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El mayor fondo de pensiones de México planea enfocar sus inversiones en proyectos de infraestructura a pesar de que la industria está siendo aplastada por una merma del gasto público.
Las acciones de constructoras como Empresas ICA SAB y OHL México SAB cayeron por lo menos 26 por ciento en el mercado accionario este año, en tanto la administración del presidente Enrique Peña Nieto está ajustando para compensar un hundimiento del precio del petróleo, que aporta un tercio del presupuesto del país. En un intento por atraer inversiones privadas para proyectos de energía y construcción, este año el gobierno federal anunció un nuevo vehículo financiero similar a los fondos de inversión inmobiliaria, los llamados Fibras E.
“Esos ajustes afectarán la inversión pública, pero la privada complementar”, dijo Tonatiuh Rodríguez, máximo responsable ejecutivo de Afore XXI Banorte, que administra cerca de 620.000 millones de pesos mexicanos (US$36.900 millones). “Aquí hay una oportunidad de obtener ganancias por la exposición a un sector de la economía al que no teníamos acceso antes”.
En septiembre, un grupo de inversores institucionales mexicanos, entre ellos Afore XXI Banorte y la canadiense Caisse de Dépôt et Placement du Québec, anunciaron un plan para invertir hasta 2.800 millones de dólares canadienses (US$2.100 millones) durante los próximos cinco años mediante su nueva plataforma de inversiones conjuntas, llamada CKD Infraestructura México SA. Rodríguez espera que esta inversión tenga un rendimiento anual del 15 por ciento durante los próximos cincuenta años.
Rodríguez no quiso decir cuánto planea invertir en infraestructura en el largo plazo.
Los fondos de pensiones operados por Banorte para la Siefore más numerosa han retornado 6,8 por ciento este año, lo que los deja en la quinta posición entre once empresas, según datos del regulador, la Comisión Nacional del Sistema del Ahorro para el Retiro.
Los bonos soberanos con tasa fija y los atados a la inflación constituyen la mayor inversión de los fondos de pensiones, muestran los datos. Para Rodríguez, la mejor apuesta actual son los bonos con tasa fija y vencimiento entre diez y veinte años, ya que él espera que la Reserva Federal de Estados Unidos eleve las tasas de interés antes de que termine el año.
“Consideramos esta parte de la curva como la que será menos afectada por la volatilidad” cuando la Fed suba las tasas, dijo Rodríguez.