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A Tomás González, ministro de Minas y Energía, le ha tocado coger el toro por los cachos y no verlos desde la barrera. Y le tocó así porque cuando asumió el cargo el escenario internacional del petróleo estaba más negro que de costumbre. El precio del WTI marcaba una creciente tendencia a la baja y el del Brent, que ha sido por historia el que más soporta los cambios y la volatilidad, también se fue a la baja. El promedio de pérdida en el valor ha estado rondando el 20% y la flecha sigue bajando. Y en un país que depende financieramente hablando tanto del oro negro, ¿qué futuro nos espera? González responde en El Espectador.
¿Qué le está pasando al país con la caída del precio del petróleo?
Estamos en un entorno que es difícil para el sector y muy retador para el país, porque tenemos unos precios que han ido cayendo y eso les pone presión a los proyectos. Lo cierto es que si bien hemos logrado mantener la producción alrededor del millón de barriles, pero no logramos sacar los proyectos adelante en el terreno, vamos a tener muchas dificultades para cumplir con los presupuestos que queremos y para que el sector genere los recursos que Colombia necesita para pagar toda su inversión social.
¿Y qué está haciendo el Gobierno?
Este es un momento en el que el país debe parar, pensar y decir: ¿cómo hacemos para asegurarnos que los recursos que se requieren estén? Eso supone que los proyectos se pueden hacer, se hagan bien por supuesto, pero se puedan hacer. Ustedes han visto la discusión de la reforma tributaria, ha sido muy difícil, a la gente no le gustan los impuestos, la gente quiere el gasto, pero los recursos petroleros, de carbón y minero-energéticos están ahí, la gente lo que tiene que hacer es parar y decir: necesitamos esos recursos y tenemos todos que ayudar a que salgan.
¿Cuánto aporta el sector al presupuesto?
Si uno mira el presupuesto del próximo año, estamos hablando de que la Nación invierte $50 billones. Este sector, entre regalías e impuestos y contribuciones, aporta $30 billones, es decir, de cada $100 de inversión, $60 se podrían pagar con los recursos del sector. Si uno lo mira en las regalías, estamos hablando de que el 80% de las regalías vienen del petróleo y un 20% del carbón, sin incluir los otros minerales. Es más o menos 4 a 1. Las carreteras que se han pagado, todo lo de 4G, Familias en Acción, programas de lucha contra la pobreza, inversión ambiental, todo eso se está pagando en muy buena medida con recursos de esta locomotora.
Si los proyectos se siguen estancando por los problemas ambientales y de las comunidades uno pensaría que las locomotoras del Gobierno están desacelerando…
Para nadie es un secreto que si este sector no anda bien, será difícil que cumpla la función que tiene que cumplir. Pero también es muy claro: como se sacó un nuevo decreto de licenciamiento ambiental, para hacer las cosas más predecibles, para que se sepa rápidamente si se le va a dar o no una licencia ambiental y en eso el ministro Vallejo ha estado comprometido en hacer una buena gerencia. Tenemos varios comités de coordinación para quitar las trabas a los proyectos y mantenemos una presión fuerte sobre las compañías para que hagan las cosas con los mejores estándares.
¿Y esta coyuntura se está haciendo con mensaje de urgencia?
Estamos tomando las acciones desde el Gobierno para eso, pero lo que sí es cierto es que a medida que existan dificultades, pues va a ser más difícil y especialmente en una coyuntura de precios como la que tenemos hoy.
Se están agotando muy rápido las reservas.
Si usted mira los últimos años, el país se ha movido alrededor de siete años. La relación reservas-producción, es decir, si sigo produciendo al ritmo que tengo hoy, las reservas que tengo demostradas, ¿cuántos años me alcanzarían?
Hemos estado alrededor de siete años. Lo que pasa es que aunque las reservas han crecido también, hemos logrado reemplazar los barriles que consumimos, la producción ha crecido más rápido que la incorporación de reservas. Eso es un hecho, ese millón de barriles nos ha ayudado mucho, pero les pone presión a las reservas, que son una razón de más para que los proyectos se hagan. Los barriles del futuro vienen de las reservas que se encuentren hoy.
¿Cuándo empezarán a ejecutarse esos proyectos de rondas pasadas?
