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Yaundé, Camerún, recibió a las delegaciones de comercio de 166 países entre el jueves 26 de marzo y la madrugada del lunes en el marco de la Decimocuarta Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Varios de los asuntos clave, como la moratoria para el comercio electrónico que buscaba Estados Unidos, quedaron en una especie de limbo.
La clausura del evento inició 12 horas después de la hora inicialmente planeada. En la recta final de la discusión todo parecía indicar que la conferencia se iba a suspender por falta de acuerdos.
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La manzana de la discordia
El principal tema de debate fue la moratoria para el comercio electrónico, específicamente para los aranceles a las transmisiones electrónicas. En esencia, se trata de una medida que impide a los países cobrar aranceles por el envío de contenidos o datos a través de internet.
Desde 1998, la moratoria se ha renovado cada dos años, pero esta vez la discusión se complicó. Como explicó a El Espectador Johanna Hill, directora general adjunta de la OMC, “antes era un proceso más automático, pero ahora, con el crecimiento de la economía digital, los miembros están evaluando sus implicaciones”.
El debate sobre la moratoria estancó otros temas. Las negociaciones en la OMC son transaccionales: los países apoyan propuestas, pero a cambio esperan apoyos para los temas que les interesan. Estados Unidos, que en los últimos años ha desafiado las reglas del comercio mundial con la ola de aranceles de Donald Trump, llegó a África con un objetivo claro: conseguir una moratoria permanente.
Desde el principio, Jamieson Greer, representante de comercio de Estados Unidos, aseguró que su país ya no estaba interesado en una extensión temporal. “No proporcionaría la certidumbre que nuestras empresas necesitan para operar. Además, debilitaría aún más la posición de la OMC. Después de casi 30 años de aplicar esta práctica, si los miembros no están listos para hacerla permanente, nadie puede esperar razonablemente que la OMC logre resultados significativos en otros sectores”, dijo.
Inicialmente, además de la propuesta de Estados Unidos, sobre la mesa había otras tres: el grupo de Estados de África, el Caribe y el Pacífico proponía prorrogar la moratoria por dos años; otro grupo de miembros proponía establecer un comité de comercio digital para tener debates más profundos, y Brasil proponía establecer un comité y prorrogar la moratoria hasta la próxima conferencia.
Sobre la mesa hubo varias alternativas. Estados Unidos estaba dispuesto a aceptar una moratoria por cinco años, pero Brasil dijo que no aprobaría una prórroga de más de dos años en esta conferencia, aunque está dispuesto a continuar con las negociaciones en Suiza. Al parecer, el país latinoamericano buscaba apoyo para incluir en la agenda de la reforma la agricultura (específicamente para bajar subsidios), un tema en el que ha insistido durante años.
En rueda de prensa, Ngozi Okonjo-Iweala, directora general de la OMC, aseguró que hubo avances, pero que por falta de tiempo, considerando que varios miembros no podían quedarse un día extra, no fue posible finalizar la negociación.
¿En qué queda la moratoria? No es del todo claro. En teoría, venció porque la conferencia ministerial concluyó formalmente y no se aprobó una prórroga; sin embargo, las declaraciones oficiales sostienen que la negociación concluirá en Ginebra.
Como principal exportador de transmisiones digitales, Estados Unidos y sus compañías ganan mucho con la moratoria. Del otro lado, como plantearon en la conferencia ministerial algunos países, la medida genera pérdida de ingresos para los países en desarrollo e impide que puedan decidir si quieren o no cobrar impuestos.
“La economía digital creó unos desbalances grandes: vemos empresas de tecnología cada vez más poderosas, cada vez más ricas y no vemos que esos beneficios se distribuyan. Como los países en desarrollo no están logrando generar competidores para estas grandes empresas, entonces la idea es que los países puedan crear políticas para redistribuir los beneficios”, dijo Sofia Scasserra, de Transnational Institute, a El Espectador.
Este ha sido un tema importante desde hace tiempo, pero hoy tiene más relevancia que nunca gracias a la inteligencia artificial, que es la nueva protagonista del comercio en el mundo. Con una prórroga permanente, los países no podrían cobrar aranceles por software, datos y servicios digitales, que sin duda seguirán tomando relevancia en el comercio mundial.
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¿Y la reforma a la OMC?
La gran expectativa de esta conferencia era lograr una hoja de ruta para avanzar en cambios en la organización. Según la directora general, hubo avances importantes en el plan de trabajo, pero todavía no es claro cuáles son ni sus alcances. Fuentes consultadas por este diario que estuvieron en la negociación sostienen que son limitados.
Uno de los puntos que se estaba discutiendo era permitir que los acuerdos plurilaterales (que realizan grupos de países) hicieran parte de la arquitectura de la OMC.
Como explicó a El Espectador Rashid Kaukab, asesor en comercio y desarrollo sostenible del Instituto Internacional para el Desarrollo Sostenible (IISD), hasta ahora no hay ninguna regla que prohíba a los países establecer acuerdos entre ellos. El sábado, por ejemplo, 66 países avanzaron en un acuerdo sobre comercio electrónico con disposiciones provisionales. Pero esos acuerdos no pueden incorporarse dentro de las reglas de la OMC, por lo tanto necesitan otro mecanismo institucional.
¿Qué pasó con Colombia?
Colombia jugó un papel importante en esta conferencia ministerial. El país defendió la renovación de la moratoria para que no se aplique el artículo 64 del ADPIC, que establece las reglas mínimas de propiedad intelectual. Ese artículo permite a los países demandar a otros ante la OMC por afectar sus expectativas comerciales.
Como contó Carolina Botero, cofundadora de la Fundación Karisma, Colombia ha vivido en carne propia los efectos de no tener esa moratoria. En 2016 Colombia buscó aplicar una licencia obligatoria para el medicamento Imatinib y enfrentó presiones internacionales, incluso Estados Unidos amenazó con retirar recursos para la paz si se aprobaba.
Botero explicó que la renovación de la moratoria es clave “para que los países en desarrollo conserven un margen mínimo de maniobra en áreas como salud, educación y acceso al conocimiento”.
La propuesta no fue aprobada: este sería otro de los temas que se terminarían de negociar en Ginebra. Hasta ahora, no es del todo claro el futuro de esta moratoria.
Se esperaba que la de Yaundé fuera una conferencia histórica por la posibilidad de fijar una hoja de ruta para reformar a la OMC y sacarla de su estancamiento que, según la visión de algunos países, nace de la dificultad de poner a todos de acuerdo. Sin embargo, tras cuatro días de negociaciones, los acuerdos son limitados y los temas claves quedaron pendientes.
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