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Finalmente el martes sucedió el encuentro entre el presidente Álvaro Uribe Vélez y el subsecretario de Estado de EE.UU., James Steinberg, que estaba anunciado desde muchas semanas atrás. El presidente Uribe había repetido que esta era la oportunidad para pedirle que no dejara morir el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Bogotá y Washington, que fue firmado a finales de 2006, pero aún no ha sido ratificado por el Congreso de ese país.
Hacia las 10 de la mañana de este martes, en Montería, sucedió el esperado encuentro. Y al parecer, según las palabras del presidente Uribe al término de la reunión, se cumplieron sus expectativas. El Presidente dijo sentirse muy “complacido” por el apoyo que el Secretario de Estado le está prestando a Colombia para agilizar las negociaciones y que en el primer semestre de 2010 sea aprobado el TLC”.
Steinberg, el “número dos” del Departamento de Estado, no se refirió directamente a este Tratado en sus declaraciones públicas. Se limitó a decir que “la relación con Colombia es estratégica y de una gran alianza, que cubre muchos temas que son muy importantes para nuestros dos países. Los Estados Unidos apoyan el esfuerzo suyo para ir construyendo la Seguridad Democrática y para buscar el bienestar de todos los colombianos”.
Frente a este tema no todas las voces son tan optimistas como la del presidente Álvaro Uribe. Incluso, muchos analistas coinciden en asegurar que la aprobación del TLC este año es casi una utopía. Lo dijo hace unos días Peter Hakim, director del Centro de Análisis Diálogo Interamericano, en las páginas de este diario. “Es poco probable que este año se ratifiquen los tratados comerciales pendientes con Colombia y Panamá, pero la administración debería empezar a trabajar para establecer un camino hacia su aprobación”.
Y lo reitera ahora Michael Shifter, vicepresidente de Política de Diálogo Interamericano y experto en Colombia. “Es muy difícil pensar en la aprobación del TLC el primer semestre de este año. El ambiente tanto político como económico no es muy favorable. La administración tiene otras prioridades y hay mucha resistencia dentro del Partido Democrático. Las perspectivas no son muy alentadoras”, le dijo Shifter a El Espectador.
Los puntos que juegan en contra de Colombia son básicamente tres: este es un año electoral en el Congreso de EE.UU., el Legislativo está concentrado en aprobar la reforma de la salud y en fortalecer las políticas para la generación de empleo; y por último, siguen los reparos de los demócratas a la situación de derechos humanos en Colombia.