Hay unos compromisos de inversión de más de US$6.000 millones que están sobre el papel, de los que con la ANH estamos encima para asegurar que se puedan desarrollar y asegurar que se hagan bien. En la ronda 2014 hubo unos compromisos de inversiones muy importantes, sobre todo en el tema de Costa Afuera: fue la segunda ronda de todas las que se han hecho en términos de inversión y es en Costa Afuera, en el mar de aguas profundas, donde está parte de nuestro potencial. Es muy importante que las compañías hagan esas inversiones y todo está de acuerdo con los cronogramas. En ese sentido somos optimistas.
¿Colombia sigue siendo atractivo para inversionistas extranjeros?
Sin lugar a dudas. A pesar de la coyuntura de precios que afecta a todo el mundo, Colombia tiene unas reglas de juego que son claras, ha sabido respetar los compromisos de inversión y defendido que este sea un sector abierto al que puedan venir extranjeros y se les dé el apoyo. Desde luego, vamos a tener más competencia; ahora, con la apertura de México, creemos que con estas medidas que estamos tomando y con el trabajo que hacemos con la industria vamos a mantener la competitividad frente a nuestros vecinos.
Con la decisión de empresas como Pacific y la misma Ecopetrol, de ir a México, uno pensaría que en el país ya no hay nada que hacer…
Las empresas tienen que mirar diferentes países y destinos, esa es la naturaleza de este negocio, no tener todos los huevos en la misma canasta. México es un país que se está abriendo, que ofrece oportunidades interesantes, y que no sólo está mirando las empresas privadas que están aquí, sino al mismo Ecopetrol. Todos están mirando cómo hacer mejores inversiones y cómo balancear sus portafolios, pero creemos que hay suficientes recursos para tener inversión en Colombia y otros destinos.
¿Hay buenas prácticas petroleras en el país?
Hay buenas practicas, veo ejemplo todos los días de situaciones que funcionan bien, pero también oigo todos los días de dificultades. La semana pasada lanzamos una guía de buenas prácticas que establece todos los elementos como se debe manejar la socialización de los proyectos de hidrocarburos. No hay escusas de cómo se deben hacer las cosas. Eso hay que decirlo con claridad, es el sector que se preocupa por cumplir.
¿Colombia les va apostar a los no convencionales?
Colombia necesita a los no convencionales. Allí puede estar cerca de la mitad de las reservas de gas y una cuarta parte de las reservas de líquidos que tenemos hacia delante. La pregunta con los no convencionales es cómo lo hacemos bien. Necesitamos hacerlos, porque de allí se van a pagar las inversiones en equidad, educación y paz que vienen en el futuro. Por eso la normatividad que sacamos, todo ese proceso de búsqueda de los mejores expertos internacionales, fue para tener una normatividad que nos permitiera hacerlo, porque hay que hacerlo bien y darle tranquilidad a la gente de que ambientalmente se van a tomar todas las precauciones para que esto no tenga consecuencias negativas.
¿Entonces sí se va a hacer ‘fracking’?
Con la normatividad y los requisitos que se sacaron este año. Lo que están haciendo las compañías es armando los estudios de impacto ambiental dentro de ese marco, para hacer una solicitud a la autoridad ambiental, donde se va a tener que evaluar y los que cumplan se les darán la licencia. Sólo empezarán a hacer los desarrollos con todas las precauciones y la socialización del caso, para que la gente vea que se puede hacer bien, como se ha hecho en otras partes del mundo.
La mayoría de la gente tiene preocupaciones genuinas y depende de las compañías, del sector y del Gobierno poder explicar en qué consiste, cuáles son los riesgos y cómo se maneja.
Eso es algo que estamos haciendo, que hacemos permanentemente y que no nos va a tocar hacer con mucho más detalle cuando haya proyectos aprobados para que la gente pueda tener la tranquilidad. Desde luego, aquí hay posiciones extremas, pero lo peor que podemos hacer en este debate es dejar que la discusión la acaparen extremistas de lado y lado, aquí lo más importante es avanzar de la mano de la ciencia, más que de la mano de la política. Es explicar qué se puede hacer y qué no se puede hacer, y lo que se puede hacer bien se hará y lo que no seguramente no lo haremos.
* jchacon@elespectador.com / @jairohacong