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Es la pena más alta que se ha impuesto en ese país a una compañía. El grupo farmacéutico del Reino Unido dijo que una corte de la provincia de Hunan encontró que “había ofrecido dinero o propiedad a personal que no era del gobierno para obtener ventajas comerciales inapropiadas”.
Como resultado, GSK tendrá que pagar una multa de 3.000 millones de yuanes renminbi, que es equivalente a 297 millones de libras, 15 meses después de que las autoridades de China la acusaran por primera vez de haber sobornado a médicos para que recomendaran sus medicinas.
Mark Reilly, el exdirector para China de GSK, se declaró culpable de las imputaciones relacionadas con soborno en esta misma corte, y se le impuso una sentencia de tres años que permanecería suspendida durante cuatro años. Será deportado de nuevo al Reino Unido.
Otros cuatro altos administradores chinos de GSK también recibieron sentencias suspendidas de entre dos y cuatro años. “Que se concluya la investigación de nuestra empresa en China es importante para nosotros, pero creemos que ha sido algo profundamente decepcionante para GSK”, dijo sir Andrew Witty, director ejecutivo.
“Hemos aprendido y seguiremos aprendiendo de esto. GSK ha estado en China durante casi cien años y seguimos completamente comprometidos con ese país y sus habitantes”.
GSK podría enfrentar todavía más consecuencias a nivel corporativo por parte de Estados Unidos y las autoridades del Reino Unido, que tienen el poder de castigarla por prácticas de corrupción en el extranjero. En ambos países hay investigaciones en marcha.
En un comunicado, GSK dijo que había “cooperado plenamente con las autoridades y tomado medidas para rectificar en su totalidad los temas identificados en las operaciones de GSK China”.