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A los recortes presupuestales y al desempleo que agobia a los españoles se sumó hoy una decisión del jefe del gobierno español, Mariano Rajoy, con la que busca sanear el sector bancario de activos inmobiliarios “dudosos” a través de un decreto ley. Sin embargo, reconoció que los recursos públicos podrían ser empleados “en última instancia” como medicina a la inestabilidad bancaria que data de la crisis hipotecaria de 2008.
«Si eso fuera necesario para conseguir el crédito, para salvar el sistema financiero español, yo no renunciaría, como han hecho todos los países de la Unión Europea, en inyectar dinero público”, aseguró Rajoy.
El próximo viernes se estima que Bankia (la mayor unión de cajas de ahorros de España) sea intervenida por el gobierno español para removerle los activos “tóxicos” existentes. Según fuentes del Ministerio de Economía, lo que se busca con la operación es inyectar capital convertible contingente y cambios en la gestión.
Rajoy busca que “no haya ninguna duda sobre la situación de las entidades financieras españolas” y agrega que quiere que se sepa que los bancos pueden devolver lo que se les ha prestado. Según estimaciones oficiales, la banca tenía al cierre del año pasado 184.000 millones de euros en activos inmobiliarios problemáticos (un 60% de la cartera). Con esta situación el gobierno de España no descarta crear una agencia para que se separen los inmuebles de los balances bancarios.
Sumado al anuncio de intervenir los bancos, hoy dio un paso al costado el presidente de Bankia, Rodrigo Rato, y aseguró en un comunicado que era “lo más conveniente para la entidad”. Pese al anuncio del gobierno, Rato lanzó un mensaje de tranquilidad a los 10 millones de clientes que tiene la entidad actualmente, asegurándoles que existe una buena situación de liquidez. Además propuso como sucesor a José Ignacio Goirigolzarri.
Cálculos de analistas han indicado hasta el momento que Bankia necesitaría entre 5.000 y 10.000 millones de euros para sanear su balance. También, hay otros expertos que consideran que con 7.000 millones de euros se puede llegar a aliviar la situación.
“Hemos logrado una reducción de costes que este año se acercará a los 550 millones de euros y aumentará hasta los 700 millones de euros en 2013 y sucesivos”, dijo Rato al momento de su renuncia.