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El banquero recalcó que “la crisis ha puesto de manifiesto comportamientos erróneos, imprudentes o fraudulentos en muchas entidades a nivel global”, y agregó que “es necesario recuperar la credibilidad perdida en estos años pasados”.
González, haciendo cuentas sobre el valor del rescate en su país, recordó que BBVA le ha costado al Estado cero euros, evidenciando que la organización que lidera no ha tenido problemas de capital, ni tampoco de fondos y recursos disponibles. Dijo que la noticia del pasado fin de semana, sobre la ayuda europea a una serie de entidades, cuyos detalles aún están pendientes de conocerse, “así como los dos Reales Decretos de 2012, deberían ser el punto de inflexión para disipar las dudas sobre la salud del sistema financiero español en su conjunto”.
Frente a la ruptura de la moneda regional, no titubeó en enviarle un mensaje no sólo a los líderes del Viejo Continente sino a los inversionistas que están preocupados: “Estoy convencido del futuro del euro, pase lo que pase con Grecia este próximo domingo”. Aseguró que “el euro saldrá reforzado de esta crisis, aunque lleve tiempo y esfuerzo conseguirlo”.
Reiteró que Europa está siguiendo una estrategia que combina austeridad fiscal y reformas para el crecimiento y “ha emprendido un camino sin retorno hacia una mayor integridad fiscal, económica y financiera”.
Asimismo recordó que “el Fondo Monetario Internacional acaba de destacar en su reciente informe que es el 30% del sector el que requiere el 80% de las necesidades de capital identificadas por el FMI”. Comentó que “es imprescindible diferenciar las entidades, como hace el informe del FMI. Y desde luego, identificar a las que no son viables, que tendrán que desaparecer”. Fue tajante y manifestó que “BBVA no necesita ninguna ayuda pública, ni siquiera en los escenarios de mayor estrés, como reconoce el propio informe del FMI”.