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“Exijo más a quienes les enseño”: la presidente de Terpel

Con tres años dirigiendo la empresa, Sylvia Escovar sostiene que su principal tarea ha sido potencializar las habilidades de sus colaboradores. Así sortea la turbulencia creada por la caída de los precios del petróleo.

Sylvia Escovar Gómez, la presidente de Terpel. / Cortesía Terpel
Sylvia Escovar Gómez, la presidente de Terpel. / Cortesía Terpel

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Sylvia Escovar Gómez es una mujer que planifica, ejecuta y obtiene resultados. Psicorrígida, puntual y metódica, es quien lleva las riendas de la Organización Terpel en Colombia, después de trabajar en el Banco Mundial, el Departamento Nacional de Planeación, estudiar economía en los Andes e incluso tocar los hilos de la política con el hoy candidato a la Alcaldía de Bogotá Enrique Peñalosa. Pero parte de su éxito, quizá mucho de él, se basa en que sabe comunicar. Es líder. Es una entrenadora.

Aunque la palabra de moda entre los empresarios es coaching, ella, la ejecutiva que viste de traje, prefiere eliminar el inglés del proceso y poner las cosas como son. Ella es una entrenadora del equipo que hoy representa una de las marcas más emblemáticas de los colombianos. Por eso, durante los tres años que lleva dirigiendo la empresa, se ha dedicado a descubrir talentos y formarlos para que sea sostenible a largo plazo.

“Todos los días comparto conocimiento, porque quiero que las personas desarrollen su potencial y puedan ocupar en un momento determinado altos cargos dentro de la compañía o en otras”, recalca, mientras admite que ese fue su aprendizaje. Desde su primer trabajo como economista en el Banco Mundial tuvo el privilegio del enfoque internacional que aplica ahora en su experiencia colombiana. Un método de trabajo que transmite diariamente y que le permite guiar a sus colaboradores con otra consigna: respeto, amor y compromiso.

Tal perspectiva genera confianza y empoderamiento, pues los jefes que reconocen las fortalezas de las personas forman empresas exitosas. Lo resaltan los expertos. Según el decano de la Facultad de Administración de la Universidad Eafit, Manuel Acevedo, “cuando se acompaña a través de la experiencia, se crean cadenas de líderes capaces de asumir tareas críticas”. La escritora y coach española Miriam Subirana lo ratifica: “Reconocer las habilidades y logros de las personas es hacerlas sentir que importan y eso las motiva a ser mejores”.

Por eso, cada vez que Sylvia Escovar concluye una junta directiva de Terpel deja mensajes a sus colaboradores reconociendo sus aportes y expresándoles que son determinantes para la empresa. Cuando las cosas no salen, los motiva a recobrar las metas. Lo aprendió en familia y recuerda a su hermana cuando le decía: “Tú tienes talento. Vas a hacer cosas grandes, debes trabajar con disciplina y amor”. Hoy insiste en que la gente con que trabaja esté bien, pues aunque se equivoque o sienta miedo, la confianza es necesaria para dar grandes pasos.

Cuando ingresó a la compañía en 2002 fue el presidente de entonces, Juan Guillermo Serna, quien la llamó a participar en la creación de la holding de la empresa. Terpel estaba formada por siete compañías que, aunque se llamaban igual, funcionaban por separado. Calculaba desarrollar la propuesta en un año, pues su idea era trabajar en el Gobierno y desarrollar proyectos sociales. Sin embargo, como ella misma lo reconoce, “cuando uno es joven sólo cree que existe el camino imaginado, pero cuando Dios te va dando otras oportunidades debes aprovecharlas. Llevo 13 años en Terpel y mucho por realizar”.

Antes de asumir la presidencia de la compañía trabajó en varios de sus departamentos. El área financiera, la parte operativa y comercial, la instancia directiva. En todas desarrolló habilidades que no conocía y entendió el funcionamiento de todos los procesos y las necesidades de las personas. Una experiencia que el decano de Eafit considera básica: “Cuando un presidente ha pasado por varias secciones tiende a ser compresivo con sus colaboradores y asume riesgos, creando relaciones con ellos”.

Ese recorrido le permitió que los directivos de Terpel vieran su forma de trabajar, su compromiso con todo lo que hacía. Hoy sostiene que nunca buscó la presidencia de la empresa sino “hacer muchas cosas, ir a las plantas, conocer a la gente, cambiar la imagen de la empresa y ser feliz”. No obstante, en 2012 recibió la llamada de Juan Guillermo Serna, el mismo ejecutivo de quien había aprendido de negocios y finanzas, para decirle que el entonces presidente, Amauri de la Espriella, dejaba el cargo y la junta directiva quería que ella lo asumiera.

“No lo esperaba y admito que sentí miedo, pero también felicidad. Ellos creyeron en mi talento y no dudaron de que fuera capaz”, recuerda. Desde entonces han pasado tres años y su estrategia de trabajar enfocada en las personas para romper paradigmas se aprecia en los resultados: en 2014 ingresaron a la bolsa de valores, un proceso que ella lideró. Aunque este año factores externos, como la caída de los precios del petróleo, anticipan números no tan favorables, ella sabe que cuenta con un talentoso equipo de trabajo con potencial para superar esta y las pruebas que vengan.

Sabe que su posición no es para siempre y que en la empresa existe mucho potencial para sucederla, pero eso mismo la motiva: encontrar talentos y explicar desde cómo poner una tilde hasta cómo hacer negociaciones. Su método parte de la observación y la asignación de tareas complejas. “Explicación y diálogo, porque la comunicación es fundamental. Los empodero en sus acciones y hasta los pongo a tomar decisiones que incluso no son de su cargo. Me ha dado tanto resultado que ahora otras empresas se los llevan”.

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