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HSBC les ha anunciado a sus inversionistas la flotación de su brazo británico, en una maniobra que podría generar valor a su negocio de alta banca y atacaría la presión que proviene de los supervisores.
Durante las últimas semanas el banco les ha preguntado a los inversionistas si apoyarían la venta de una participación cuantiosa. También discutió el tema informalmente con su junta directiva, según tres personas familiarizadas con el proyecto.
Si Stuart Gulliver, el director ejecutivo de HSBC, presiona para sacar adelante el plan, revertiría parcialmente la adquisición histórica hace más de 20 años del banco británico Midland Bank. Ese negocio ayudó a que HSBC se convirtiera en el cuarto operador más grande de alta banca luego de Lloyds, RBS y Barclays.
Según las personas involucradas, la propuesta está en una etapa temprana, pero el plan probablemente implicaría el listar una participación minoritaria de hasta 30% en las operaciones de banca comercial británica. Los inversionistas estiman que el negocio podría flotar con una capitalización de mercado de aproximadamente £20.000 millones.
Una maniobra de este tipo coincidiría con una serie de otras operaciones de listado por parte de bancos británicos. El Lloyds Banking Group se está preparando para flotar su subsidiaria TSB el próximo año, mientras que la unidad Williams & Glyn del Royal Bank of Scotland va a listar para 2015. Virgin Money y Santander UK también están interesados, pues se conoció el lunes que One Savings Bank, el banco que fue formado luego de reestructurar la sociedad de construcción Kent Reliance por parte de la firma de títulos privados JC Flowers, también podría ser flotada el próximo año.
Para HSBC, el flotar una parte de sus negocios británicos le ayudaría a lidiar con los requisitos de las inminentes reglas Vickers, que exigen que las operaciones domésticas de la banca comercial estén protegidas. Aunque la separación formal no es un requisito, algunos banqueros creen que las reglas pueden motivar que los bancos se dividan.
Otros cambios en la supervisión, como el régimen más estricto de capital en el Reino Unido que en otras partes, también pueden llevar a que sea lógico dividir las operaciones británicas.
HSBC no ha tratado de mantener como un secreto su irritación por los costos cada vez mayores de la supervisión británica. Se espera que el grupo pague aproximadamente 40% del impuesto de £2.200 millones que la industria cancelará este año. Durante mucho tiempo se ha quejado de las reglas de protección y de los requisitos cada vez mayores de capital.