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En julio, la inflación cedió en Colombia. El DANE reportó que el índice de precios al consumidor registró una variación anual del 6,03 %, por debajo del dato de junio (6,14 %) y de la expectativa del mercado. La variación mensual fue de solo 0,17 %.
Mariana Quinche, economista de BBVA Research, explicó que la moderación de la inflación anual estuvo explicada exclusivamente por la canasta de alimentos, que tuvo una variación de 5,82 %, 101 puntos básicos por debajo de la registrada el mes anterior.
En contraste, la inflación sin alimentos aumentó nueve puntos básicos, hasta 6,08 %, impulsada por los regulados, principalmente por el gas y la electricidad. “Esperamos que este descenso sea transitorio y que la inflación retome una senda alcista en los próximos meses”, dijo Quinche.
La inflación por categorías
La división de gasto con mayor variación —la que más se encareció en el último año— fue restaurantes y hoteles (9,53 %). En esta categoría lo que más subió fue el tinto, el café con leche, el chocolate y otras bebidas similares; seguidos por la gaseosa y otros refrescos, y las comidas por fuera del hogar. La segunda categoría con mayor aumento fue salud, impulsada por las consultas con médico particular y los servicios odontológicos.
Si analizamos las categorías que más pesaron en la inflación anual, el principal motor es alojamiento (con un aporte de 1,68 puntos porcentuales), seguido de alimentos y restaurantes y hoteles.
En el mes, la categoría con mayor variación fue alojamiento, principalmente por los servicios relacionados con la copropiedad, electricidad y gas. La segunda división que más subió fue salud, impulsada por productos farmacéuticos y dermatológicos, servicios odontológicos particulares y servicios médicos auxiliares no hospitalarios.
El DANE presenta el análisis de la inflación en 23 ciudades. En el último año, los mayores incrementos de precios se registraron en Medellín, Bucaramanga y Pereira. En contraste, las ciudades con menos inflación fueron Riohacha, Pasto y Santa Marta.
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El camino de la inflación
En medio de la reactivación pospandemia, la inflación subió desde abril de 2021 hasta marzo de 2023, cuando tocó techo en 13,34 %. Desde ahí, empezó a desacelerarse: la tendencia a la baja se mantuvo en 2024, pero en 2025 el dato se estancó por encima del 5 %. Este año, se ha alejado más de la meta: en enero la inflación estaba en 5,35 % y en julio quedó en 6,03 %.
La inflación en Colombia ya lleva cinco años por encima de la meta del 3 % y las proyecciones para los próximos dos años no son alentadoras.
El equipo técnico del Banco de la República estima que la inflación cerrará el año en 6,9 %, debido a mayores costos laborales (relacionados con el aumento del 23 % en el salario mínimo), incrementos en los precios de los alimentos, los posibles efectos del fenómeno de El Niño, los aumentos en algunos servicios públicos y el dinamismo del gasto de los hogares. En 2027 los aumentos de precios comenzarían a moderarse, cerrando el año con una variación del 4,3 % en el IPC.
Estas proyecciones, advirtió en el Informe de Política Monetaria el equipo técnico del Banco, “están sujetas a una alta incertidumbre”: las condiciones climáticas, los conflictos internacionales, la evolución de la política fiscal y los cambios en algunos precios regulados, como la gasolina y la energía, podrían afectar la inflación.
Las tasas de interés
El Banco de la República presta recursos al sistema financiero y, por esta vía, la tasa que fija para sus operaciones influye en el costo al que los bancos se financian y, por ende, en las tasas que estos cobran a hogares y empresas. Por eso, cuando el emisor sube sus tasas, los créditos se encarecen. El objetivo, en últimas, es frenar el consumo para desacelerar la demanda y ayudar a contener el aumento de los precios.
De ahí que la variación de la inflación sea un factor vital para las decisiones sobre tasas de interés que toma el Banrep. Este año, la junta directiva ha hecho tres aumentos: dos de 100 puntos básicos, el primero en enero y el segundo en marzo, y uno de 75 puntos básicos en junio.
En la última reunión, el pasado 31 de julio, la junta decidió dejar quietas sus tasas de interés en 12 %; cuatro codirectores votaron a favor de esta decisión y tres por aumentarla en 50 puntos básicos. Pero esto no quiere decir que el Banrep esté tranquilo con el rumbo que están tomando los precios en el país.
Los cuatro codirectores que votaron por mantener las tasas consideraron prudente hacer una pausa para revisar qué efecto ha tenido en la inflación el aumento acumulado de 275 puntos básicos en el primer semestre del año. Uno de sus argumentos es que un nuevo incremento podría tener impactos en la tasa de cambio del peso frente al dólar por el “carry trade”. En palabras sencillas, unas tasas más favorables en Colombia atraen inversionistas y, con la mayor oferta de dólares en el país, se aprecia el peso. Aunque a primera vista parece que un dólar más barato es favorable, una caída muy fuerte puede tener efectos negativos para la economía, entre otras cosas, por la pérdida de competitividad de los exportadores.
Para tres de los cuatro directores que votaron por mantener las tasas, el origen de las presiones inflacionarias está en los choques de oferta, como las condiciones climáticas y los efectos del conflicto en Medio Oriente, sobre los que, sostienen, las tasas no tendrán efecto.
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En contraste, los directores que votaron por aumentar las tasas en 50 puntos básicos argumentaron que es difícil atribuirle a la política monetaria una parte importante de la caída en la tasa de cambio que, a su juicio, responde a la reducción en la prima de riesgo país, entre otras cosas. En cambio, advierten que las probabilidades de un fenómeno de El Niño fuerte o muy fuerte superan el 95 % y que este podría materializarse hacia finales del tercer trimestre. En su análisis, es necesario tomar decisiones con antelación para evitar mayores efectos en los precios.
La próxima reunión para decidir sobre tasas de interés se realizará a finales de septiembre. Esa será la primera junta a la que asista Miguel Gómez, ministro de Hacienda del gobierno de Abelardo de la Espriella. En la nueva administración, la inflación seguirá siendo una de las principales preocupaciones para la economía, después de la compleja situación fiscal que recibirá el nuevo Gobierno.
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