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Ricardo Sierra, presidente de Celsia, habló con El Espectador sobre la situación actual del sistema eléctrico, del que su empresa a través de la generación térmica es protagonista, no solo por el respaldo para que Colombia no se apague, sino porque la avería en una de las turbinas en Zona Franca Celsia (Barranquilla) estresó aún más la oferta de energía.
De acuerdo con Sierra, el país está mucho más preparado que hace 20 años para sortear las vicisitudes del cambio climático y la sequía. Sin embargo, algunos de sus apuntes dan cuenta de la necesidad de hacer ajustes en la regulación para que empresas dejen de generar a pérdida. Advierte que hoy ningún inversionista apostaría por el parque térmico, una situación que preocupa pues es el respaldo de la hidroeléctricas. Finalmente, pide premiar a los que ahorren energía y castigar a los que la derrochen.
¿Cuál fue el balance de Siemens sobre el estado de la turbina de la Unidad IV en Zona Franca Celsia?
Siemens y nuestros equipos avanzan en la inspección y en ejecutar las medidas para una solución. Por el tipo de activo y sus condiciones de operación, este proceso debe llevarse a cabo atendiendo protocolos. Tenemos los repuestos identificados y disponibles para un potencial diagnóstico.
¿En qué medida la sobrecarga de operaciones de las térmicas tendrían que ver con la avería?
El parque térmico ha estado exigiéndose al máximo para atender la demanda desde septiembre de 2015, lo que ha generado cargas importantes y ha acelerado sus necesidades de mantenimiento. Adicionalmente, por la falta de gas para la generación, en el caso de Flores IV, nos hemos visto obligados a generar con diésel, que es un combustible que produce el doble de desgaste en las máquinas.
¿Cuál será el impacto principal sobre las máquinas por el hecho de que las térmicas deberán estar prendidas hasta 2017?
Se da un mayor desgaste de los equipos y la necesidad de acelerar los procesos de mantenimiento programados, lo que se incrementa, teniendo en cuenta que debemos usar diésel para operar, por la situación de gas para la generación en Colombia.
¿Le parece justo que no le estén remunerando el verdadero valor de la generación y ahora tengan que pagar sus obligaciones de energía a precio de bolsa?
Para nada. Hace dos años comprábamos el gas a $8.000 el millón de BTU, hoy lo estamos comprando a $30.000 y pasamos de vender el Kw/h de $500 a $300. Esta matemática hace evidente el desequilibrio económico en el que estamos las térmicas, por eso es vital que el Gobierno y la CREG modifiquen rápidamente el precio de escasez, de lo contrario la sostenibilidad del parque térmico seguirá comprometida.
¿Cómo están haciendo las térmicas para sortear financieramente la situación actual, teniendo en cuenta las diferencias entre el precio de generación y el de escasez?
Hemos tenido que hacer de todo: capitalizar la compañía, tomar líneas de crédito, vender activos líquidos, renegociar condiciones con prestamistas y proveedores, en fin, de todo para poder superar este momento. Estas medidas tienen un límite y las térmicas no pueden seguir respaldando el sistema eléctrico a pérdidas. No hay ningún inversionista que quiera participar en activos térmicos en Colombia con la regulación actual y por otra parte, la situación hidrológica nos demuestra que el sector térmico es completamente necesario.
¿Como le parece que, a pesar de todo lo que ha sucedido en estos últimos meses, Colombia esté en el octavo lugar del ranquin del índice creado por el Foro Económico Mundial?
Colombia cuenta con un respaldo importante en el sector eléctrico, prueba de ello que es que se haya podido atender la demanda ante cuatro fenómenos de El Niño desde 1997, incluyendo el actual, que ha sido severo e intenso. El esquema del mercado ha incentivado la expansión en generación y eso nos permite tener activos disponibles y operando, cosa que no sucedía antes. Sin embargo, es claro que hoy se presentan dificultades en aspectos como los mencionados del precio de escasez y la oferta de gas natural a precios competitivos y flexibles para la generación de energía eléctrica, que resueltos, permitirán que el país cuente con la oferta eléctrica que requiere.
¿Tantas coincidencias con el racionamiento de los 90 no le preocupan?
Estamos preocupados desde septiembre y todo el sector ha actuado para evitar el riesgo de racionamiento. Sin embargo, el sistema eléctrico viene sometido a una presión importante. No dudo en decirlo: está mucho mejor preparado que hace veinte años, gracias a que el país hoy cuenta con los activos de generación. La dificultad radica en lo que le he mencionado a lo largo de esta entrevista.
¿Le parece que la propuesta de adelantar 60 minutos la hora del país es una medida extrema?
Cambiar los hábitos de los colombianos podría generar un mejor uso de nuestros recursos, tanto del agua como de la energía. Desafortunadamente, a pesar de las campañas de ahorro, el consumo de energía ha venido aumentando, lo que lleva a la necesidad de pensar en medidas adicionales y creativas. Premiar a los que ahorren y castigar a los que derrochen. Ojalá pronto lleguen medidas.
¿Son pesimistas las opiniones de los expertos en el sector?
Todas las opiniones son muy valiosas, más en este momento.