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Un día después de que el Banco Central de España anunciara que la economía de su país caía en recesión, el gobierno de Mariano Rajoy, con documentos en mano, aterrizó en el congreso para buscar la aprobación del nuevo presupuesto, considerado el más riguroso en la historia reciente española.
El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, aseguró que es necesario contar con la aprobación de este nuevo esquema para lograr superar la recesión y regresar la confianza de los mercados, que están temblando desde el pasado lunes.
El déficit español fue del 0,83% del PIB en el primer trimestre de 2012, y de acuerdo con Montoro, aunque la situación es complicada, tiene claro que se están cumpliendo los objetivos marcados por el Gobierno en los presupuestos generales a pesar de estar ‘en un tiempo muy difícil’.
Ahora lo que se necesita es el espaldarazo del Congreso para regresar la confianza económica. Por lo pronto, le queda al gobierno de Mariano Rajoy cumplir con lo que prometió después de asumir el pasado enero, cuando puso la meta de rebajar para este año el déficit de 8,5 % del PIB con el que se cerró en 2011, al 5,3 % en el horizonte de alcanzar en 2013 el 3 %, tal cual y como se lo exige el Pacto de Estabilidad de la UE.
Para cumplir, de acuerdo con la agencia EFE, se han presentado los llamados Presupuestos Generales del Estado, en donde se avisoran ajustes de más de 27.000 millones de euros y recortes en educación y sanidad.