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Después de pandemia, hacer mercado en Colombia puede ser una actividad que incluye algo de incertidumbre y hasta se ha vuelto una operación matemática para lograr que los productos del carrito se ajusten al presupuesto. Este año, los alimentos volvieron a ser uno de los renglones que están haciendo crecer la inflación de nuevo, luego de ser una de las categorías que estaban marcando su descenso.
Para abril, tanto en la medición anual como en la mensual, el renglón fue el segundo que más contribuyó a la variación anual de 5,16 % que tuvo el Índice de Precios al Consumidor (IPC), con 0,56 puntos, tan solo detrás del rubro de alojamiento, de acuerdo con las cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE).
Aunque no es un asunto generalizado de la categoría, hay algunos productos que se destacan por sus encarecimientos. Entérese de cuáles se tratan para hacer un mercado con mejor información y que se ajuste más a sus necesidades.
🧅 Hortalizas, legumbres y frutas 🍅

Son varios los productos que explican el repunte de esta categoría. El primero de ellos es el tomate, que es también el que más ha subido de precio este año en el país, con una variación de 43,73 % frente a los primeros cuatro meses de 2024, un crecimiento de casi el doble.
Para complementar el hogao, al tomate se le suma la cebolla que fue la hortaliza con mayores aumentos del año, según el DANE, con 15,03 % para este año corrido.
La Asociación Hortifruticola de Colombia (Asohofrucol) explica que ambos comportamientos podrían estar ligados a la decisión de siembra de los agricultores. Lo que pudo llevarlos a desistir de la producción fueron las constantes lluvias, debido a los “posibles riesgos de inundación de cultivos como la cebolla que están expuestos a la precipitación directa”.
De acuerdo con Asohofrucol, otras frutas y hortalizas que aumentaron su costo para los consumidores recientemente (entre marzo y mayo) son:
- 🍋 Limón 35 %
- 🟣 Higo 34 %
- 🍆 Berenjena 33 %
- 🥬 Repollo 22 %
- 🍊 Mandarina 21 %
- 🌰 Ahuyama 21 %
- 🍈 Gulupa 18 %
- 🟡 Uchuva 13 %
La subida de precios de los anteriores productos está relacionada con el exceso de lluvias, que impacta la cantidad, calidad y continuidad del abastecimiento de los productos hortofrutícolas disponibles para el consumidor final. A esto se suma un viejo culpable: la incidencia del mal estado de las vías para transportar carga perecedera, agrega el gremio; situación que se agrava con las lluvias estacionales.
En cuanto a las legumbres, el fríjol y la arveja son los que han marcado la parada. Para el primer caso son tres las razones que explican el alza. La primera es que “no hay cosecha en las principales zonas productoras, por lo que la oferta de fríjol en el circuito comercial es limitada. Lo poco que se encuentra disponible proviene de productores que almacenaron parte de su producción y ahora están vendiendo”, detalla la Federación Nacional de Cultivadores de Cereales, Leguminosas y Soya (Fenalce).
El segundo factor es que la última cosecha de fríjol registró una producción considerablemente baja. Esto redujo significativamente la disponibilidad del producto.
El tercer motivo y el más importante para Fenalce fue el golpe del clima porque cuando las plantas requerían lluvia hubo intensos días soleados y cuando se necesitaba sol, llegó el agua. Esto “limitó el crecimiento adecuado de las vainas y redujo el tamaño de los granos. Luego, en plena cosecha y secado, se presentaron lluvias excesivas que dificultaron la recolección, afectaron la calidad del grano y elevaron los niveles de humedad”.
Algo similar ocurrió con la arveja, pero con un escenario más dramático porque es un cultivo más sensible a los cambios climáticos bruscos y se comercializa en fresco. Nariño es el principal productor y allí las lluvias excesivas redujeron notablemente los rendimientos y la calidad del grano.
“Cuando la oferta es baja, los precios suben. Y si además el grano almacenado es escaso, como ocurre ahora con el fríjol, los precios se disparan aún más”, sostuvo Arnulfo Trujillo Díaz, gerente de Fenalce.
La mayoría de productos mencionados en esta categoría son de ciclo corto, es decir, que su producción se completa en menos de un año. Eso hace que los tiempos de siembra y cosecha marquen la dinámica de los precios, pues caen cuando hay producción y suben cuando no. Además, las decisiones de los productores cambian con la oferta y la respuesta que haya por parte del consumo de los hogares, en palabras de Jorge Bedoya, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC).
🌱 Café y sus derivados ☕

