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La gira del TLC

El presidente de la Cámara de Representantes de EE.UU. también busca replicar las fórmulas del sector energético en América Latina que generan empleo, lo cual consolidaría su reelección al Congreso de ese país.

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Anoche, en medio del frío bogotano, aterrizó en Colombia la delegación oficial de Estados Unidos encabezada por John Boehner, presidente de la Cámara de Representantes. Es la segunda escala en su gira por los principales socios comerciales de América Latina, la cual se inició el lunes pasado en Brasil y concluirá en México. Pero el sentido de sus reuniones trasciende mucho más que el simple intercambio de bienes y servicios, pues el legislador ha puesto especial interés en los temas energéticos y de seguridad que ha desarrollado (y desarrollará) con cada uno de los mandatarios regionales.

Prueba de ello fueron las conversaciones que la delegación oficial mantuvo con los ejecutivos de las generadoras de energía estadounidenses en ese país que, debido a la regia protección de los recursos naturales implementada por Washington, han decidido expandirse. “Los brasileños se están favoreciendo de políticas que fomentan la producción responsable de energía. Son políticas que crean empleos, ayudan a bajar el precio a los consumidores y apoyan el crecimiento económico. No hay duda de que una decisión similar en los Estados Unidos tendría efectos similares justo cuando los contribuyentes comienzan a preguntarse: ¿dónde están los empleos?“, señaló Boehner.

Su misión en Colombia es similar. Aunque su agenda se ha convertido en un impenetrable secreto por cuenta de la embajada estadounidense en Bogotá, ha trascendido que el representante se reunirá hoy, tanto con los ejecutivos del sector energético, como con el presidente Juan Manuel Santos. En esta ocasión, el tema principal será la implementación de las leyes binacionales suscritas con la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC), cuya puesta en marcha, en teoría, quedaría lista en 2012.

Entre las políticas implementadas, sobresalen las leyes de información financiera (proceso puesto en marcha por el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo la semana pasada), la de registro de patentes, propiedad intelectual y derecho de marcas. Sin embargo, trascendió que para acelerar el proceso (los cálculos más optimistas por parte del Gobierno es que la entrada en vigor se produzca en el segundo semestre) se crearía la figura de un Zar del TLC, quien tendría bajo su cargo la supervisión del proceso. El más opcionado es Hernando José Gómez, actual director del Departamento Nacional de Planeación y quien se desempeñó como jefe de negociación del acuerdo entre 2004 y 2006.

La implementación del tratado pasa por modificar todas las leyes que hoy en día van en contra del resultado final de la negociación, implementar la nueva legislación, coordinar el trabajo con el Congreso colombiano y expedir los nuevos decretos. Al mismo tiempo, el Gobierno llevará a cabo una serie de medidas para mejorar en varios frentes. Uno de ellos es la reunión departamento por departamento con los industriales nacionales y expertos en comercio internacional, con los cuales se busca generar alianzas productivas estratégicas para aprovechar el mercado estadounidense.

A la par, se anunció la apertura de licitaciones por $3,6 billones para modernizar la infraestructura vial a través de la construcción de 1.300 kilómetros de carreteras, 127 túneles y 15 puentes. Asimismo, el Ministerio de Tecnologías de Información y las Comunicaciones tendrá dos retos principales en 2012 para modernizar las telecomunicaciones del país: conectar con fibra óptica a 1.018 municipios y adjudicar nuevas porciones del espectro radioeléctrico para atraer a nuevos operadores móviles y de internet y fomentar la competencia.

Pero la visita también le significaría a Boehner réditos adicionales. Desde mediados de 2011, el representante republicano de Ohio se consolidó como la principal figura de los acuerdos comerciales de Estados Unidos. Su discurso siempre ha estado encaminado a que, por esta vía, el país del norte podría generar empleo rápidamente y dejar atrás una cifra de desocupados que, aunque en diciembre pasado bajó a 8,5% –la más baja en los últimos tres años–, será uno de los principales temas de la campaña electoral que esa nación celebrará en noviembre próximo. Además de presidente, los estadounidenses votarán un nuevo Congreso en el que el legislador aspira a seguir participando.

Los beneficios económicos también se replicarían en Colombia. Las proyecciones oficiales muestran que la entrada en vigor del TLC crearía 300.000 empleos de alta calidad y supondría un crecimiento económico que se ubicaría entre el 0,5% y 1%, que se traduciría en alrededor de US$3.000 millones en ingresos.

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