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La lectura de 0,3% para el índice de precios al consumidor de la Eurozona en agosto, según un estimativo rápido de Eurostat, la oficina de estadística de la Comisión Europea, siguió la línea trazada por las expectativas de los economistas.
El euro se fortaleció ligeramente gracias a la noticia de una pérdida comercial más temprana, para ser intercambiado a poco menos de US$1,32 contra el dólar.
La caída más reciente en la tasa de inflación de la Eurozona representa el punto más bajo en cinco años y sigue estando muy por debajo del objetivo de inflación del BCE, que es de poco menos de 2%.
La inflación en el bloque de la moneda única fue de 0,4% sobre una base anualizada, y de 0,5% en junio.
El consejo de gobierno del BCE se reunirá el jueves para tomar su decisión mensual de política monetaria, con un consenso entre economistas según el cual no habrá más medidas para relajar la política monetaria.
No obstante, los analistas lanzaron la advertencia de que una caída adicional en la tasa de inflación ha puesto presión sobre el BCE para que tome más medidas. La semana pasada Mario Draghi, el presidente del BCE, dijo que el banco central utilizaría “todos los instrumentos a su alcance” para combatir la baja inflación en la Eurozona, anotando que habían bajado las expectativas a mediano plazo para que haya un aumento de precios.
Esto ha llevado a que se generen expectativas con respecto a que el consejo de gobierno apoye estos comentarios cuando se reúna la próxima semana.
“Las cifras de hoy son una confirmación adicional de que han sido demasiado optimistas en sus pronósticos de inflación”, dijo Guillaume Menuet, de Citigroup.
“Creo que el consejo de gobierno utilizará esto para tratar de cambiar un poco el lenguaje. Sería muy decepcionante para el mercado si no hicieran nada. No creo que puedan correr ese riesgo”. Y añadió: “No tienen más opción que hacer eventualmente un relajamiento cuantitativo”.