Otro es el panorama del principal producto agrícola de exportación de Colombia, pues se trata de un escenario agridulce en el que se benefician los productores, pero pagan los consumidores. El DANE reporta que el café y los productos a base de este han subido el 20,31 % en los primeros cuatro meses del año, frente a 2024.
Lo que sucede con el grano es que su precio internacional ha subido desde septiembre de 2024 y ha marcado cifras históricas este año. Esto como resultado del impacto del clima sobre la producción de Brasil, Vietnam e Indonesia, tres de los productores más grandes del mundo.
El grano es la principal materia prima, por obvias razones, y se ha encarecido en 60 %. Esto ha llevado a que, a lo largo de la cadena de producción, el incremento termine en el consumidor, con un alza del orden de 40 %, de acuerdo con José Leibovich, director de investigaciones económicas de la Federación Nacional de Cafeteros (FNC).
Leibovich añade que el sobrecosto por el precio internacional debe ser trasladado a los compradores del mercado interno porque ese es el punto de referencia, dado que la mayoría se exporta. Si esto no se hiciera, “toda la producción se irá a los mercados internacionales y en Colombia nos quedaríamos sin café para consumir”, puntualiza.
🍬 Dulces, bombones y más 🍫

Los ingredientes internacionales también se suman a la ecuación de costos de productos industriales. Los dulces, confites, bombones y chocolatinas ahora valen 21,39 % más que el año pasado, algo que también aplica para los concentrados para refrescos y la panela, en 17,06 % y 9,26 %, respectivamente.
“Las presiones sobre los alimentos procesados se debe por el encarecimiento de ingredientes o aditivos importados”, expresa Carlos Duarte, miembro del Instituto de Estudios Interculturales de la Universidad Javeriana de Cali.
Y agrega que se han comenzado a sentir los desacomodos en las cadenas globales de suministro por cuenta de la guerra arancelaria que generó Estados Unidos luego de que el presidente Donald Trump, anunciara tasas de 10 % para todos los países (Colombia incluido) y superiores a 100 % para China, que respondió con la misma medida.
En este punto coincide Iván Montoya, docente de la Facultad de Economía de la Universidad Pontificia Bolivariana, y sostiene que el impacto es mayor para las importaciones por cuenta del escenario internacional y porque “se ve reforzado el aumento por el comportamiento del tipo de cambio” y devaluación del peso.
👁🗨 Una mirada al futuro 👀
A pesar de que los impactos de la guerra comercial internacional han sido moderados en el mercado de los alimentos, los expertos consultados esperan que el conflicto desescale pronto.
Esto se debe a que los aranceles combinados de 145 % que Estados Unidos aplica a la mayoría de las importaciones chinas se reducirán a 30 %, incluido el tipo vinculado al fentanilo, antes del 14 de mayo, mientras que los aranceles chinos de 125 % sobre los productos estadounidenses bajarán a 10 %.
Aunque sigue siendo un factor que genera incertidumbre no solo para los productos importados sino también para los insumos agrícolas como el maíz y los fertilizantes, que tuvieron una subida pequeña, según Bedoya.
Pese a que en este sentido la perspectiva es favorable, Duarte estima que es muy posible que el rubro de alimentos siga presionando el IPC, especialmente por las razones relacionadas con el clima, en particular para renglones como el de las hortalizas.
Finalmente, Montoya resalta que lo ocurrido con los precios de los alimentos se debe enteramente a factores relacionados con la oferta de los productos y no por un mayor consumo de los mismos. Esto lo ve como un buen síntoma respecto a la reducción de la inflación general que, aunque no se espera que llegue a la meta del 3 % fijada por el Banco de la República, “va por buen camino”.
Ahora resta esperar si las alzas y contribuciones del rubro impulsarían al Banco a continuar con una política de cautela respecto a las tasas de interés o si, por el contrario, efectuará una nueva baja en su próxima reunión, en junio.
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