Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
En Irán, un especialista en informática dejó expuestos millones de cuentas para demostrar la vulnerabilidad de un banco. En Bélgica, un grupo de cibercriminales exigió 150.000 euros como un ‘impuesto a la idiotez’ para no publicar los datos de 3.700 clientes, al parecer sin protección en un servidor web.
Colombia no se escapa a esta realidad, y aunque no existen cifras precisas sobre el número de casos y las pérdidas que ocasionan los cibercriminales en los ahorros y la intimidad de los ciudadanos, cada grupo familiar o de amigos tiene una historia por contar al respecto. Lo malo, según Luis Eduardo Gómez, especialista en seguridad informática y organizador del Congreso Internacional de Seguridad de la Información en el Sector Financiero, es que los hackers innovan casi al ritmo en que se crean nuevas estrategias de protección.
Por ejemplo, el experto afirma que en el celular, un medio de pago y de transacciones que cada día toma más fuerza, se tienen identificadas al menos tres técnicas de engaño. La primera es el phishing, que es la creación de una imagen idéntica a la del sitio donde se realizan las transacciones para tratar así de robar los datos y cometer fraude. También se utiliza el vishing, que consiste en dejar mensajes de voz solicitando al cliente la información de sus cuentas so pretexto de modificaciones en el sistema. Y la otra estrategia es el smishing, que se realiza a través de mensajes de texto y, al igual que las anteriores, busca que sea el usuario quien provea la información de sus productos financieros.
Las tendencias se orientan hacia una técnica denominada pharming (una modalidad del phishing), en la que el cibercriminal aprovecha alguna vulnerabilidad en el software de los servidores o en el de los equipos de los usuarios, lo que le permite a un atacante redirigir un nombre de dominio a otra máquina. Junto a esto, el especialista dice que el uso de redes sociales para perfilar objetivos de alto valor (por las fotos y la información publicada) y posteriormente realizar fraudes, es una estrategia poderosa a la que acuden hoy los hackers.
Para Gómez es claro que en Colombia hay un gran número de profesionales de muy buen nivel, la gran mayoría de ellos dedicados a las actividades legales, pero afirma que “sin duda, algunos podrían hacer parte de organizaciones delincuenciales donde se aprovechan sus conocimientos”, y dice que los criminales informáticos “están por toda Colombia y su concentración se da alrededor del ambiente académico universitario”.
Así, la idea es que todos los grupos de interés en el sector bancario sigan un paso más adelante de un problema al que pocos le ponen cifras reales.