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Una de las principales discusiones de la semana se dio por cuenta de las declaraciones del presidente Gustavo Petro frente a la Federación Nacional de Cafeteros y la administración que le dan al Fondo Nacional del Café, pues el mandatario le advirtió a la FNC que “si no se reestructura de acuerdo a la base cafetera, se le acaba el contrato del Fondo”.
Ante esto, Germán Bahamón, cabeza de la Federación, aseguró que está trabajando en las transformaciones del gremio e invitó al presidente al diálogo.
Más allá de esta discusión y del futuro del Fondo Nacional de Café, vale la pena examinar los enormes retos que enfrenta el sector actualmente.
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🎢 La caída tras la subida
La economía de más de 600 municipios depende del café, el principal producto agrícola de exportación de Colombia. En el pasado año cafetero (entre octubre 2021 y septiembre 2022), el valor de la cosecha alcanzó $14,5 billones, mientras que entre enero y octubre de 2022, las exportaciones del grano alcanzaron un valor récord de US$3.748 millones, según la FNC.
El buen precio del producto hace que este sea un momento importante para los caficultores. En esto ha incidido “la cotización en la Bolsa de Nueva York, el diferencial de café colombiano por el que pagan más y la alta tasa de cambio, que representa más pesos para el productor”, asegura Luis Eduardo Gómez, vicerrector general de la Universidad Pontificia Bolivariana y experto en el tema.
Pero después de este buen periodo que hizo que el precio de la cosecha fuera muy alto, el panorama se tornó complejo y desfavorecedor para los productores. Al gerente de la FNC le preocupa la caída del dólar, la recuperación de Brasil en el mercado, la sequía que se avecina por cuenta del fenómeno de El Niño y la baja en el precio de la libra de café. Aunque reconoce que era algo que se veía venir.
“Queremos es trabajar con el Gobierno, que tiene en su Plan Nacional de Desarrollo muchas políticas para el desarrollo económico a partir de la agricultura y la industrialización, para que nos apoye a sobreaguar esta crisis porque es algo que ya está. O sea, hoy tenemos un precio de la carga del café muy similar a los costos y en algunas regiones, incluso por debajo, entonces estamos en un tema de rentabilidad bien complejo”, le dijo Bahamón a este medio.
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🎲 La apuesta desde la Federación
A lo que le apuesta Bahamón desde la FNC es a “la industrialización de las regiones y la incorporación de los jóvenes en el desarrollo de una apuesta productiva y en el desarrollo de una apuesta profesional, es que no solo se trata de ser un caficultor o un recolector, está el barismo, está la catación, está la tostión”
También considera que hay un gran potencial en la exportación del producto terminado tostado en origen. Además, esto podría ayudar a generar empleo calificado y en la oportunidad de crear “una cadena de valor que les permita la sostenibilidad económica a las familias cafeteras”.
Otros puntos importantes para el gerente de la Federación son:
- 🚢 Exportaciones: el potencial para aumentarlas en otros países, ya que algunos como China representan apenas el 2 % de las ventas externas.
- 🦺 La seguridad: Bahamón denuncia que muchos productores están siendo víctimas de extorsión.
- 📃 Títulos de propiedad: más del 50 % de los caficultores no goza de ese derecho.
- 🚜 Fertilización: con la descolgada que han tenido los precios del café, dar un apoyo en fertilización y renovación de los cafetales sería de gran alivio para los productores.
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🔎 La mirada de los expertos
Con el último punto que menciona Bahamón coincide Gómez, pues para él la FNC debe enfrentar importantes retos como “mantener la dinámica de renovación de cafetales, del orden de 100 o 120 mil hectáreas al año como una práctica permanente con el fin de mantener un alto nivel productivo, esa es una inversión que deben hacer. También hay que seguir diferenciando el café de Colombia”.
Respecto al último punto difiere Juan José Echavarría, exgerente del Banco de la República e investigador de Fedesarrollo. Para él, el país debería exportar todo tipo de café que pueda producir, entre ellos café robusta, que es de baja calidad y tiene alta demanda en los mercados. Al ser tan popular en las regiones más pobres de Brasil, cree que podría servir para sacar de la pobreza a miles de personas, “sin dejar de enfocarse en el de alta calidad”.
De otro lado, se deben generar condiciones para la rentabilidad del cultivo, darle valor agregado al producto, desarrollar programas colectivos y sostenibles de manejo de riesgo en la producción de café, la innovación, lograr que la actividad económica siga siendo viable y atractiva para las nuevas generaciones, atender la agenda ambiental (suelos, ecosistemas y cambio climático) y la parte social de la Federación y sus comités como un actor de paz, según Luis Fernando Samper, consultor internacional en temas cafeteros.
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🥊 Una relación difícil, pero necesaria
“Más allá del actual Gobierno, los gremios tienen que mantener un canal de comunicación directo y franco en el que haya mucho carácter técnico y un conocimiento amplio de lo que es el café y las necesidades de sus cultivadores”, expresó el presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), Jorge Bedoya.
Y es que, más allá de las tensiones y de la difícil relación que hay actualmente entre Petro y Bahamón, el trabajo conjunto de las dos instituciones es lo que permitirá afrontar los amplios retos que tiene el sector desde su perspectiva económica, pero también en lo relacionado con mejorar la calidad de vida de los caficultores y pobladores rurales.
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