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El día que la mamá de Brandon Prieto decidió separarse de su esposo, también escogió sin explicación alguna desligarse del presente y el futuro de su hijo mayor, quien pasó a compartir con su padre responsabilidades económicas del hogar. Es una historia que se repite constantemente en el país pero que, a diferencia de muchas, tiene un desenlace positivo.
“Mi mayor miedo era que mi hijo se dedicara a medir las calles, que prefiriera el camino fácil, las malas compañías. Pero mientras yo le enseñaba a trabajar, Brandon siempre estaba pegado a un libro, estudiando”, explica orgullosamente René Prieto, su padre, quien asegura que mantienen una relación de amigos y que comparten el gusto musical por el rock y la banda estadounidense de heavy metal Metallica.
Y mientras trabajaba como músico, técnico en mantenimiento de computadores, carpintero, pintor de ventanas y puertas, Brandon se concentró en estudiar, a tal punto de ser uno de los 17 mejores bachilleres del país en 2009, de acuerdo con los resultados del Icfes, pues asegura que “la única fórmula exacta para hacerle frente de una vez por todas a la pobreza es estudiar”.
Este joven de 19 años, a quien la vida le enseñó desde temprano a razonar y actuar como adulto, alista su maleta para irse a Nueva York por seis meses a estudiar y generar proyectos sociales, con el objetivo de regresar a Colombia y aplicarlos en comunidades vulnerables.
Por su buen rendimiento académico y compromiso, desde que se graduó entró a participar en “Forjadores”, un programa liderado por Colsubsidio, el Instituto de Formación Empresarial y del Trabajo, el Broome Community College (BCC) de Nueva York y empresas privadas que aportan a cada beneficiario un total de US$13.000.
Luzmery Urueta, jefa de Programas Institucionales de Colsubsidio, explica que “el programa es posible gracias a las alianzas con entidades públicas y privadas nacionales e internacionales, que apuestan por generar oportunidades laborales y sociales a nuestros jóvenes, a través de procesos de formación que potencien sus cualidades, competencias personales y laborales y que les permitan convertirse en agentes de transformación social y económica”.
En la primera fase, después de entrevistas y pruebas de conocimiento, de 500 estudiantes del Distrito quedaron 23 personas y, después, sólo ocho, quienes lograron certificarse como técnicos laborales en inspección de calidad y, además, obtener el nivel B2 de inglés.
Fresia Guacaneme, jefa del Departamento de Educación Continuada de Colsubsidio, narra que “los chicos fueron capacitados, durante un año, en una primera etapa en Colombia como técnicos laborales en Inspección de Control de Calidad y en conocimiento académico en inglés, a través del Instituto de Formación Empresarial y del Trabajo (IFET) Colsubsidio; la segunda se llevará a cabo en Estados Unidos bajo la dirección académica del BCC, en la cual recibirán el título Asociado en Control de Calidad y una formación que complementarán con un curso intensivo de inglés».
Mientras que empaca su ropa, en la cama que comparte con su papá, en el sector La Rivera de Engativá (Bogotá), al lado de su maleta están Lolo, un patico de peluche que le regaló su novia, y un manojo de fotos, los recuerdos más importantes que lo acompañarán en su viaje.