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El Banco Central Europeo probablemente supere su objetivo de inflación durante un tiempo después de un largo período en el que los precios se mantuvieron casi estancados, dijo el miembro del Consejo de Gobierno Erkki Liikanen.
“Nunca puedes tener una inflación promedio cercana al 2 por ciento si no has estado arriba del 2; es aritmético”, dijo Liikanen, gobernador del Banco de Finlandia en una entrevista en Helsinki el viernes. “Debemos ser coherentes en ambos sentidos. Mi enfoque es simétrico en ambas direcciones.”
Uno de los miembros más veteranos del Consejo de Gobierno, Liikanen, de 65 años, es visto como un centrista dentro del órgano del BCE donde se toman las decisiones y, por lo tanto, un barómetro de la dirección que toma la política. Su sugerencia –que ha sido debatida por los académicos y que al menos una vez salió a la palestra en el consejo– probablemente provoque resistencia política en las naciones de línea más dura con respecto a los precios al consumidor y que ya se han mostrado críticas del banco central, como es el caso de Alemania.
El objetivo del BCE es mantener la inflación, en el medio plazo, justo por debajo del 2 por ciento, sin embargo, a pesar del creciente estímulo monetario, hace más de tres años que no puede cumplir esa meta. La tasa fue de menos 0,2 por ciento el mes pasado y el banco central proyecta que sólo subirá a un promedio de 1,6 por ciento en 2018.
Cuando se restauren los precios, se plantea la cuestión de cuándo empezar a desenrollar ese estímulo. El concepto de dejar que la inflación supere el objetivo por un tiempo para recuperar el terreno perdido es visto por algunos académicos como particularmente útil cuando las tasas de interés están cerca del límite inferior, como sucede en el BCE.
“Cuando nos enfrentamos a un periodo prolongado de baja inflación con el riesgo de deflación, deberíamos tener el mismo instinto que cuando nos enfrentarnos a la posibilidad de superar nuestro objetivo”, dijo Liikanen. “Soy un halcón en ambas direcciones”.
La cuestión de cuándo realizar el ajuste podría ganar importancia mucho antes de 2018 si los precios del petróleo continúan su recuperación, aun cuando el BCE conoce por experiencia las consecuencias de actuar con demasiada prisa. En 2011, el presidente Jean-Claude Trichet subió los tasas dos veces para frenar la inflación impulsada por los precios del petróleo –en lo que resultaron ser las vísperas de la crisis de la deuda soberana y de la recesión en la zona del euro.
Liikanen formó parte de los Consejos de Gobierno en los que se adoptaron tales decisiones. Después de una carrera que comenzó como miembro social-demócrata del Parlamento a principios de la década de 1970, se desempeñó como Ministro de Finanzas en Finlandia y durante dos términos fue Comisionado de la Unión Europea antes de convertirse en el responsable del banco central en 2004.