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Las millonarias deudas de Air-e ponen en riesgo la generación de energía justo cuando el país enfrenta un fenómeno de El Niño, que reduce las lluvias y aumenta la necesidad de respaldo de las plantas térmicas. A este problema financiero se suman el déficit de energía en firme, por los retrasos en la entrada de nuevos proyectos, y el crecimiento de la demanda.
En entrevista con El Espectador, Alejandro Castañeda, presidente ejecutivo de la Asociación Nacional de Empresas Generadoras (Andeg), advierte que algunas plantas térmicas podrían dejar de generar en los próximos meses si el Gobierno no encuentra una solución a las deudas de Air-e, comercializadora de energía que presta el servicio en La Guajira, Atlántico y Magdalena.
¿El sector está preparado para el fenómeno de El Niño?
Desde el punto de vista operativo y técnico, las plantas ya están listas. Lo que no está tan bien es el tema financiero, por las deudas de Air-e con el sector termoeléctrico, que suman COP 2,1 billones. Para ponerlo en perspectiva: las compras de combustibles, gas, carbón y líquidos, como diésel, suman mensualmente casi COP 1,5 billones.
Entonces, estamos arrancando un fenómeno de El Niño sin caja para comprar combustibles durante un mes y medio. Eso nos tiene en una situación financiera muy compleja y el Gobierno es consciente de ello. Hay que fortalecer las térmicas, pagar las deudas o, por lo menos, parar el desangre, como nosotros hemos dicho. En julio, por ejemplo, Air-e dejó de pagarle al sistema COP 380.000 millones.
Los bancos nos han prestado dinero para poder seguir con la operación, pero ya están preocupados por el monto tan alto de la deuda.
¿Qué implicaría “parar el desangre”? ¿Qué pasaría con la deuda acumulada?
La deuda de los COP 2,1 billones podría esperar. Somos conscientes de que la situación fiscal del país no es la mejor y a eso se suman las necesidades que nacen a la luz de la tragedia de la semana pasada por el terremoto. No le estamos diciendo al Gobierno que saque un cheque y nos pague la deuda de un momento a otro.
Lo importante es parar el desangre en los próximos meses, ojalá en septiembre porque ya no tenemos mucho margen de maniobra. Es decir, que el Gobierno empiece a pagar mes a mes la parte de la energía que Air-e no paga.
Hay que ganar tiempo para que el Gobierno nacional pueda sentarse con cada uno de los acreedores, negociar la deuda y buscar soluciones de pago a mediano y largo plazo. Con eso, las empresas pueden salir al sector financiero y decir: “Negocié con Hacienda. Vuelva a prestarme plata para poder tener caja y seguir adelante con la prestación del servicio”.
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¿Qué pasa si la deuda sigue creciendo en esos COP 380.000 millones mensuales?
El riesgo es que las empresas no tengan cómo comprar combustibles. El cálculo que tenemos es que están dejando de pagarnos el 24 % de lo que generamos. Si la situación continúa en septiembre, muchas empresas van a levantar la mano y decir: “No tengo cómo comprar combustible; me toca declararme indisponible”. Y que una térmica se declare indisponible en este momento implica gastar el agua de los embalses, lo que nos llevaría a un apagón más adelante.
Pero declararse indisponible, teniendo en cuenta el cargo por confiabilidad, podría implicar una intervención de la Superservicios…
Exactamente. Declararse indisponible va en contra de las reglas del mercado. El Gobierno tampoco querrá intervenir porque no tiene el recurso para asumir la operación. La nueva administración es consciente del tema y quiere buscar una solución lo más pronto posible.
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En El Niño las térmicas necesitarán más gas y seguramente usarán una porción mayor del que se importa por la regasificadora de Cartagena. ¿Qué implica eso para los hogares, industrias y comercios?
Hoy en día se está importando el 31 % de lo que consume Colombia a través de SPEC LNG; cerca del 18 % es para hogares, comercios e industrias. De los 475 millones de pies cúbicos que tiene de capacidad esa planta, 400 son para los térmicos, pero desde que comenzó a usarse la importación para la demanda no térmica, hace casi 18 meses, las plantas han vendido buena parte de ese gas al mercado.
Pero como prenderemos más las térmicas, el gas no estará disponible para el resto de la demanda. La solución es tener otras facilidades de importación. Es importante que entre el proyecto que anunció Ecopetrol en Buenaventura, así la capacidad de importación aumentaría en unos 80 millones de pies cúbicos.
