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Esa alternativa de inversión ha hecho mella sobre el sistema financiero formal, pues ante la oferta del 10% anual que ofrece un banco o una firma comisionista de bolsa, se atravesaba la atractiva alternativa del 100% anual o hasta más. Pues bien, la fuente de riqueza lícita no es otra que el trabajo y no sobra recordar los juiciosos estudios de Adam Smith y Carlos Marx al respecto.
Entonces, cuando a un ciudadano racional se le ofrece una actividad lícita que promete doblarle en corto tiempo su riqueza invertida en ella, se debe suponer que dicha actividad comercial tiene un margen de ganancia desmedido basado en una injusta remuneración al trabajador de base y/o un precio de venta fuera de mercado y que no conviene al consumidor informado. En cualquier caso, especialmente en el primero, hay una razón moral para no aceptar ese tipo de propuestas.
Ahora bien, una exagerada explotación del trabajador de base o un consumidor eternamente desinformado, son situaciones insostenibles y lo que viene ahora con el descalabro de esta cultura del no trabajo o cultura de la explotación de la ingenuidad del otro, es una pérdida de riqueza que sin duda impactará al sector financiero formal y obviamente al comercio navideño que saldrá débil del año 2008 hacia un difícil 2009.
El gol que no nos metieron los capitales extranjeros terminó siendo un autogol en el mercado financiero interno y en momentos en que la eurozona reconoce entrar en recesión; que en China le meten el acelerador fiscal para no dejar enfriar su economía y los EE.UU. después de destruir multimillonaria riqueza financiera y bursátil se enfrenta con la destrucción de empleos, Colombia cierra el año con una destrucción de riqueza y confianza que se podría equiparar a una crisis bancaria.
Con este nuevo elemento, la aversión al riesgo es alta y la búsqueda de refugio en papeles de renta fija como los TES y CDT seguirá predominando sobre la del mercado accionario local o el volátil mercado cambiario.