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No es fácil culpar a los inversores por mostrarse impasibles cuando la Reserva Federal dice que está punto de subir los tipos de interés otra vez.
Los responsables de política monetaria llevan transmitiendo este mensaje desde principios del año pasado, para echarse atrás después cuando los datos muestran que han sobreestimado la fortaleza de la economía estadounidense. Esta es la escena que se repite de nuevo en los mercados mundiales. Pese a que las actas de la Fed el miércoles indicaron con firmeza que podría haber una subida de tipos en junio, el mercado de bonos solo está contabilizando una probabilidad del 30 por ciento de que esto ocurra.
“La Fed y otros bancos centrales pueden volverse más enérgicos intentando manipular la dirección de las tasas, pero los mercados están diciendo que no les creen”, dijo desde Londres Steve Major, director de investigación del mercado de renta fija de HSBC Holdings Plc, uno de los 23 operadores primarios de bonos del Tesoro de Estados Unidos que negocia con la Fed. “Las dificultades estructurales para el crecimiento y la coyuntura internacional presentan limitaciones a la subida de tipos”.
Intenciones de la Fed
Las actas de la reunión de abril de la Reserva Federal indican que los responsables del banco central consideran que es posible una subida de tipos el próximo mes, si la economía continúa mejorando. Pero los inversores ven más obstáculos. El referéndum del Reino Unido del 23 de junio decidirá si el país permanece dentro de la Unión Europa. El ritmo de crecimiento de China se está desacelerando tras un repunte impulsado por el crédito a principios de este año. Y el dólar vuelve a apreciarse.
Algunos gestores de fondos dicen que ha llegado el momento de empezar a contabilizar la Fed otra vez. Jeffrey Gundlach, de DoubleLine Capital, dijo el jueves que el banco central está dando señales de que los datos económicos son lo suficientemente sólidos como para justificar una subida de tipos. Rick Rieder, director de renta fija mundial de BlackRock Inc., dijo que los responsables probablemente esperen hasta julio para medir el resultado y evaluar las implicaciones del referéndum en el Reino Unido.
Hasta ahora los mercados han acertado al adivinar las verdaderas intenciones de la Fed. Los responsables del banco central han rebajado la mediana de las previsiones para la tasa de fondos federales a largo plazo de un máximo de 4,25 en 2012 a 3,25 por ciento.
Vigor económico
Los responsables de política monetaria llevan diciendo a los inversores que se preparen para las subidas de tipos desde hace más de un año, pero por ahora sólo han acometido un incremento. Al 0,88 por ciento, la rentabilidad de los bonos del Tesoro a dos años es más baja que la de diciembre, cuando la Fed subió la tasa de préstamos de referencia -que se encontraba cerca del 0 por ciento- por primera vez desde 2006.
Para la decepción de las autoridades, la economía estadounidense no ha logrado mantener el impulso como lo hizo en ciclos de subidas anteriores. La economía apenas creció en el primer trimestre, con una tasa anual de expansión del 0,5 por ciento. Aunque el índice de desempleo ha caído por debajo del 5 por ciento, la inflación no alcanza el objetivo del 2 por ciento fijado por la Fed.
“A la economía le falta vigor para que la Fed actúe de forma decisiva”, dijo Christopher Low, economista jefe de FTN Financial, en una nota a los clientes el jueves.
Y después está el dólar. Ante las expectativas de una subida de tipos, el dólar registra un alza, lo que supone un problema para el mercado de valores estadounidense ya que erosiona los beneficios de las multinacionales. Un dólar más fuerte y un mercado de valores más débil llevan a una situación financiera más restrictiva, restando vigor a la economía.