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En equipo con Peter Le Comte de DDB lideró muchas de las más memorables estrategias de penetración de café 100% colombiano en Norteamérica y fue quizá el principal actor detrás de la exitosa estrategia publicitaria de los años 80 y 90 del siglo pasado, que aún es recordada como una de las más efectivas inversiones del gremio cafetero.
Salim fue quizá el primer colombiano que identificó las oportunidades en el segmento de cafés especiales, contribuyendo decisivamente a la creación y consolidación de la Asociación de Cafés Especiales de Norteamérica y del Coffee Quality Institute. La presencia que tiene el café colombiano en los segmentos más sofisticados y de mayor valor agregado fue anticipada por Salim en al menos dos décadas. Con su don de gentes y capacidad de trabajo en favor de los cafeteros colombianos, este destacado barranquillero era una figura que ciertamente no pasaba desapercibida en ninguna reunión de la industria del café. También fue uno de los primeros colombianos en conocer y hablar de diferentes instrumentos financieros de cobertura de riesgo desde la óptica del productor cafetero, y del Fondo Nacional del Café. La sofisticada estructura de coberturas y manejo de riesgo con que se llevan actualmente las finanzas cafeteras fue también un sueño por él anticipado mucho antes de volverse realidad.
Capítulo aparte merece su espíritu emprendedor liderando diversos negocios luego de su retiro de la Federación. Descendiente de inmigrantes comprometidos con el país, su trabajo al frente del puerto de Barranquilla y en las más diversas facetas como exportador y empresario es también una contribución significativa al desarrollo de su ciudad.
Más destacable aun fue su afabilidad y amabilidad. Hombre de familia comprometido, construyó en compañía de Marcela una linda familia, superando retos y dificultades a lo largo de los años. De todas sus facetas, es quizá ésta la que será más recordada. Por convención, costumbre o norma social repetidamente cometemos el error de destacar los logros y valores de las personas una vez se han ido, sin transmitir nuestra gratitud y admiración cuando todavía están con nosotros. Desafortunadamente este pequeño escrito de reconocimiento no es una excepción a esta lamentable regla.