También se aprobó el cambio menor en la licencia ambiental de SPEC para que, desde el 1° de octubre, pueda aumentar la importación en 58 millones de pies cúbicos. Y más adelante entrarían Puerto Bahía, que permitiría importar 120 millones de pies cúbicos, Amazónica, 100 millones de pies cúbicos, y otros proyectos que están en el radar. Lo crítico es gestionar gas con diferentes herramientas y mecanismos de aquí a octubre.
¿Cómo está el abastecimiento de carbón?
El carbón ha sufrido. Hay cierres de minas por las malas decisiones del Gobierno anterior; también hubo una depresión de los precios a nivel internacional. Sin embargo, se mantiene una mínima disponibilidad de minas que atienden el mercado nacional. Lo que han hecho las plantas térmicas es llenar sus pilas, es decir, almacenar lo más que pueden. Las plantas en promedio deben tener un almacenamiento para 45 días.
¿Qué porcentaje de la generación térmica depende del carbón?
La generación a carbón representa cerca del 25 % del total de capacidad instalada. Estas plantas vienen generando desde hace dos meses de forma continua. Por los precios, el carbón es el primer escalón, luego se prenden las plantas que generan con gas nacional, con gas importado y las plantas a combustible líquido.
En los últimos meses, la generación térmica está abasteciendo entre el 30 % y el 35 % de la demanda nacional. Y de ese porcentaje, más o menos un 15 % es térmica a carbón. Estimamos que en octubre o noviembre la generación térmica pase a aportar hasta el 50 % de la generación.
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¿En épocas normales cuánto aporta la generación térmica?
El año pasado, por ejemplo, que fue un año lluvioso, se movió entre el 12 % y el 15 %, que corresponde a las térmicas que sí o sí deben prenderse en el Caribe. En esa región, como no hay generación hidráulica y las líneas de transmisión del interior hacia la costa no alcanzan para abastecer toda la demanda, es necesario prender plantas aunque salga más caro.
¿Qué se necesita para que el país pueda sobrevivir al fenómeno de El Niño sin un apagón?
Lo primero es tratar de solucionar el tema financiero lo más pronto posible. Desde lo técnico, hay varias estrategias. El fenómeno de El Niño disminuye las lluvias de septiembre, octubre y noviembre, que es el momento en el que tenemos las últimas lluvias del año para terminar de recuperar los embalses antes de la llegada del verano normal en Colombia, que va de diciembre a marzo.
Luego, el verano se junta con El Niño y el país se vuelve mucho más seco. Esa es la situación más compleja y crítica. Ahora las térmicas se van prendiendo de forma gradual para ayudar a que el nivel de los embalses se recupere y, en lo posible, llegue al 80 % o por encima en noviembre.
Para enfrentar El Niño de 2023-2024 había un colchón de 2 % de energía firme (la que está disponible incluso en escenarios críticos, como la sequía), pero ese colchón desapareció porque no se hizo la tarea en el Gobierno pasado. Entonces, hoy tenemos un déficit de entre el 1 % y el 2,4 %. A la vez, la demanda está creciendo más rápido de lo previsto. Eso hace que el sistema esté muy apretado.
El primer paso es que la demanda no crezca tanto con un programa que, como dice el dicho, dé zanahoria y garrote.
¿Cómo funcionaría ese programa?
Si como usuario disminuyo el consumo en mi hogar, por ejemplo, o en la industria o el comercio, me pagan. Me dan plata real por no consumir esa energía. Pero si aumento el consumo, me cobran.
Por otro lado, hay que tratar de aumentar la energía. Obviamente, hacer proyectos nuevos es imposible en menos de tres meses, porque ya estamos en medio del fenómeno de El Niño, pero la alternativa es aprovechar que la industria en Colombia tiene una capacidad de producir energía de entre el 3 % y el 4 %. Hay que darles un incentivo para que vendan los excedentes al sistema eléctrico colombiano.
Va a ser muy difícil resistir El Niño, tenemos un alto riesgo de apagón, especialmente a partir de marzo-abril del próximo año, mientras regresan las lluvias. Es positivo que María Nohemí Arboleda esté al frente de la cartera de Minas y Energía. Tiene toda la experiencia necesaria. Estuvo al frente de XM, operador del sistema, en tres momentos críticos: El Niño de 2015-2016, el verano de 2020-2021 y El Niño de 2023-2024.
¿En qué caso sí nos apagaríamos?
Si el fenómeno de El Niño se extiende y se conecta con el siguiente verano, ahí la situación es mucho más compleja y sería prácticamente imposible evitar un apagón. Lo importante es tomar medidas desde ya.
Colombia tiene un récord de no haberse apagado en 34 años y queremos mantenerlo.
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