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Sólo faltaba el anuncio de la autoridad competente para que los datos de deterioro de la primera economía del mundo revelaran la recesión.
Lo reconoció el lunes la Oficina Nacional de Análisis Económicos (NBER, por su sigla en inglés), que advirtió en un informe que la contracción comenzó en diciembre de 2007. NBER no define a la recesión como dos trimestres consecutivos de caídas en el Producto Interno Bruto (PIB), como muchos países. En cambio, declara que Estados Unidos está en recesión cuando ve una caída en la actividad económica que se extiende a lo largo de la economía y que dura más de unos pocos meses.
Frente al anuncio, Wall Street cayó el lunes 7,7%, el segundo descenso porcentual del año. Por su parte el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, admitió ayer que la Fed podría bajar nuevamente la tasa de interés en su reunión del 15 y 16 de este mes. “Nuevas reducciones de las tasas son factibles”, dijo Bernanke ante empresarios en Austin (Texas).
La NBER es una entidad privada, la cual reveló que sus integrantes celebraron una conferencia telefónica el viernes anterior y concluyeron que los 73 meses de expansión económica en el país habían terminado.
La actual recesión, que según muchos economistas persistiría hasta mediados del próximo año, ya es la tercera más larga desde la Gran Depresión.
La declaratoria de recesión era especialmente difícil de definir, dado que el PIB siguió creciendo hasta el tercer trimestre de este año. La NBER sostuvo que para determinar cuándo había comenzado la recesión su comité analizó el comportamiento del PIB real y otros datos económicos, así como las nóminas de empleo y encontró que éstas tocaron un máximo en diciembre del 2007 y luego empezaron una racha ininterrumpida de caídas.
Sin embargo, NBER afirmó en un comunicado que “la caída de la actividad económica en 2008 reunió los estándares de una recesión. (…) Todas las evidencias, salvo los ambiguos movimientos de la medida de producción trimestral del PIB, apoyaron esa conclusión”.
El gobierno norteamericano dio cuenta de la declaración de la NBER, pero indicó que eso no cambiaba su estrategia para enfrentar la crisis financiera. En este sentido, Tony Fratto, portavoz de la Casa Blanca, dijo que “lo más importante que podemos hacer por la economía ahora es regresar a la normalidad los mercados financieros y de crédito, y seguir avanzando en el sector inmobiliario. Es ahí donde vamos a seguir concentrados”, dijo.
El anuncio se produjo en momentos en que el Departamento de Comercio dio a conocer que los gastos de construcción disminuyeron en octubre un 1,2%, una declinación mucho más grande de lo esperado. Analistas esperaban una contracción en los gastos de construcción del 0,9%.
A su vez, el Instituto de Gerentes de Abastecimiento (Institute For Supply Management) dijo que la actividad manufacturera en Estados Unidos fue de 36,2 puntos en noviembre, la peor de los últimos 26 años. Una lectura inferior a 50 indica que el sector se ha contraído.