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En Colombia existen 42 cajas que componen el Sistema de Compensación Familiar. Estas entidades, que manejan recursos públicos pero en la práctica operan como empresas privadas, llegan a casi 11 millones de trabajadores afiliados. Si se cuentan a los familiares de la población afiliada, el total de beneficiarios del Sistema de Compensación Familiar supera los 21 millones.
Según cifras provistas por Asocajas, el gremio de las cajas de compensación, el 75 % de los trabajadores afiliados devenga entre uno y dos salarios mínimos, el 13 % gana entre dos y cuatro salarios mínimos y un 12 % gana más de cuatro salarios mínimos. Las anteriores cifras permiten entender la dimensión del Sistema de Compensación Familiar, que se nutre de los aportes de más de 779.000 empresas del país por concepto del 4 % sobre la nómina de sus empleados.
En sus casi siete décadas de existencia, las cajas de compensación han sido una parte importante del bienestar social, de la mano de instrumentos como el acceso a subsidios monetarios y de vivienda, así como servicios sociales de educación, recreación, turismo o cultura.
Luis Guillermo Pérez, superintendente del Subsidio Familiar, dirige desde hace más de un año la entidad que se encarga de vigilar a las cajas de compensación y sus decisiones no han estado exentas de polémica. Por ejemplo, en el último año han sido intervenidas dos de las cajas más grandes (en afiliados y recursos) del país: Comfenalco Antioquia y Comfamiliar Risaralda. A la fecha, hay 10 de estas entidades bajo medidas de intervención.
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Pérez se refirió a las recientes intervenciones y le contó a este diario los planes que tiene la Superintendencia del Subsidio Familiar: la entidad contempla fortalecer a Comcaja y hacerla la caja de compensación del sector agrario, transformar los procesos de contratación al interior de las cajas para que empiecen a licitar y avanzar en la fusión de varias de estas, de tal manera que -en un futuro- solo haya una caja de compensación por departamento.
En primer lugar, ¿qué balance puede hacer de las cajas de compensación en Colombia?
El balance es positivo y bastante favorable. En el año que llevo al frente de la Superintendencia del Subsidio Familiar, lo que he constatado es que este sistema es único en el mundo y ha llevado bienestar social a millones de trabajadores y sus familias en estos 65 años.
El sistema ha crecido. En el primer semestre, producto del 4 % de los aportes parafiscales de las empresas, las cajas han recibido $5,5 billones. Al terminar este año, estaríamos hablando de $11 billones de pesos, que se recaudarán de las nóminas de todos los empleos del país.
En el último año, se han creado más de 40.000 empresas nuevas en Colombia. Estamos hablando de más de 400.000 empleos nuevos que, a través de las empresas, están cotizando a las cajas de compensación.
¿Cuáles son los planes de la Superintendencia con las cajas de compensación?
Este primer año de Gobierno hemos promovido un pacto por el trabajo estable en las cajas de compensación, que fue firmado el pasado 9 de diciembre. Se ha logrado que se generen contratos a término indefinido para los maestros y maestras de las instituciones de educación de muchas cajas, y hemos lado que personas que eran contratadas a tiempo parcial, como los fines de semana en centros de recreación, ahora puedan tener trabajos a término indefinido.
Vamos a promover, y ya estamos trabajando en ello, un pacto por la tercera edad. Reconocer el trabajo que vienen realizando las cajas con esta población, pero ampliarlo a las personas de la tercera edad que no cuentan con una afiliación al Sistema de Subsidio Familiar, para que puedan gozar de actividades recreativas, deportivas, culturales, etcétera.
También estamos viendo la necesidad de reactivar compromisos en temas contractuales. Las cajas manejan recursos públicos, pero están sometidas al régimen privado, no están obligadas a licitar, pero lo que estamos promoviendo es que en aras de esas buenas prácticas puedan asumir ese compromiso de licitar previo a sus procesos de contratación, para que sean más transparentes.
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El programa de ‘Canastas de Paz’ ya cumplió un año. Las cajas de compensación están promoviendo más de 3.500 emprendimientos de reincorporados del conflicto armado, víctimas de violencia, mujeres emprendedoras, campesinos, para que puedan vender sus productos en 310 municipios de 20 departamentos. Este programa sigue creciendo y ayudando a fortalecer la economía popular.
