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Felicidad

Los economistas acostumbramos a medir el bienestar de los hogares a través de variables objetivas como el ingreso monetario, la calidad de la vivienda, la conexión a servicios públicos o el nivel educativo de los miembros del hogar.

01 de diciembre de 2009 – 04:43 p. m.

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Las encuestas de condiciones de vida, que se realizan en Colombia, capturan esa información que sin duda es útil para diseñar políticas públicas que tiendan a mejorar el bienestar de la población. Al tener resultados por ciudades o regiones, se pueden hacer comparaciones y concluir sobre las causas de que el bienestar sea mayor en una respecto a otra. Las comparaciones se pueden hacer también entre barrios de una ciudad, cuando la muestra es de tamaño representativo.

Más recientemente se vienen incorporando en estas encuestas preguntas acerca de la felicidad. Este concepto es claramente subjetivo a la persona que responde y hay otras dimensiones a las materiales que intervienen en el resultado. Si bien hay una correlación positiva entre el ingreso monetario y la felicidad, hay otros factores importantes que intervienen.

Por ejemplo, la fragmentación de la familia castiga la felicidad; hogares que declaran tener una vida “espiritual” son más felices; la percepción de felicidad cambia con la edad: en una primera fase, desde la adolescencia hasta los 50 años, la felicidad disminuye; posteriormente la felicidad aumenta rápidamente. Aunque los seres humanos son adaptables, factores como la inseguridad castigan la felicidad. La cercanía de la vivienda del hogar a un parque, a una biblioteca pública, a un centro de salud, a una estación de bus influye positivamente en la felicidad. Por el contrario, la cercanía a una zona de tolerancia, a una “olla” de venta de droga o la ausencia de alumbrado público castiga la felicidad.

Todos estos aspectos se pueden incorporar en los análisis de bienestar de la población, y aunque seguramente seguirá faltando entender una fracción de la felicidad, es un gran paso el que se ha dado para mejorar la calidad de vida de las familias en las ciudades. Gracias a la financiación del BID ya se tienen resultados interesantes para Bogotá y Medellín. Por su parte, el Crece, con apoyo de Colciencias cuenta con una encuesta que servirá para evaluar la calidad de vida y la felicidad a nivel de comunas en Manizales.

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