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La decisión del Gobierno de no iniciar obras viales mientras no se tengan listos los diseños en detalle de los proyectos, se podría convertir en un obstáculo para la puesta en marcha de la locomotora de la infraestructura. Así lo entiende la gerente del Instituto Nacional de Concesiones (Inco), María Inés Agudelo, quien considera que para que la locomotora arranque ‘a toda marcha’ se necesitan más obras, más proyectos. Ella sostiene que “la locomotora de la infraestructura sí está despegando, porque se tiene que ejecutar todo lo que está allí”. La economista, que tiene como reto dotar al país de la infraestructura necesaria para mejorar la competitividad de Colombia, reconoce que hay muchas tareas por hacer, pues existen problemas en varias concesiones viales y ferroviarias que se deben resolver urgentemente. Uno de los escollos que se suman al trabajo para construir 1.000 kilómetros adicionales de doble calzada es la debilidad de los concesionarios en la adquisición de predios. Además, los problemas ambientales e invernales, que contribuyen al deterioro de la malla vial nacional. Agudelo explica que el país requiere $22 billones para construir la infraestructura que necesita, pero que estas obras sólo se estarían iniciando en unos dos años, mientras se concluyen estudios y se estructuran los nuevos proyectos, entre los que se encuentran Bogotá-Cúcuta, Bogotá-Buenaventura y una salida al Llano, distinta de la doble calzada a Villavicencio. Aclara que para estas obras se requieren por lo menos dos años. Si bien hay varias concesiones que ya fueron adjudicadas, hay otras que están pendientes por la falta de los diseños definitivos, como en el caso de la Ruta del Sol, los cuales deberán estar listos en un mes. La funcionaria precisa que el tramo uno de este proyecto presenta problemas ambientales, pero que en el contrato hay herramientas para modificar los trazados y manejar las licencias ambientales, con lo cual se superaría el obstáculo y se podrían iniciar las obras. Los expertos señalan que es mejor hacer túneles que viaductos y el ministro de Transporte, Germán Cardona, está de acuerdo con esta apreciación. Si bien la funcionaria sostiene que no se renegociará el contrato, los diseños sí podrán ser variados. Para resolver los problemas que puedan surgir se creó un panel de expertos que ya está predeterminado. La gerente del Inco explicó que hay preocupación por las obras de la doble calzada Bogotá-Girardot, pero que el concesionario mantiene el compromiso de entregar el proyecto en el segundo semestre del próximo año, pese a que existe un tribunal de arbitramento que está por resolver. También, hay conflictos con la concesión vial Pereira-La Victoria, las ferroviarias de Ferrocarril del Norte de Colombia (Fenoco) y las dos del Tren de Occidente. Otro problema que tiene en las manos la señora Agudelo es la apertura de la licitación del corredor ferroviario central, el cual fue declarado desierto por presuntas irregularidades en el proceso licitatorio. En materia portuaria, la gerente explicó que actualmente hay 36 solicitudes para que se les autorice la explotación de sectores marítimos para la construcción de proyectos portuarios de diferentes características. En Cartagena hay ocho solicitudes, dos en Santa Marta y Ciénaga, siete en Buenaventura, cuatro en la zona portuaria del Pacífico, tres en Tumaco, tres en el Golfo de Morrosquillo, cinco en la zona portuaria de Urabá y una en La Guajira.