La Superintendencia está promoviendo que las cajas se unifiquen, ¿cómo es esto?
La idea es lograr que haya una sola caja de compensación por departamento. Las cajas defienden la libre competencia, sin embargo, en el departamento del Tolima hay tres cajas. Si hubiese una sola, pues todos los trabajadores y sus familias podrían gozar integralmente de los servicios de todas las cajas y en cualquier lugar. Eso sería más beneficioso para todos los trabajadores y trabajadores. (La fusión) es una iniciativa que las cajas han venido tomando desde algunos años.
Lo que yo estoy proponiéndoles es retomarla y avanzar en ese propósito. Si logramos materializar esto en el Tolima, puede ser un buen ejemplo para otros procesos similares en otros departamentos.
El Gobierno tiene el plan de hacer de Comcaja la “gran caja de compensación del sector agrario”. ¿En qué consiste esta iniciativa?
Comcaja está intervenida desde hace 17 años por la Superintendencia del Subsidio Familiar. Está dedicada a cuatro departamentos: Guaviare, Guainía, Vaupés y Vichada.
Yo he decidido que vuelva a ser la caja de todo el sector rural de Colombia. Esa es su obligación por ley. Comcaja está llamada a llevar ese bienestar social al campo. Si logramos la redistribución de la tierra de la reforma agraria, el programa central del Gobierno Nacional, podríamos llegar a tener seguridad alimentaria, pero no aseguraremos que la gente quiera vivir en el campo si no llevamos bienestar social al campo.
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Queremos llevar, a través del Ministerio de Agricultura y otros ministerios, todo lo que debe ofrecer una caja de compensación familiar a la población rural, a la población campesina: salud, recreación, deporte, cultura, cuotas monetarias, etcétera. Esto implica poder coordinar esa labor de Comcaja con distintos entes gubernamentales y con las demás cajas de compensación familiar.
A la fecha, la Superintendencia tiene bajo medida de intervención (parcial o completa) a 10 cajas de compensación. ¿Hay motivos para encender las alarmas por incumplimientos de las cajas?
Hay unas cajas que ya estaban intervenidas cuando yo llegué: estaba intervenida la caja de Nariño, la del Huila, la de Córdoba, la de Bolívar; estaba intervenida Camacol Antioquia, que luego se fusionó con Comfenalco Antioquia.
En mi mandato he intervenido la caja de La Guajira, se ha venido interviniendo parcialmente la caja de Risaralda y del Caquetá, y se ha intervenido totalmente la caja de Arauca (a lo anterior hay que sumarle la intervención total de forma cautelar a Comfenalco Antioquia, a mediados de septiembre de 2023).
Por ejemplo, en el caso de la caja del Caquetá, el concejo directivo estaba dividido y en esa división incurrieron en actividades que podrían considerarse ilegales: falsificación de actas y de firmas. Allí hubo que intervenir y se ratificó en el cargo al director.
En Risaralda, la manera en que el concejo directivo estaba haciendo su trabajo comprometió recursos de la caja. Se le hizo un contrato al director y, de un momento a otro, lo reemplazaron, con una afectación grave al patrimonio de la caja. Esto por el lado de intervenciones parciales.
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Cuando hay intervenciones totales yo debo nombrar a un agente especial de intervención. Lo que hecho para ahorrarles recursos a las cajas es nombrar personas de la propia Superintendencia, porque si no tendrían (las cajas) que pagarle a una persona externa que yo nombre y pagarle honorarios que pueden llegar a ser onerosos.
En perspectiva, en la medida en que se van cumpliendo planes de mejoramiento institucional, iré devolviendo esas cajas a los departamentos, para que los empresarios y sindicatos puedan postular a quienes los representen en esos concejos directivos.
Pero no hay motivos de preocupación. Los trabajadores y trabajadoras del país pueden estar tranquilos. Estamos cumpliendo nuestra misión y las cajas están respondiendo como corresponde a sus obligaciones legales. Hay mejoras que, como lo reconocen ellos mismos (las cajas), pueden generar mayor bienestar social del que se genera.
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