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La bonanza que no perdurará

La apreciación de la divisa, que inició el año por encima de los $1.970 ante una probable reducción de liquidez en el corto año, no se consolidará por la debilidad de las economías externas. El país, no obstante, se blinda con bonos a 30 años.

 En l o corrido de 2014, la moneda estadounidense se ha apreciado más de 2,7% en su cotización frente al peso.  / 123rf
En l o corrido de 2014, la moneda estadounidense se ha apreciado más de 2,7% en su cotización frente al peso. / 123rf

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El comportamiento de la tasa de cambio durante los últimos días, que llegó el pasado martes a $1.981,98, tiene al Gobierno bastante optimista y por supuesto, a los exportadores. Este registro ha sido el más alto para la divisa desde el primer trimestre de 2010. Desde España, el ministro de Hacienda y Crédito Público, dijo a los medios que el dólar puede llegar fácilmente a niveles de $2.000, que fueron vistos en el primer trimestre de 2010.

Sin embargo, expertos advierten que el comportamiento de esta moneda continuará atado a las decisiones que tome la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) en materia tasas de interés y de la continuación del desmonte gradual del estímulo económico a la economía estadounidense.

Durante la jornada de ayer, la divisa comenzó a negociarse en el mercado en $1.986 y hacia el medio día llegó a su máximo: $1.993,40 y cerró en un promedio de $1.988,10.

Daniel Lozano, director de estudios económicos de la firma Serfinco, al analizar las más recientes fluctuaciones de la divisa, considera que “lo que está haciendo la tasa de cambio es incorporar una dinámica internacional en la que el mundo está asumiendo un cambio: la Fed tarde o temprano terminará con su estímulo a la economía”. Asimismo, calcula que el promedio del dólar para la totalidad de 2014 estará por debajo de $2.000.

Adicional a las decisiones de política monetaria que se tomen en Estados Unidos, agrega Lozano, el mercado deberá estar pendiente de factores como “la evolución de los precios del petróleo. Esta tasa de cambio puede ser más competitiva para la industria”.

“La apreciación obedece enteramente a los anuncios de la Fed. Mientras el mercado decanta un escenario de menor liquidez y lo incorpora a sus expectativas, es natural ver tasas de cambio en niveles altos. Su posterior apreciación dependerá, únicamente, del contexto externo”, comentó Daniel Velandia, jefe de estudios económicos de la comisionista Credicorp Capital.

Aún así, bajo este panorama, el analista no ve sostenible un dólar por encima de $2.000 en el merdiano plazo. “Este nivel no es acorde con los flujos reales de capitales externos dirigidos a inversión y portafolios. Un escenario más creíble es el de flujos de negociación de la divisa alrededor de los $1.940”.

Otra razón para tener en cuenta frente al movimiento del dólar este año, según el exministro de Hacienda y Crédito Público, Juan Carlos Echeverry, es “la fragilidad relativa de las grandes economías emergentes con débiles fundamentales como Brasil, India, Indonesia, Turquía y Sur África. Eso mantendrá a los inversionistas nerviosos sobre el grupo de mercados emergentes, en el cual está Colombia”. Entretanto, no ve presiones revaluacionistas y estima que la divisa estará sobre los $1.900, con tendencia al alza.

Precisamente, para evitar que eventuales fluctuaciones del mercado puedan afectar el ritmo de crecimiento de la economía, el Gobierno colocó el lunes bonos nacionales (TES) por un valor de US$2.000 millones a una tasa de interés de 5,625% y con un plazo de pago a 30 años. “Con una meta de déficit estructural de 2,3% del PIB, y emisiones de US$4.000 millones en los mercados externos y $30,3 billones en los mercados internos, se garantiza la sostenibilidad de las finanzas públicas y el cumplimiento de la regla fiscal”, afirmó Mauricio Cárdenas, ministro de Hacienda.

Los inversionistas respondieron positivamente a la propuesta colombiana, que apareció en un momento estratégico ante la especulación que señala una inminente subida de las tasas de interés en Estados Unidos. También se descarta que los recursos obtenidos puedan desplomar la actual cotización del dólar, ya que se acumularán en el exterior para honrar compromisos con instituciones internacionales.

“Contar con un portafolio de productos y pagos bien distribuidos en el tiempo es acertado porque se disminuye el riesgo de un ciclo negativo en el futuro que pueda afectar la captación de ingresos”, comenta Velandia.

dmayorga@elespectador.com

hsandoval@elespectador.com

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