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A pesar de los partes de tranquilidad que el ministro de Minas y Energía, Tomás González, ha dado sobre el sistema eléctrico y las pocas probabilidades de que las tarifas del servicio aumenten, los factores climáticos y los problemas sectoriales parecen apuntar a una situación que va en contravía de esos mensajes.
Aunque el nivel agregado de los embalses supera el 60%, lo que es aceptable para la época, los generadores hidráulicos tienen, por razones obvias, que empezar a cuidar su materia prima para cuando inicie la sequía a finales de este año, la cual se pronostica que se extenderá hasta marzo del año próximo. Esta dinámica ha tenido sus primeros impactos en los precios de bolsa, que en las últimas semanas llegaron hasta los $2.000 el kilovatio, cuando generalmente no superaba los $300.
Como si fuera poco, las diferencias entre el Gobierno y los generadores térmicos por una regulación que, dicen estos, los condena a la quiebra, ha sido un factor que, de no tomarse medidas urgentes, va a terminar afectando al usuario final, es decir, la factura que llega a su casa podría tener incrementos mayores a los que ya se esperan por cuenta de la sequía.
“El precio de bolsa se está formando con unos generadores hidráulicos que están ofertando alto para cuidar el agua y unos térmicos que también lo hacen porque generan con líquidos, por la falta de disponibilidad de gas. El resultado son precios de hasta $2.000 por kilovatio, aunque ya se ha venido moderando a $1.000”, explicó Cecilia Maya, gerente financiera y de administración del mercado de XM.
La decisión que tomó la Comisión de Regulación de Energía y Gas para ponerles techo a esos precios que estaban por los aires, según expertos consultados por este diario, tuvo unos efectos colaterales que, sin importar que las empresas hayan hecho la tarea de comprar a tiempo sus contratos para cumplirles a sus clientes, se van a traducir en un aumento en las tarifas.
“La CREG expidió una norma que pone techo al precio de bolsa y ese precio, en teoría, no afecta el precio de la escasez, pero sí el de restricción, o sea que puede afectar tarifas para el usuario final con independencia de que esté o no expuesto a bolsa. El manejo de las restricciones se lo cargan a todo el mundo”, dijo una fuente que pidió no ser citada.
Si bien lo que está sucediendo hoy es consecuencia de factores climáticos que nadie puede controlar, hay un debate de fondo que no ha podido ser resuelto y que llevaría a una crisis para satisfacer la demanda de energía del país. El precio de escasez —es decir, lo que se paga en momentos climáticos extremos o de limitación de contratos— no cubre lo que cuesta generar energía a partir de líquidos. Entonces las térmicas piden que sea revaluado.
Sin embargo, del otro lado están quienes aseguran que el usuario ha pagado un seguro, el cargo por confiabilidad, para que en situaciones como la actual el sistema eléctrico cumpla con su obligación de suministrar el servicio, y no es justo que estas empresas, que se supone son el respaldo de la generación, aleguen problemas financieros que no les permiten cumplir con su cuota de entre 10% y 15% de la demanda. Por este concepto, el sector eléctrico recibe US$1.000 millones anuales.
De llegar a concretarse lo dicho por Eduardo Damián, gerente de Termocandelaria, sobre la posibilidad de que cuatro generadores (Termocandelaria, Termoemcali, Termovalle y Termoflores) dejen de producir energía en el corto plazo, el recurso hídrico tendería a consumirse con mayor celeridad y pondría en riesgo un abastecimiento futuro, por eso en el sector se habla de lo fundamentales que son las térmicas y que sin ellas básicamente el país no podrá hacer frente al fenómeno de El Niño.
Pese a que la ley permite que los incrementos en el servicio de la energía sean diferidos por las comercializadoras para evitar traumatismos en el bolsillo de los usuarios, un déficit en los subsidios suministrados a los estratos 1 y 2, sumado a una deuda oficial que asciende a $380.000 millones impediría hacerlo. Es decir, en los próximos meses los colombianos tendrían que pagar un incremento que fue configurado por factores climáticos y fallas regulatorias.
El ministro de Vivienda, Luis Felipe Henao, manifestó que no existe ningún riesgo de racionamiento de energía y que el país tiene soberanía energética. “Si este Fenómeno del Niño se agrava hasta junio, tenemos un ministro que está pendiente por si toca tomar alguna decisión, pero hoy está asegurado que no va a haber racionamiento, pero como dice el presidente Juan Manuel Santos, hay que ahorrar luz».