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La intervención militar en Venezuela por parte de EE.UU., que resultó en la captura de Nicolás Maduro, depuesto presidente venezolano, tiene el enorme potencial de desestabilizar al vecino país, claro. Pero también de llevarse por delante la estabilidad de la región, con Colombia a la cabeza entre los primeros impactados en caso de que la situación al otro lado de la frontera comience a salirse (o se siga saliendo, como lo quiera) de manos.
Uno de los primeros puntos que pueden sufrir los impactos directos de este escenario, cambiante y volátil, es el comercio entre ambos países, que actualmente alimenta las zonas de frontera, en primero lugar, pero que con los años ha ido volviendo a reestructurarse poco a poco.
En su momento de mayor auge, el comercio bilateral alcanzó cifras destacadas: de acuerdo con el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo (Mincit), las exportaciones colombianas superaron los US$6.000 millones en 2008, mientras que las importaciones desde Venezuela rondaron los US$1.500 millones en 2006.
Sin embargo, luego del cierre de la frontera en 2015, el comercio se estancó entre ambos países. A esto se sumó la llegada de la pandemia, cuando las compras y ventas desde y hacia Venezuela cayeron a niveles históricamente bajos, prácticamente marginales: menos de US$200 millones en exportaciones colombianas y apenas algo más de US$25 millones en importaciones provenientes de Venezuela, en 2019 y 2020, respectivamente.
No obstante, aunque el comercio entre Colombia y Venezuela ha mostrado señales de recuperación, los resultados de 2022, 2023 y 2024 —USD 728,4 millones, USD792,2 millones y USD 1.120 millones, respectivamente—, pese a superar los mínimos históricos, aún están lejos de los niveles alcanzados durante la etapa de mayor dinamismo comercial.
El panorama de 2025 aún no está claro, pues los datos del año pasado no están listos aún para tener una mirada del total del año. Sin embargo, con las cifras preliminares se ve una mejora sustancial, en todo caso.
Desde la reapertura de las relaciones comerciales, con la llegada en 2022 de Gustavo Petro a la presidencia, el mejor momento para el comercio binacional ha sido, hasta este punto, 2024. Ahora bien, si se comparan los números entre enero y octubre de 2024 y 2025 (es el periodo más actualizado que tiene el Mincit), se ve un crecimiento el año pasado frente a lo registrado en el antepasado.
En otras palabras, es posible que 2025 haya marcado una nueva cima en la reactivación del comercio binacional.
Para el periodo de análisis (enero-octubre), tanto importaciones como exportaciones sumaron más de USD 961 millones, mientras que para 2024 esta cifra llegó a USD 893 millones, de acuerdo con las cifras del Ministerio.
A pesar de que el conjunto del comercio binacional en 2025 parece que podría superar los números de 2024, vale aclarar que el panorama es drásticamente distinto para importaciones y exportaciones.
En el caso de las compras desde Venezuela, estas registraron una contracción de 15,2 % entre enero y octubre, después de registrar dos años de crecimientos consecutivos para este periodo. Mientras que las ventas internacionales hacia Venezuela sí continuaron expandiéndose, con un alza de 10,4 % frente a los resultados de los primeros 10 meses de 2024.
La mayoría de bienes que se exportan y se importan hacia y desde Venezuela se cuentan entre la canasta de productos industriales, que abarca un amplio abanico de bienes, desde utensilios de cocina, hasta maquinaria eléctrica, por ejemplo.
De manera paralela a las actividades de comercio exterior con Venezuela, se han impulsado acciones complementarias orientadas a rediseñar, reforzar y reactivar los acuerdos que regían la relación comercial entre ambos países hasta 2015, año en el que se dio el cierre de la frontera, la deportación de 15.000 ciudadanos colombianos y el retorno voluntario de otros 22.000.
De acuerdo con el Ministerio de Comercio, “los Gobiernos de las dos naciones suscribieron la Decisión No. 001, a través de la cual se oficializaron los consensos alcanzados en materia de acceso a mercados y reglas de origen para bienes, como resultado de la profundización del Acuerdo No. 28, llevada a cabo por ambos países”.
Esta profundización incluye el perfeccionamiento y la actualización de las preferencias arancelarias para cerca de 700 productos colombianos exportados a Venezuela, así como para más de 500 productos venezolanos que ingresan al mercado nacional. Estas modificaciones se suman a los más de 5.000 productos que ya estaban contemplados en el Acuerdo desde 2011, año en que fue suscrito originalmente.
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