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En entrevista con el programa El Radar de Caracol Televisión, el decano de economía de la universidad de Los Andes, Alejandro Gaviria, se refirió a la crisis que afecta a los mercados financieros, el papel de China en esta coyuntura y los efectos que pueda tener esta situación en la economía colombiana.
También se refirió a la desaparición del modelo de bancos de inversión, que han sido los grandes perdedores, frente a los bancos tradicionales
El mundo está asombrado por lo que está pasando en Estados Unidos, ¿se está quebrando el sistema financiero en ese país?
Algunos han ido incluso más allá. Han dicho que estamos no sólo ante la quiebra del sistema financiero, sino también ante el fin del capitalismo. Un columnista criollo afirmó, citando de forma inexacta al economista Joseph Stiglitz, que la crisis financiera es al capitalismo, lo que la caída del muro de Berlín fue al socialismo.
El Presidente Chávez anunció, desde China, el fin del capitalismo y la llegada del sistema redentor que nos salvará de la ignominia capitalista: el socialismo chino.
¿Y está de acuerdo con esos planteamientos?
No. De ninguna manera. Uno de los efectos más evidentes de la crisis es que ha exacerbado la capacidad de mucha gente para decir tonterías. El Presidente Chávez olvida que el socialismo chino no es otra cosa que capitalismo sin derechos políticos, libertades civiles y normas laborales. Olvida también que si se acaba el capitalismo, se acabará su reinado que depende esencialmente de la voracidad energética de los EE.UU. Yo no creo en las visiones apocalípticas. Pero estamos, sin duda, ante una crisis profunda, la mayor en mucho tiempo. Tal vez desde los años treinta.
¿De qué manera afecta esta crisis la firma del TLC?
La conexión no es directa. Es una conexión política. Si la crisis financiera lleva a una recesión profunda en los Estados Unidos, los sentimientos anti-comercio van a aumentar y por lo tanto podría ser más difícil el trámite del TLC en el Congreso Americano. Las recesiones siempre intensifican las presiones proteccionistas.
¿El dólar está perdiendo valor y liderazgo como moneda en el mundo?
El dólar no ha perdido valor. En los momentos de pánico, el dólar sigue siendo visto por la mayoría como el único refugio seguro. Los inversionistas siguen creyendo que el gobierno de los Estados Unidos no se puede quebrar.
¿Y qué le pasará al peso colombiano?
Se va a depreciar. Con la caída previsible de la liquidez mundial, habrá menos inversión llegando al país lo que implica necesariamente un aumento del dólar.
En todas las crisis hay gente que pierde y gente que gana ¿quién gana en esta situación?
Los grandes perdedores son los bancos de inversión. Desaparecieron en pocos días, llevándose consigo un pasado notable y una historia de invencibilidad. Pero el modelo llegó a su fin. Merril Lynch fue absorbido por el Bank of America. Lehman Brothers quebró. Goldman Sachs y Morgan Stanley se convirtieron en bancos tradicionales. El sistema financiero de los Estados Unidos va a cambiar y los bancos tradicionales parecen ser los ganadores. No sólo sobrevivieron. Prevalecieron. Para usar una frase famosa.
¿Hay alguna relación entre lo que sucedió con estos bancos de inversión y la quiebra de Enron?
La relación no es directa. Pero ambas crisis tienen un origen común: la corrupción privada. En Enron, la contabilidad creativa fue avalada por firmas auditoras que estaban pensando en sus honorarios. En el caso de los bancos de inversión, las finanzas creativas fueron avaladas por firmas calificadoras con incentivos perversos. Las crisis son locuras colectivas. Lastimosamente la locura también afecta a quienes tiene la labor de advertirlas.
¿Toda esa plata que se perdió en las quiebras, quien la perdió?
Los accionistas de las instituciones financieras, por un lado. Los que compraron vivienda y ahora tienen una deuda que supera ampliamente el valor de la propiedad. Y ahora con el rescate, los contribuyentes.
¿Tendrán que entregar sus viviendas a los bancos?
Claro, como sucedió en Colombia en la crisis de finales de los noventa. Las viviendas terminan con un valor patrimonial negativo. Unos las entregan porque no pueden pagar las hipotecas. Otros porque es buen negocio entregarlas ahora y comprar más tarde cuando los precios caigan. Como todo el mundo hace lo mismo, la oferta aumenta y el espiral descendente es aterrador. Muchos bancos se quiebran en el proceso. Dicen que en los años treinta los banqueros se suicidaban arrojándose por las ventanas. Ahora se retiran a disfrutar los grandes réditos que les reportaron sus apuestas equivovadas.
¿Qué cree que piensan en la China de todo esto?
Los chinos deben estar preocupados. En los últimos años la economía mundial estaba basada en un intercambio peculiar. Los chinos les prestaba plata a los gringos quienes se sobre-endeudaban para comprarles chucherías a los chinos. Eso podría cambiar. La economía china depende en buena parte de las exportaciones de los Estados Unidos. Pero los chinos tienen un plan B. Pueden ahora concentrarse en el mercado interno que es muy grande. El tamaño de su mercado interno les permitiría blindarse parcialmente de la crisis.
¿Cree que estamos presenciando el comienzo del fin de la hegemonía de Estados Unidos y el necimiento de la China, como un nuevo líder en el economía mundial?
Es posible pero yo no descartaría tan rápidamente a la economía de los Estados Unidos. Esta ha demostrado una capacidad permanente para reinventarse a sí misma, para liderar los ciclos de destrucción creativa que caracterizan al capitalismo. Los Estados Unidos tienen de lejos las mejores universidades del mundo, muchas de las industrias más innovadoras, gran parte de los científicos, etc.
Seguramente el centro de gravedad de la economía mundial se va a mover al oriente. También podría cambiar la forma como se maneja la economía. El columnista del New York Times David Brooks escribió esta semana que estamos entrando en la era del “corporativismo progresista” en la cual la frontera entre lo público y lo privado va a ser más difusa. La intervención estatal en la economía de los Estados Unidos va a aumentar. Las crisis siempre llevan a una mayor centralización del poder.
Si usted pudiera darle un consejo al ministro de Hacienda, sobre qué hacer en este momento a nivel interno, frente a lo que está pasando en Estados Unidos, ¿qué consejo le daría?
Que aterrice. El Ministro sigue pensando que la desaceleración de la economía colombiana es una distorsión transitoria y que el año entrante todo regresará a la normalidad. La crisis externa todavía no nos ha afectado plenamente. La desaceleración obedece en buena medida a causas internas o ajenas a la crisis. Pero el año entrante la crisis nos golpeará más fuerte.
Pensar que en 2009 vamos a crecer al 5% y que vamos a poder financiar tranquilamente un mayor déficit es una ingenuidad. El servicio a la deuda va a aumentar, los recaudos por impuestos van a ser menores y los ingresos de Ecopetrol también van a caer. Creo que el Ministro de Hacienda sigue pensando en un escenario pre-crisis.