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Luego de haber perdido terreno en ventas en Colombia y en el exterior durante la última década, debido a los líos judiciales de sus últimos dos gerentes por malos manejos de la destilería, por problemas con los distribuidores y contrabando, la Industria Licorera de Caldas (ILC), como negocio del departamento de Caldas, busca levantar cabeza para recuperar su espacio en el mercado masivo del ron y el aguardiente en las diferentes regiones y también para incrementar su aporte de impuestos para el país.
María del Pilar Joves, gerente general de la ILC (quien era la secretaria privada del suspendido gobernador de Caldas, Mario Aristizábal), aseguró que el hecho de que la compañía haya tenido acuerdos de venta directa de sus licores llevó al traste los resultados de ventas durante los últimos años en departamentos como Bolívar, donde hace ocho años se vendían 700.000 botellas de ron y aguardiente y ahora se venden sólo 5.000 unidades.
“Por eso se consideró que es mejor una relación a cinco años con un comercializador. En cambio, con un acuerdo de venta directa no se sabe si se vende el licor. Por eso hemos vuelto a ese esquema tradicional que les da una garantía al departamento y a los gobernadores”, aseguró la gerente.
Pese al cambio del esquema, dijo Joves, en algunos departamentos del país aún persiste el modelo de venta directa, debido a que se debe cumplir con la duración de los contratos. “Ese tipo de acuerdos que se hicieron en su momento nos demostraron que no eran los más acertados”.
Entre tanto, el gerente financiero de la Licorera, Gustavo Hernán Aristizábal, contó que las proyecciones hechas por los directivos de la compañía dejan entrever que este año los márgenes de ganancia de la Licorera han sido más holgados. “El control total de costos y gastos fue la política dictada desde la Junta Directiva. Los resultados se están viendo”.
Contó que al corte de septiembre de este año la ILC tiene márgenes brutos de 56% y un margen operacional de 41%, resultados que no se veían desde hace varios años.
“Las ventas más importantes de la empresa (70%) son en el último trimestre del año. Ya tenemos esa tendencia favorable”, dijo Aristizábal, quien aspira a que en los balances esté registrada una utilidad operacional superior a $50.000 millones y ganancias netas que oscilen entre $25.000 millones y $30.000 millones.
Según las proyecciones de las directivas de la Licorera, que tienen de por medio una restricción de recursos para publicidad y mercadeo, el objetivo es poner en el mercado 17,6 millones de unidades de ron y aguardiente. Asimismo, al extranjero se espera vender 1,4 millones de botellas de otros productos.
Después del incendio de una bodega de añejamiento con 6 millones de litros de alcohol, las directivas de la Licorera aún no se atreven a cuantificar las pérdidas, que se suman a un año difícil. Sin embargo, como novedad para el mercado, la ILC contempla lanzar un ron de añejamiento superior, aunque no se sabe si esto se hará durante esta administración de la Licorera, o durante la próxima.
Por el momento, Joves —quien asumió el mando de la empresa en septiembre de 2010— está “poniendo la casa en orden”, tratando de sacar de momentos complicados la compañía en lo que resta del mandato del gobernador encargado del departamento de Caldas, Francisco José Prieto, quien el 31 de diciembre entregará su cargo.
Cuando Caldas tenga nuevo gobernador, se decidirá quién asumirá el mando de la Licorera, que por ahora buscará seguir afinando sus balances, consolidando su expansión y también, reposicionando sus tradicionales productos.