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La bolsa de Nueva York tuvo una semana agridulce, en buena parte por las cifras de desempleo de agosto en Estados Unidos. El mercado laboral de este país continúa recuperándose, pero la velocidad a la que lo hizo el mes pasado decepcionó al mercado. Esto provocó una caída semanal en el Dow Jones, aunque el S&P 500 y el Nasdaq lograron un buen desempeño. El Dow Jones de Industriales perdió un 0,24 % acumulado en las últimas cinco sesiones; el selectivo S&P 500 se anotó un alza del 0,57 % y el índice compuesto Nasdaq otro aumento del 1,5 %.
A su vez, las principales plazas europeas también mostraban un desempeño semanal desigual y mientras Madrid retrocedió un 0,65 %, Fráncfort, un 0,45 % y Londres un 0,14 %, Milán subió un 0,22 % y París un 0,12 %.
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La bolsa de Nueva York cojeó toda la semana a la espera de los datos de empleo que estaban previstos para el viernes, sin grandes noticias positivas ni negativas y con la inercia del mensaje tranquilizador de la semana pasada del presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, que adelantó una reducción de los estímulos “si la economía evoluciona como se anticipa”.
Además, Powell se mostró convencido de que una eventual subida de los tipos de interés aún está lejos y de que la rampante inflación, aunque “causa preocupación”, es “moderada por varios factores que sugieren que estos datos elevados probablemente se demostrarán temporales”.
En este panorama de incertidumbre, el jueves fue el único día en el que los tres índices principales cerraron en positivo, animados por los nuevos datos de solicitud de prestaciones por desempleo de la semana pasada, divulgados por la Oficina de Estadísticas Laborales y que desveló que estas solicitudes sumaron un total de 340.000, por debajo de las 354.000 de la semana anterior.
Sin embargo, las cifras dadas a conocer este viernes por el Departamento de Trabajo estadounidense enfriaron los ánimos de los inversores. El mercado reaccionó débilmente al anuncio de que la economía de Estados Unidos generó 235.000 empleos en agosto. Los economistas contactados por la firma Dow Jones esperaban que este número se hubiera situado en torno a los 750.000 trabajos.
Ese resultado marca un freno luego de 1,1 millones de empleos creados en julio y 962.000 en junio. Fue atribuido a la resurgencia de la variante delta del covid y las dificultades para conseguir empleados.
No obstante, la tasa de desempleo cayó, como se esperaba, a 5,2% desde 5,4 el mes anterior.
“El informe sobre el empleo en EE.UU. fue mucho más débil de lo que se esperaba, lo que plantea interrogantes sobre la velocidad de la recuperación económica y los trastornos causados por la tercera ola de coronavirus en curso, pero alivia la presión sobre la Reserva Federal para que comience a recortar sus compras de bonos”, dijo en un nota el estratega de mercados globales de la plataforma eToro Ben Laidler.
Las peticiones semanales del subsidio por desempleo subieron a la cifra sin precedentes de 6,8 millones a finales de marzo del año pasado y, desde entonces, han ido disminuyendo con altibajos a medida que la economía ha ido retornando gradualmente a la actividad.
El hecho de que dos de los tres índices se han mantenido al alza se explicaría porque muchos inversores están cómodos con los datos negativos, porque suponen que si la economía no evoluciona tan bien como el banco central anticipa, este podría posponer su agenda de recorte de estímulos.
Para el director de inversiones de la firma Independent Advisor Alliance, Chris Zaccarelli, “mucha gente creía que la Fed anunciaría sus planes de reducción gradual en la reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, según sus siglas en inglés) de este mes y eso ya no es probable”.
En el mercado de petróleo, el barril intermedio de Texas (WTI) se revalorizó esta semana un 0,8 % animado por la caída de inventarios de crudo en Estados Unidos, por la decisión de la alianza OPEP+ de ceñirse al guión pactado y por la debilidad del dólar.