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En tan solo dos semanas, la Bolsa de Valores de Colombia ha retrocedido a los precios que tenía en 2015: el Colcap, indicador que se compone por las acciones que más se negocian, ha caído más de 30 % y se encuentra por debajo de los 1.000 puntos. De hecho, en la última semana el mercado ha tenido que ser suspendido en tres ocasiones por las bajas de más de 10 % que se han venido presentando (dos fueron por 30 minutos, pero la del lunes pasado fue suspensión definitiva por la caída de 15 % en el Colcap). Este fenómeno se debe a que las principales acciones de la BVC han venido presentando problemas. (Lee también Colombia “se empobreció” con la devaluación)
Ecopetrol, que representa el 15 % del Colcap, ha perdido 40 % de su valor en las últimas dos semanas y se encuentra por debajo de los $2.000. Una caída equivalente al desplome del petróleo, que ahora ronda los US$30 por una mala combinación de factores: la oferta creciente por el fallido acuerdo sobre recortes de la producción entre la OPEP y Rusia, y por la menor demanda que ha provocado el coronavirus, pues la pandemia ha debilitado economías claves, como la de China. (Lee también Superfinanciera pide a los bancos dar apoyo a los deudores afectados por el coronavirus)
Además, las dos acciones de Bancolombia (la ordinaria y la preferencial), que pesan 20 % del Colcap, han bajado más de 30 % desde comienzos de marzo. Los títulos, además de sufrir por la devaluación, que afecta a la mayoría de las acciones de la BVC, pues motiva a los inversionistas internacionales a vender sus activos en Colombia, han estado débiles porque los resultados financieros del banco en el cuarto trimestre de 2019 estuvieron por debajo de las expectativas; de hecho, el ROE, es decir, la rentabilidad financiera, llegó a mínimos en este reporte.
Y aunque sólo pese 0,63 % del Colcap, llaman la atención las fuertes pérdidas que ha sufrido Avianca. Las restricciones en los vuelos que ha desatado el coronavirus, y la deuda por más de US$5.000 millones que acumula la aerolínea, la vuelve en una de las acciones más riesgosas, tal vez. El título ha perdido más de 65 % de su valor desde comienzos de marzo y se encuentra cerca de los $500. De hecho, tan solo el pasado martes el papel perdió más de 25 %. Una dramática situación para una acción que en 2013 entró a la BVC con un precio de $5.000.
Las oportunidades
Juan David Ballén, gerente de investigaciones económicas de Casa de Bolsa, explica que “quienes cuenten con liquidez (ahorros, efectivo, etc.) tienen grandes oportunidades para invertir en la bolsa en estos momentos. Cuando pase este período de incertidumbre se espera un rebote de las acciones. Sin embargo, no se debe esperar a que las acciones suban al mismo ritmo que han caído. Esta es una inversión de mediano plazo; es decir, se deben esperar tal vez algunos años para vender a precios atractivos y así liquidar (obtener) las ganancias”.
Por su parte, Iván Agudelo, analista y estratega de acciones de Alianza Valores, explica que “en realidad se espera un rebote generalizado de todas las acciones, por lo que hay muchas alternativas que pueden presentarse interesantes. Las que más prometen pueden ser las acciones de empresas de servicios públicos, como la del Grupo de Energía de Bogotá e ISA. Las fuertes caídas que han registrado (de más del 20 %) no reflejan su atractiva estructura financiera y modelo de negocio. Por eso pueden ser las que más suban cuando pase la crisis”.
No obstante, también hay que saber los riesgos de ciertas acciones. Por ejemplo, Ecopetrol es una acción que es reconocida por las mejoras en eficiencia que tuvo durante la pasada crisis del petróleo. Pero dentro del mercado se tiene claro que la petrolera no puede seguir dando utilidades con un precio del crudo a menos de US$30. Entonces, mientras el crudo se mantenga en estos niveles tan bajos la recuperación del precio de su acción puede demorarse. Y cuando el petróleo comience a subir de nuevo, es claro que será de los títulos de mayor valorización, tal como pasó entre 2017 y 2018, por lo que se trata de una inversión interesante en estos momentos, pero puede tardar en rentar.
Asimismo, “tal vez sea mejor evitar Avianca, pues tiene problemas internos serios, como su alto nivel de endeudamiento en dólares, que puede hacer más lenta la recuperación de su precio. Además, es vulnerable a factores que no puede controlar, como las restricciones de vuelos internacionales (una de sus principales fuentes de ingresos)”, advirtió Agudelo.
La fata de diversificación
Las caídas que ha registrado la Bolsa de Valores de Colombia vuelven a reflejar uno de sus principales problemas: la falta de diversificación. De hecho, desde hace cuatro años ha venido perdiendo emisores (acciones): una de ellas fue Isagén, que se retiró tras su compra por parte de Brookfield a comienzos de 2016; en el mismo año Pacific Rubiales deslistó su acción luego de que entrara en reorganización por los problemas financieros que sufrió durante la pasada crisis de los precios del petróleo, y a finales de noviembre de 2019, se conoció que el Grupo Pan de Azúcar compró el 96,57 % de las acciones del Grupo Éxito, dejando prácticamente nada para las negociaciones diarias de la BVC.
De igual manera, otros emisores pequeños han venido saliendo del mercado bursátil colombiano: por ejemplo, Tablemac y Valorem, al igual que Tecnoglass, que prefirió enfocarse en el Nasdaq (la bolsa de las tecnológicas en Estados Unidos). Y las pocas acciones que han entrado todavía no han mostrado un cambio positivo para los volúmenes de negociación. De hecho, aunque Credifamilia se listó en la Bolsa de Valores de Colombia en julio de 2019, hasta el momento no ha sido tranzada.
Esto podría indicar que hasta que haya más emisores de peso, y en sectores diferentes, la BVC puede seguir cayendo con fuerza cada vez que el petróleo se desplome. Y por la menor demanda y por la creciente oferta, las perspectivas no son buenas para el mercado de hidrocarburos.