerto más grande del país) tras una inyección de recursos de más de US$200 millones.
“La expansión regional de las empresas colombianas es muy importante para nosotros, pues pueden surgir muchas oportunidades de asociación en las que contribuiríamos con capital y con nuestra experiencia global de negocios”, señala Serebrinsky, quien también destaca la ubicación geográfica del país, la cual le permite tener un contacto cercano y cortos desplazamientos hacia Centroamérica, mercado que cada vez toma mayor relevancia para su firma.
Mientras tanto, la oficina que dirige aún se encuentra revisando cuidadosamente aquel socio que le permita realizar la primera inversión en Colombia. Por el momento, la prioridad la tienen aquellas compañías que buscan un socio estratégico para salir a los mercados vecinos y comenzar a consolidar una operación regional.
Pero no necesariamente debe ser 100% nacional, pues los acuerdos comerciales que el país ha firmado y que ha venido negociando en los últimos años han despertado el interés de algunas firmas para establecerse en el país.
Por otra parte, el buen momento que vive la Bolsa de Valores de Colombia amplía el menú de opcionados. “El desarrollo del mercado de valores es importante para un fondo como nosotros, porque si hacemos una inversión en una empresa, podemos después buscar su salida a bolsa”, confiesa el alto ejecutivo.