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El petróleo cerró las negociaciones de este viernes sumando una nueva cresta al haber alcanzado los USD 112,19, un alza de 3,26 % frente al valor de cierre del jueves.
Como desde las últimas semanas, la cotización internacional de este producto va cabalgando los caballos de la guerra en Irán, que para este punto no tiene un horizonte claro de resolución bajo prácticamente ningún ángulo.
El transporte marítimo a través del estrecho de Ormuz, por donde normalmente transita aproximadamente una quinta parte del petróleo crudo y el gas natural licuado del mundo, permanece bloqueado.
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Además, la guerra ha adquirido una nueva dimensión en los últimos días con ataques dirigidos directamente contra las instalaciones de producción de petróleo y gas, y no solo contra su infraestructura de almacenamiento y transporte.
El jueves, Teherán prosiguió sus ataques con drones contra la infraestructura energética en el Golfo, tomando como blanco una refinería saudí y otras dos en Kuwait.
El día anterior, la mayor planta de gas natural licuado (GNL) del mundo, ubicada en Catar, sufrió graves daños tras ataques iraníes en represalia por los bombardeos israelíes contra el yacimiento de gas South Pars/North Dome, compartido por Teherán y Doha.
El presidente estadounidense Donald Trump instó el jueves a Israel a cesar los ataques contra la infraestructura energética iraní, y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, respondió que acataría la orden.
Netanyahu también declaró que la guerra terminaría “antes de lo que la gente piensa”, lo que provocó una caída en los precios del petróleo crudo al inicio de la jornada.
Sin embargo, incluso si la guerra terminara rápidamente, los precios probablemente bajarían, pero no volverían a los niveles previos a la guerra, según algunos analistas. Esto se debe principalmente a que los países importadores tendrán que reponer sus reservas, lo que generará una mayor demanda.
Los países integrantes de la Agencia Internacional de Energía (AIE) han comenzado a liberar reservas de petróleo, tal como anunciaron a mediados de marzo, y se pondrá a disposición un total de 426 millones de barriles, en su mayoría crudo, según un comunicado de la AIE.
En este escenario, el Fondo Monetario Internacional declaró el jueves que “de prolongarse (la guerra), el aumento de los precios de la energía provocará una subida general de la inflación”, afirmó Julie Kozack, portavoz principal del FMI, durante una conferencia de prensa.
Kozack señaló que si los precios del petróleo se mantuvieran por encima de los USD 100 durante un año o más, el impacto estimado en la inflación global podría ser un aumento de hasta dos puntos porcentuales, mientras que la producción caería un punto porcentual, según “una regla general aproximada”.
Asimismo, confirmó que el FMI “no ha recibido ninguna solicitud formal de financiación de emergencia” a raíz de la guerra librada por Estados Unidos e Israel contra Irán desde el 28 de febrero.
En medio de estos movimientos bruscos en la cotización del crudo, EE.UU. ha anunciado timonazos en su política de sanciones alrededor del petróleo, lo que muestra la urgencia (y la desesperación) en torno a un escenario que parece haberse salido de las proyecciones de esta guerra.
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Sanciones en Irán
Estados Unidos evalúa levantar algunas sanciones que le impuso al petróleo iraní, mientras los precios de la energía se disparan debido a la guerra en Medio Oriente, dijo el jueves el secretario del Tesoro.
Las declaraciones de Scott Bessent a Fox Business llegan tras el repunte de los precios del petróleo y del gas, después de que Irán atacara la mayor planta de gas natural licuado (GNL) del mundo en Catar y amenazara con destruir la infraestructura energética de la región.
Bessent dijo también que el gobierno estadounidense podría liberar más petróleo de sus reservas estratégicas para ayudar a contener los costos.
Analistas advierten que el alivio de las sanciones corre el riesgo de beneficiar a Teherán —objeto de los ataques de Estados Unidos e Israel desde el 28 de febrero—, pero algunos estiman que podría ser una forma de sumar apoyos a una coalición para reabrir el estrecho de Ormuz.
Bessent estimó el jueves que hay unos 140 millones de barriles de petróleo iraní en alta mar, lo que equivale a unas dos semanas de suministro que habrían ido a China.
Más que ayudar a que bajen los costos directamente, el levantamiento de sanciones podría ser una señal de que Washington quiere trabajar junto a otros países para desbloquear el estrecho, dijo el economista de ING James Knightley en declaraciones a la agencia AFP.
Trump ya ha apelado a Francia, Japón, China, Reino Unido y Corea del Sur para que se sumen a esa misión, señaló.
Parece “una especie de táctica de negociación para intentar atraer a los chinos” hacia este esfuerzo, declaró Knightley.
Aunque el levantamiento de las sanciones pueda “parecer contraproducente”, Washington podría considerarlo “un precio que vale la pena pagar” si ayuda a que China ejerza cierta presión sobre Irán, añadió.
Sanciones en Rusia
La semana pasada, EE.UU. permitió temporalmente la venta de petróleo ruso que se encuentra en el mar, según indicó en su momento el Departamento del Tesoro.
El secretario del Tesoro afirmó en ese entonces que la nueva autorización tenía como objetivo “ampliar el alcance global de la oferta existente” de crudo. Y añadió que no proporcionaría “un beneficio financiero significativo al gobierno ruso, que obtiene la mayor parte de sus ingresos energéticos de los impuestos aplicados en el punto de extracción”.
Sin embargo, el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, advirtió que esta decisión podría representar para Moscú ingresos por hasta 10.000 millones de dólares y que “no ayuda a la paz”.
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