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La realidad en Colombia muestra que cada año las calles de Silicon Valley (EE.UU.) son recorridas por una misión de emprendedores nacionales que van a recibir mentoría y respaldo financiero de capital semilla; que dentro de los planes de Boston está acoger a los ganadores del premio Innova, que entrega anualmente el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo colombiano, y que los diálogos con Israel se vuelven permanentes cuando de hablar de transferencia de tecnología se trata.
Mientras tanto, los números dejan ver que el 70% de los colombianos consideran que hay buenas condiciones para crear empresa, el 54% piensan comenzar un negocio en los próximos tres años y el 89% creen que ser emprendedor es una buena opción de vida, según el reporte 2013 del Global Entrepreneurship Monitor (GEM). Suma que da como resultado que actualmente seamos los maestros del emprendimiento para los países mesoamericanos, que solicitaron el acompañamiento y la experiencia del ecosistema nacional.
Un panorama que día a día se fortalece con la apertura de convocatorias para respaldar start ups que abren entidades público-privadas, con el respaldo financiero de instituciones del Gobierno, como iNNpulsa Colombia, que este año planea destinar $25 mil millones para promover la competitividad en empresas de etapa temprana y con la creación de iniciativas que buscan alimentar el ambiente, como es el caso de startups academy, el nuevo programa de promoción liderado por Ruta N, que pretende dar las bases necesarias para hacer de una idea un negocio sostenible.
“Desde Ruta N trabajamos el desarrollo del negocio del conocimiento y formamos empresarios líderes emprendedores, por eso decidimos crear startups academy, donde durante 16 semanas 12 empresas recibirán mentoría, capacitación y acompañamiento para desplegar una serie de proyectos representados en un mínimo producto viable que beneficie a la ciudad y el país”, dijo Jorge Llano, profesional de negocios del conocimiento de Ruta N.
Una profesión de la que no se sabe cuánto aporta a la economía nacional debido a “factores como la falta de formalización, a que veces facturan mucho y otras veces nada, y a que no hay una clasificación de tamaño que las mida”, agregó Llano, pero que le apuesta a la generación de trabajo —63 empleos en promedio—, fomenta la creación de empresas y, cuando es de alto impacto, ofrece un ingreso mayor a tres salarios mínimos, además de prosperidad, movilidad social, innovación y aporte a una economía más dinámica.
Características estas que han logrado que la tierra fértil de la innovación que vivía el país hace unos años, empiece a florecer. “En 2006 salió la política nacional del emprendimiento, lo que puso a hablar a las instituciones del tema. Hasta 2011 se vio esta carrera como una forma de generar ingresos, y hoy ya trascendió esos límites y los colombianos están pensando en conquistar mercados globales”, comentó Sergio Zuluaga, director de crecimiento empresarial regional de iNNpulsa Colombia.
El país ha venido focalizando y especializando los procesos de aceleración, con 32 programas de incubación con aceleradoras privadas y más de 22 vehículos de financiación para empresas en etapa temprana. Un avance que no sólo es positivo en el panorama nacional, sino que además es atractivo para los extranjeros. “En 2013, los países de Mesoamérica le solicitaron a Colombia el acompañamiento y la experiencia de este ecosistema, por eso no es falso decir que en tres años tendremos casos de éxito internacional”, concluyó Zuluaga.
Para el argentino Sebastián Siseles, director regional para América Latina de Freelancer.com, una plataforma que promueve el trabajo independiente, “Colombia junto con Chile son los países más avanzados en este tema en la región. Hay que recordar que los colombianos iniciaron el proceso más tarde y ya ocupan los primeros puestos. Una evolución que va de la mano con el crecimiento de políticas públicas y con el trabajo en conjunto que propician el mejor ecosistema”.