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El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) tiene el reto de convertir las cifras y los porcentajes en un retrato de las realidades del país. Los cálculos de la entidad, que este sábado cumple 70 años, miden el pulso de los precios al consumidor, del producto interno bruto (PIB), del gasto de los hogares y de la productividad de las empresas, entre muchas otras variables del aparato económico colombiano.
Así mismo, las cuentas del DANE son una radiografía de la sociedad colombiana y de sus cambios a lo largo del tiempo. ¿Sabía, por ejemplo, que este año se están reportando las cifras más bajas de natalidad en la historia de Colombia? Sin embargo, los datos de la entidad no siempre han reflejado con certeza la realidad de todos los grupos poblacionales. Valga decir que entre el censo de población del 2005 y el del 2018 “desapareció” un 30 % de las personas que se identificaron como negras, afros, raizales o palenqueras (cerca del 6 % de la población en Colombia).
Remediar este “genocidio estadístico” e incluir información más precisa de otros grupos poblacionales en las cuentas nacionales es uno de los retos de la entidad, entre otros.
En el marco de los 70 años del DANE, Piedad Urdinola, directora de la entidad, repasa la actualidad económica del país, habla sobre el envejecimiento de la población colombiana y anuncia los planes de transformación de la institución.
¿En qué va el catastro multipropósito y cuál es su importancia?
El país tiene un rezago muy grande. En promedio, el catastro no se ha actualizado en 15 años y medio. Hay sitios donde tiene 30 años de rezago y hay otros donde nunca se ha levantado.
El catastro multipropósito es muy importante porque nos permitirá hacer análisis estadísticos con enfoque territorial, que son indispensables para la formulación y el seguimiento de todas las políticas públicas, que están atadas al territorio. Toda esa información geográfica va a comenzar a alimentarse desde ya.
Se contemplan 660 municipios, 30,6 millones de hectáreas, para todo el cuatrienio. Este año, ya tenemos los insumos de 128 municipios, más o menos un 19 %. El próximo año, se terminará la recolección de información de esos primeros 128 municipios.
El DANE contempla cambiar la forma como se calcula el PIB. ¿En qué consiste esto?
Es una gran apuesta que estamos haciendo: la generación de las cuentas nacionales ambientales. Las cuentas nacionales, que nos mide el PIB, se inventaron hace 100 años, después de la Gran Recesión de 1929 y, ahora de la mano del Fondo Monetario Internacional (FMI), vamos a sumarle a las cuentas nacionales el componente ambiental.
Esto nos pone a la vanguardia de lo que se está haciendo en producción de estadísticas oficiales en el mundo. En este momento, ya tenemos unas cuentas satélites ambientales y oceánicas, y mediciones de economía circular, pero todo esto va a ser incorporado al PIB.
Ya se sancionó la Ley de Estadística. ¿Qué cambios puntuales trae y qué implica para el DANE?
En primer lugar, eleva a rango de ley los estándares internacionales. Desde que Colombia entró a la OCDE era una exigencia que el DANE acogiera estándares internacionales en la producción estadística. Con la aprobación, todos los estándares internacionales de la OCDE, las Naciones Unidas y el Fondo Monetario Internacional, entes rectores internacionales, quedan adoptados.
La ley nos pone a la vanguardia: el país se convierte en el cuarto en América Latina en tener una ley de estadística, garantiza estadísticas de alta calidad con protección de los datos, disposiciones para la realización periódica de, por ejemplo, los censos y ciclos censales. Recordemos que hay muchos censos: de población y vivienda, económico, el agropecuario, el minero; esto nos genera una mejora de información. La inoponibilidad de reservas en la entrega de información por parte de los proveedores de los datos que provienen de registros administrativos garantiza la reserva estadística, vital en este mundo de exceso de información; el deber de seguridad de los datos; la articulación e interoperabilidad con respeto a la misionalidad de independencia de las entidades; la cooperación internacional y el régimen sancionatorio en materia estadística. Además, deja al DANE como la cabeza del sistema estadístico nacional, muy fortalecido, con autonomía técnica, liderazgo, calidad e innovación.
¿Disminuye la injerencia política?
La ley le da independencia técnica. Seguimos siendo parte del Ejecutivo. El director del DANE seguirá siendo escogido por el presidente, pero ahora debe cumplir unas condiciones. En los últimos períodos los presidentes han escogido a personas con perfiles técnicos, pero podrían no haberlo hecho; ahora por ley se garantiza que siempre tiene que ser una persona con un perfil técnico. También implica que el DANE tiene absoluta independencia para tomar las decisiones sobre cómo medir, basándose en esas buenas prácticas, reglas internacionales.
