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La novela en torno a la disputa entre Frisby Colombia y su homónima en España acaba de dar un giro importante. La Sección Octava de la Audiencia Provincial de Alicante falló a favor de la compañía europea, que ahora podrá continuar con su operación.
Cabe recordar que, desde noviembre del año pasado, la empresa había sido obligada a cesar toda actividad, tras una demanda interpuesta por la firma colombiana, que alegaba un uso no autorizado de su marca en Europa.
Puntualmente, la Frisby colombiana argumenta que la española incurrió en violación marcaria, competencia desleal (por inducir al engaño y aprovecharse de la reputación ajena) e infracción de derechos de autor (por prácticamente calcar su mascota y logotipo).
Para la compañía colombiana, la estrategia de su homónima en España es clara: aprovecharse del reconocimiento que tiene la marca entre los cerca de un millón de colombianos que viven en esa nación europea.
En su apelación, la empresa española argumenta que (luego de eliminar la mascota y cambiar ligeramente las características del logotipo) la empresa demandante no tiene presencia en el mercado español y, por lo tanto, su firma está en el derecho a ocupar ese espacio.
La autoridad consideró válido este argumento, en el sentido de que para mantener una marca en la Unión Europea no basta con registrarla, sino que se requiere darle un uso en ese mercado (para lo cual no es suficiente tener perfiles en redes sociales ni hacer publicidad en ese territorio).
Sobre el uso de la marca Frisby también consideró que no se considera como notoriamente conocida en España, dado que la población de Colombianos en ese territorio no es tan representativa.
Ante este, y otros análisis expresados en el auto, la autoridad decidió estimar el recurso de apelación, por lo que la Frisby española volverá a operar.
¿Qué dice Frisby España?
En entrevista con El Espectador, Charles Dupont, quien es el vocero de la empresa, calificó como una buena noticia este fallo, pues les permite continuar con su plan de crecimiento en España.
“Reanudaremos nuestra operación en las próximas semanas, porque hace cuatro meses estamos parados. Han sido tiempos muy difíciles para nosotros, porque tenemos muchos gastos y no podemos vender nada”, explicó, al señalar que comenzarán a retomar el contacto con sus proveedores, así como empezar a firmar contratos de trabajo para abrir sus tiendas en cerca de 15 días.
Sobre esto hay que tener claridad y es que, de momento, la estrategia de Frisby España se concentra en cocinas ocultas, es decir, establecimientos en los que se cocinan los alimentos y son repartidos al domicilio de los clientes.
La proyección es que más adelante, probablemente en invierno, sí existan estas tiendas con mesas para atender al público. La meta es abrir una en Madrid y otra en Barcelona. “Pero eso toma tiempo y hemos abandonado temporalmente esta idea cuando llegó el fallo de primera instancia en noviembre, porque ya habíamos gastado muchísimo para finalmente nada”, añade.
En el corto plazo, el plan de Dupont es abrir cinco cocinas ocultas, y desde allí ir ampliando la red de cobertura en España. La proyección es que 2026 finalice con ventas cercanas a los 3,5 millones de euros.
En el menú, el empresario dice que habrá una oferta gastronómica sudamericana, por lo que estará el clásico pollo (que no tendrá la misma receta de la Frisby colombiana, es más, Dupont reconoce que nunca ha probado el pollo original), así como arepas.
El vocero de la empresa enfatiza en que su público objetivo no son los colombianos en España, sino el público en general.
“Un kebab no es solo para turcos, ni un restaurante chino solo para chinos; es para toda la población. Queremos dar a conocer este tipo de gastronomía también a los españoles y a turistas de otros países de la Unión Europea”, subraya.
Aunque le gustaría venir a Colombia, asegura que no es una buena idea, por temas de seguridad. Dice que le han llegado varias amenazas, mismas por las que ha interpuesto denuncias ante la Fiscalía contra 20 colombianos.
“La única cosa que logran es destruir sus propias vidas y terminar en un tribunal. Vamos a continuar demandando a cada persona que amenace a la empresa o a mí”, concluye, al añadir que también demandará a Frisby Colombia por aproximadamente 200.000 euros, que es lo que estima que ha dejado de recibir en ganancias en estos cuatro meses de cierre.
También prepara una acción por enriquecimiento indebido, pues considera que la empresa en Colombia se ha visto favorecida por esta puja legal.
“Hemos solicitado una pericia judicial, pero estimamos varias decenas de millones de euros, debido al daño reputacional. Es uno de los casos más mediáticos del mundo hispanohablante. Frisby sabía que no tenía marcas válidas y aun así construyó una narrativa de usurpación de identidad y estafa, lo que les benefició. No han publicado cifras de 2025. Dicen que superaron el millón, pero no sabemos cuánto. Queremos conocer su facturación real para determinar el monto del enriquecimiento indebido”, concluye.
¿Qué dice Frisby Colombia?
Mediante un comunicado, la compañía señaló de forma contundente que el proceso de defensa de su marca sigue vigente.
“El día de hoy fuimos notificados de la revocatoria de las medidas cautelares que habían sido previamente otorgadas a nuestro favor por el Juzgado de lo Mercantil No. 2 de Alicante. El proceso legal principal no ha culminado”, se lee en el documento.
En suma, esta es tan solo una de las múltiples batallas legales que se libran en medio de este proceso, por lo que aún no se ha dicho la última palabra.
“Cualquier afirmación sobre un cierre definitivo del proceso o de la pérdida de nuestra marca no corresponde a la realidad. Nuestras marcas se mantienen vigentes en España y en la Unión Europea. Reiteramos nuestro respeto por las decisiones de las autoridades competentes y confirmamos que continuaremos atendiendo este asunto a través de las instancias correspondientes”, añaden.
Con esto claro, la compañía dice que continuará con su lucha por defender sus derechos de autor, marcarios y de propiedad intelectual.
¿Quién tiene la razón?
Según lo explicado por Juán Sebastián González, asociado senior de Pose Herrera Ruiz, lo que determinó recientemente la autoridad en España es solo sobre las medidas cautelares (la orden de pausar la operación), mas no es la decisión final del proceso.
Es decir que, así como lo informa la Frisby colombiana, el proceso continúa.
“Es importante considerar que la disputa en España se compone de una serie de acciones judiciales y administrativas, por lo que un avance en un proceso no implica automáticamente la victoria en todos los casos. Esta es una disputa compleja que involucra acciones de cancelación por no uso, acciones de anulación e infracción marcaria. En tal sentido, la resolución definitiva de este caso tomará un tiempo significativo”, explica.
Puntualiza en que si al final de la disputa Frisby España obtiene una decisión favorable en todos los casos, si es probable que exija una indemnización.
“No obstante, dicha pretensión debe ser demostrada con evidencias que acrediten de manera cierta el valor, la ocurrencia del daño y la relación entre las conductas de Frisby Colombia y el supuesto daño causado. De igual manera, si Frisby Colombia es exitosa también podría pedir una indemnización de perjuicios, pero es muy pronto para sacar conclusiones acerca del destino de este litigio”, concluye.
Al final, el aprendizaje que deja este caso es que el registro de una marca en otro país no es suficiente para protegerlo, por lo que debe existir una estrategia más allá del registro, este es solo el primer paso.
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