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Piazze, Italia. En una calurosa noche de sábado en este apacible poblado toscano, son los ancianos, nos los adolescentes, quienes salen a ver el ambiente a lo largo de la franja principal. Catalogados como "brigadas del bastón" por los residentes, estos escuadrones de hombres y mujeres de cabello gris se reúnen con frecuencia y chismean; no sólo por la noche del sábado.
Piazze representa una desafiante realidad que Italia y otros países europeos enfrentan, cuyas tasas de fertilidad se ha desplomado a lo largo de las últimas décadas. Buena parte de Europa está envejeciendo, creando un efecto de ondas de problemas sociales y económicos.
El hecho que haya menos jóvenes significa que habrá menos trabajadores para financiar las pensiones de retirados que viven más tiempo, ejerciendo intensa presión sobre las economías europeas. La bomba demográfica de tiempo está ejerciendo presión sobre los gobiernos para que reformen sus preciados planes de pensión, lo cual no es tarea fácil en medio de un descenso mundial. Piazze, comunidad de 800 habitantes, ha estado intentando crear más viviendas residenciales de bajo costo, con la esperanza de atraer a jóvenes familias de inmigrantes.
Prácticamente el único aspecto positivo de la población ya entrada en años, destaca el Alcalde Roberto Caldesi, de 62 años de edad, es que el desempleo prácticamente no existe". Quienes no tienen empleos generalmente "no pueden trabajar debido a la edad o por incapacidad física".
Sin embargo, el lado negativo de Piazze y cientos de poblados y ciudades similares a lo largo de Europa es la posibilidad, sumamente real, de una declinación económica y drásticos cambios demográficos. "Los gobiernos no pueden sentarse a esperar", dijo Stijn Hoorens, investigador en RAND Europa, centro de análisis estratégico de corte independiente en Cambridge, Inglaterra. "De sostenerse sus bajísimas tasas de fertilidad, y no se está tomando medida alguna, con el tiempo
el sector público pudiera terminar en la bancarrota".
Italia tiene la población más vieja de Europa — aproximadamente 20 por ciento de las personas tienen 65 años de edad o más — con Alemania en un cercano segundo lugar. La población de Estados Unidos también está envejeciendo. Aproximadamente 12 por ciento de la población estadounidense tiene 65 años o más, cifra que crecerá hasta 20 por ciento en los próximos 20 años, con base en datos de la Oficina del Censo de Estados Unidos. Las proyecciones dicen que el número de quienes tienen 85 años o más crecerá en más del triple para el año 2050, hasta 19 millones.
Al mismo tiempo, algunos estudios han demostrado que las tasas de natalidad en Italia y muchas otras partes de Europa, notablemente España y Europa oriental, han descendido por debajo de 1,3 alumbramientos por mujer, tasa que equivale a una "señal de advertencia"; tan baja que ocasionaría que la población de un país descendiera por la mitad en 45 años.
La cifra de 2,1 es considerada ampliamente como la "tasa de reemplazo", el número promedio de nacimientos por mujer que hacen falta para conservar el nivel actual de la población. La tasa de fertilidad en Estados Unidos es 2,1. Un estudio por parte de RAND Europa pronostica de manera ominosa que para el 2050, habrá 30 millones de europeos menos en edad laboral. "Al mismo tiempo, el retiro se extenderá por varias décadas, a medida que aumente drásticamente el número de personas octogenarias y nonagenarias", decía.
Expresado de otra manera, se anticipa que el radio de trabajadores por pensionados en Europa cambie de 4-1a 2-1 para el año 2050. La inmigración puede aligerar los pesares laborales, pero no revertirá la tendencia de una población que va envejeciendo.
Las tensiones entre nacionales europeo y minorías musulmanas han crecido en años recientes, a medida que un temor al islamismo extremo ha impulsado la promulgación de políticas antiinmigratorias más estrictas en varios países. En general, una profundización de la desconfianza ha dividido incluso más a las poblaciones de la corriente popular, aislando a comunidades musulmanas.
"El solo número de inmigrantes que hace falta para compensar las tendencias, no tendría precedente en la historia de Europa", dijo Hoorens. "Y dado el actual clima sociopolítico en Europa, es sumamente improbable que esta sea considerada como una opción practicable".
Algunos expertos han inferido sobriamente que no pasará mucho tiempo antes que Europa sea transformada, en sitio desprovisto de poblaciones griega e italiana, pero rebosante de inmigrantes musulmanes que alterarían para siempre las tradicionales culturas nacionales de Europa.
De hecho, la ciudad de Venecia ya se ha deshecho de más de la mitad de su población desde 1950; el país Lituania ha perdido 13 por ciento de su población desde 1989. "A menos que corrija el rumbo en los próximos cinco a 10 años, europeo será un continente después de la bomba de neutrones para finales de este siglo: los majestuosos edificios seguirán de pie, pero la gente que los construyó habrá desaparecido", escribió el conservador canadiense Mark Steyn, en su libro entre los mejor vendidos, "America Alone" ("Estados Unidos Solo").
Las causas detrás de las menguantes tasas de fertilidad son muchas, pero la más obvia fue la introducción de la anticoncepción masiva a mediados del siglo XX. Hay, de manera similar, otros factores en juego, incluido el aumento en el número de mujeres maduras que tienen a su primer hijo.
Las familias de un solo hijo se han convertido en la norma en Italia, amistosa hacia los niños, donde más mujeres posponen
la llegada de hijos hasta después de los 40, mayormente para que puedan alcanzar la estabilidad financiera, con base en comentarios de Francesco Billari, demógrafo en la Universidad Bocconi de Milán.
Italia está a la cabeza de la todas las naciones industrializadas en el número de madres de 40 años de edad y más que están teniendo sus primeros retoños, notó. Billari también dijo que la posposición de la fertilidad es más pronunciada en sociedades donde la juventud enfrenta una difícil emancipación del hogar parental.
Algunos estudios han mostrado que más de un tercio de los varones italianos viven en casa cuando menos hasta los 30 años de edad, mayormente debido a los altísimos costos de la vivienda y un apretado mercado laboral. Francia ha tenido éxito en la promoción de hacer bebés. Ha puesto en marcha exenciones fiscales y de transportación, aunado a otros incentivos, como parte de una política a favor de los bebés que ha dado como resultado que el país alcance la mayor tasa de fertilidad de Europa: dos niños por cada mujer en edad reproductiva.
No obstante, los expertos dicen que muchos otros países europeos aún tienen que encarar de lleno la realidad de una disminución en las fuerzas laborales intentando financiar a poblaciones de edad más avanzada. Carl Haub, demógrafo de la Oficina de Referencia Poblacional en Washington, D.C., dijo que más gobiernos europeos están empezando a considerar aumentos a las edades de retiro, pero es una idea "que enfrentará verdadera resistencia".
Los países europeos han estado haciendo ajustes a las leyes de pensiones, pero muchas medidas de la reforma se han suspendido o fueron pospuestas en vista de la oposición de sindicatos laborales.