Qué nos dicen los datos del DANE sobre la situación de los colombianos: ¿ha mejorado su calidad de vida?
Cuando revisamos los datos del DANE, encontramos que sí ha mejorado la calidad de vida a lo largo del tiempo. Tenemos que, por ejemplo, el índice de pobreza multidimensional, que lo hemos ido midiendo desde hace ya varios años, ha mejorado año tras año, excepto en una ocasión cuando no se pudo hacer la medición.
Sin embargo, todavía nos falta mucho por avanzar y esos avances pueden darse en ciertas zonas y ciertos grupos poblacionales particulares, que es algo en lo que también ha avanzado mucho la medición. Antes teníamos indicadores a nivel nacional solamente. Ya los tenemos por dominios geográficos y también por diferenciadores étnico-raciales y de género en el país. Cuando miramos ese gran mapa de la medición, lo que encontramos es que tenemos que hacer esfuerzos mucho más grandes en centros poblados y rurales dispersos.
Hay quienes piensan que, después de la pandemia de covid-19, el país no volvió a ser el mismo en muchas cosas. ¿Cómo hemos cambiado los colombianos?
Estamos viendo unos cambios importantes en nuestra economía. Hay cosas que los colombianos no hacíamos (antes de la pandemia) y que ahora hacemos con mayor frecuencia y eso se está reflejando en las cifras.
Todos estos temas de virtualidad, por ejemplo. Y una de las cosas que aprendimos los colombianos en pandemia fueron las apuestas en línea, que han crecido y están aportando de manera importante a la economía. Consumimos ahora más cultura, más recreación y más turismo que antes. Entonces ya estamos viendo esas franjas de mayor consumo por parte de los colombianos.
Tras el censo de 2018 se denunció un “genocidio estadístico” contra las comunidades afros. ¿Qué ha hecho el DANE para remediarlo?
Este, sin duda alguna, es un hecho desafortunado para el DANE, pero que tampoco es aislado, pues es algo que ha sucedido en muchísimas operaciones censales del mundo entero.
Pasan hechos similares con grupos que son difíciles de medir, que son minorías, como es la palabra sociológicamente apropiada para denominarlos.
La sentencia 276 de 2022 se hizo realidad en diciembre del año pasado, cuando yo recién llegaba a la entidad y ya se venían haciendo mejoras para incluir todos los temas étnicos raciales en las mediciones.
La sentencia nos exige contrastar el autorreconocimiento con el heterorreconocimiento. El primero se hizo, en el censo de 2018, con la pregunta “¿usted se considera…?” y las personas respondieron “afro o indígena, por ejemplo”.
Y ahora, por orden de la sentencia, estamos contrastando ese autorreconocimiento con el heterorreconocimiento, lo que otra persona te diga qué eres.
El próximo Censo Nacional de Población será en 2030. Lo que estamos planeando es hacer en 2025 un conteo de población, para ello dependemos de los recursos del Ministerio de Hacienda, pero ese conteo tendrá no solo las características más básicas de la población (edad, sexo y residencia), sino que queremos sumar esa identificación étnica-racial.
En su faceta académica, usted ha investigado sobre el envejecimiento de la población colombiana. ¿Qué panorama podría darnos, en un contexto en el que se discute la reforma pensional?
Es muy importante recordar que Colombia sigue siendo un país joven. Estamos en pleno bono demográfico, eso es cuando la pirámide poblacional tiene forma de diamante.
Colombia está justo en este punto y es un momento interesante para aprovechar; estamos viendo una buena coyuntura en el mercado laboral y esto, sin duda, nos favorece en el aprovechamiento de ese bono demográfico.
Pero eso no dura para siempre, vamos a envejecer y, con la pandemia, precisamente, se aceleró el envejecimiento del país porque las personas no están teniendo nuevos hijos.
Llevo varias ruedas de prensa reportando las cifras de nacimientos más bajas en la historia del país.
Todo esto hace que la reforma pensional sea cada vez más necesaria. El país tenía la deuda de hacer una reforma pensional. Antes de la pandemia, todos los técnicos y expertos en la materia lo estábamos hablando, y ahora que tenemos una nueva realidad demográfica se hace aun más evidente que esa reforma pensional es más que necesaria para el país.
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