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¿Es momento de decir que el dólar está barato en Colombia? La respuesta parece estar en la Tasa Representativa del Mercado (TRM) del miércoles (24 de septiembre), cuando la divisa se ubicó en $3.844,47, su nivel más bajo de todo el 2025.
Y es que, para hallar una cotización similar hay que devolverse hasta mayo de 2024, cuando la divisa rondaba los $3.837. Desde entonces, el peso colombiano no había mostrado tanta fortaleza frente al dólar.
Detrás de este comportamiento hay una mezcla de factores globales y locales, pero los analistas coinciden en que, al menos hoy, el entorno externo pesa más en el precio del dólar.
La política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos, la evolución del mercado laboral norteamericano, la dinámica de los precios internacionales del petróleo y el apetito internacional por riesgo están marcando la tendencia de una divisa que en Colombia se ha movido históricamente al compás de lo que pasa fuera de sus fronteras.
Los vientos externos
La decisión del pasado 17 de septiembre de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED), un recorte de 25 puntos básicos a su tasa de interés y anuncios de más reducciones en lo que resta del año, está marcando el rumbo de la cotización de la moneda estadounidense.
Analistas coinciden en que, cuando la Fed baja las tasas de interés, invertir en dólares deja de ser tan atractivo y muchos capitales buscan mejores rendimientos en otros países. Esa dinámica explica por qué monedas como el peso colombiano se han fortalecido en las últimas semanas.
Incluso con una economía estadounidense que creció más de lo esperado en el segundo trimestre de 2025 (el PIB aumentó un 3,8 % frente al 3,3 % anunciado inicialmente), el mercado considera que ese dato no cambia el plan de la Fed de continuar con los recortes.
En contexto: Economía de EE. UU. se expande más de lo esperado en el segundo trimestre del año
De hecho, se esperan más recortes antes de que termine 2025. Los mercados calculan que la Fed podría bajar sus tasas en unos 40 puntos básicos en total, lo que mantendría al dólar débil y daría más espacio al fortalecimiento del peso colombiano.
Para Viviana Suavita, directora de la Facultad de Ciencias Administrativas de la Fundación Universitaria Horizonte, esta coyuntura se traduce en un flujo constante de capital hacia países como Colombia, donde las tasas locales siguen siendo altas.
A la expectativa sobre la Fed se suma el repunte del petróleo, con el Brent de nuevo cerca de los US$69 por barril. Ese nivel resulta clave para Colombia, pues el crudo sigue siendo su principal producto de exportación y una fuente clave de divisas.
El informe de mercado cambiario de Bancolombia, publicado el 24 de septiembre, señaló que la relativa calma en la guerra comercial entre Estados Unidos y China devolvió confianza a los inversionistas y reactivó el apetito por riesgo en los mercados emergentes.
El banco advirtió, sin embargo, que el panorama no está libre de nubarrones: la baja inversión fija, la incertidumbre fiscal y las operaciones de financiamiento del Gobierno pueden generar episodios de volatilidad en lo que resta del año.
Quién gana y quién pierde
Un dólar más barato no significa lo mismo para todos. Para quienes importan alimentos, tecnología o maquinaria, entre otros bienes o servicios en dólares, es una buena noticia: necesitan menos pesos para comprar los mismos productos en el exterior.
Pero para los exportadores la historia es distinta. Cuando venden en dólares y luego cambian esos ingresos a pesos, reciben menos dinero local que hace unos meses, lo que reduce sus márgenes de ganancia y los obliga a repensar su competitividad.
“Si negociaron un valor en dólares hace cuatro o cinco meses, recibirán un menor valor de pesos al momento de hacer la conversión”, puntualiza Raúl Martínez, director del programa de Contaduría Pública de Uniagraria.
Para Martínez, un dólar con tendencia a la baja también ayuda a las finanzas públicas del país, porque cuando la tasa de cambio es menor, el Gobierno necesita menos pesos para atender el servicio de su deuda externa, lo que alivia la presión sobre el presupuesto.
Al respecto, Sebastián Chacón Marín, director de la Escuela de Negocios y Desarrollo Internacional del Politécnico Grancolombiano, advierte que la caída del dólar obliga a los exportadores a repensar sus modelos de negocio: “Hay que estructurar el costeo y el modelo de negocio a un dólar por debajo de los $4.000 en el corto plazo”.
¿Cuánto durará la tendencia?
El dólar se ubica hoy en niveles bajos frente al último año, aunque nada garantiza que siga así. Su cotización puede cambiar de un momento a otro por factores externos: basta un giro de la Reserva Federal, el estallido de una guerra, la escalada de tensiones comerciales o una caída del petróleo para que la tendencia se revierta.
Aun así, Sebastián Chacón recuerda que lo local también ayudará a modelar la TRM en los meses venideros. De acuerdo con Chacón, hacia fin de año la divisa podría ubicarse entre $4.000 y $4.100, dependiendo de cómo avance la discusión del segundo debate del Presupuesto 2026 y el camino de la reforma tributaria del Gobierno en el Congreso de la República.
En la misma línea, la reacción de las calificadoras de riesgo a estas medidas será clave, pues puede modificar la percepción de los inversionistas sobre la solidez fiscal del país y, en consecuencia, incidir en la tasa de cambio.
Viviana Suavita coincide en que no es realista esperar que el peso conserve toda la fortaleza que mostró en 2025. Según explica, el mercado proyecta un cierre del año cerca de $4.050 o incluso $4.150, condicionado tanto al manejo fiscal como a la política monetaria de la Reserva Federal.
A juicio de Suavita, el dólar barato “ofrece oportunidades en el corto plazo, pero no debe asumirse como una condición permanente”.
Bancolombia también anticipa esa corrección: aunque en el corto plazo el dólar podría moverse entre $3.820 y $3.910, la baja inversión fija y las necesidades de financiamiento del Gobierno podrían devolver la divisa a niveles cercanos a $4.000 y $4.100 en el cuarto trimestre.
Por su parte, el Informe Económico del Banco de Bogotá señala que el soporte del dólar estará en $3.825, con resistencia hacia los $3.899 y un escenario de alta volatilidad. Finalmente, los analistas de Fedesarrollo esperan una tasa de cambio cercana a los $4.030 para el cierre de 2025.
Al final, más allá de que el dólar está “caro” o “barato”, la divisa es el reflejo de economías conectadas con el mundo y de expectativas que pueden cambiar.
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